Un invento con consecuencias tan perversas como inesperadas.

Desde el momento mismo en que empezamos a llamarnos tal, los humanos hemos buscado soluciones a nuestros problemas diseñando y construyendo artilugios con los recursos a nuestro alrededor. La tecnología es y ha sido uno de los factores primordiales en nuestra vida diaria, desde las primeras herramientas de piedra hasta los sofisticados sistemas informáticos, de comunicaciones y de transportes que marcan el signo de nuestra civilización actual. No cabe duda que sin las máquinas nuestra especie no hubiese conseguido el actual dominio del planeta, y mucho menos de que nuestro andar sería mucho más incómodo y complicado. No obstante, en ocasiones, algunos inventos que pueden en un primer momento parecer grandes avances, terminan provocando efectos negativos en la sociedad, principalmente por el mal uso que se les pueda dar, pero también por los incentivos inesperados que despiertan en los usuarios. Este es el caso del que hablaremos hoy, un invento cuyo objetivo era facilitar la vida a un grupo específico de humanos, los esclavos, pero que provocó el aumento de este despreciable fenómeno cuando muchos creían estaba cercano a su desaparición. Esta es la historia de la desmotadora de algodón.

Eli Whitney

Eli Whitney.

A finales del siglo XVIII, los Estados Unidos arrancaban su andadura como nación independiente de la mano de la primera constitución democrática del mundo, un documento basado en la igualdad de todos los hombres y en su libertad, a pesar de que algunos de sus promotores no suscribían sus principios en la práctica. Tanto George Washington como Thomas Jefferson, Washington y Jeffersonprobablemente los Padres Fundadores mejor conocidos, tenían esclavos, lo cual no deja de ser una contradicción de los valores que ellos mismos propugnaban. Ambos líderes habían nacido dentro del sistema de plantaciones y heredado sus primeros esclavos de sus padres; ambos hombres se opusieron al comercio de esclavos, e incluso aprobaron leyes en contra de esa práctica, pero ambos mantuvieron sus esclavos hasta la muerte, aunque Washington dejó provisiones en su testamento para que todo ellos fueran emancipados. En todo caso, los políticos norteamericanos de la época compartían la idea de que la esclavitud tenía sus días contados y que desaparecería con el tiempo al igual que había ocurrido en Europa, pero no contaron con la curiosidad y las buenas intenciones de un joven profesor.

Nacido el 8 de diciembre de 1765, Eli Whitney era el primogénito de un granjero del mismo nombre y su esposa Elizabeth, afincados en Westborough, Massachussets. Huérfano de madre a los 11 años, durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos Eli operó con éxito una fábrica de clavos en el taller de su padre, con la idea de ahorrar para ir a la universidad. Su nueva madrastra se opuso a que el joven estudiara, pero gracias a un pastor protestante consiguió graduarse en 1792. Sin embargo, los fondos no le alcanzaron para lograr su objetivo de estudiar derecho, y ese mismo año, partió hacia el sur con una oferta para convertirse en tutor privado.

Por aquellos días, las plantaciones de algodón repartidas por todo el sur no gozaban de buena salud. El cultivo y la posterior limpia del material era extremadamente laboriosa, y los costes de mantenimiento de los esclavos estaba aumentando debido a la prohibición del tráfico de personas desde África. Para limpiar un kilo de algodón, eran necesarias 20 horas-hombre, y los dueños de las plantaciones Cotton Ginpoco a poco llegaron a la conclusión de que las cuentas no salían. En la misma plantación en la que trabajaba, Eli observó el arduo trabajo para separar la fibra de la semilla, además de escuchar las quejas tanto de los propietarios como de los esclavos, por lo que decidió hacer algo al respecto. Al joven profesor Whitney no le movían los aspectos económicos, sino los humanitarios, cuando decidió construir una máquina que facilitase el proceso de desmote de las fibras, pues esperaba que con ella la vida de los esclavos sería más llevadera. Y en un principio lo fue. Con el “Cotton Gin” (por “engine”, motor en inglés) un esclavo en solitario podía limpiar hasta 25 kilos en un día, y en condiciones mucho más humanas. Su invento rápidamente se extendería por los estados agrícolas, facilitando por un tiempo el trabajo de los esclavos.

Desafortunadamente para todos, el éxito de la desmotadora mecánica de algodón de Whitney, aunado por la industria textil que, también empujada por la Revolución Industrial, cada día demandaba más algodón, tuvo consecuencias perversas que nadie pudo predecir. El abaratamiento del algodón aumentó su demanda y las ganancias que de él podían obtenerse, lo cual empujó a los agricultores a cultivar más tierras, y en consecuencia, a utilizar más esclavos. Peor aún, la prohibición de importar esclavos no afectaba a los nacidos en esclavitud, cuyas vidas pertenecían al “dueño” de los padres. Tampoco afectaba al tráfico interno, lo que causó que en muchos casos, las familias fueran separadas. Entre 1790 y 1860, previo al inicio de la Guerra Civil, la población de esclavos se quintuplicó, pasando de aproximadamente 750.000 a 4.450.000, uno de cada tres habitantes de los estados del sur. No por nada, muchos consideran al invento de Eli Whitney como una de las principales causas del conflicto fratricida.

Producción de algodón y Esclavitud

Año Pacas de algodón Esclavos
1790 3,000 750,000
1800 75,000 1,000,000
1810 178,000 1,375,000
1820 335,000 1,775,000
1830 732,000 2,325,000
1840 1,348,000 2,875,000
1850 2,136,000 3,650,000
1860 3,841,000 4,450,000

 

La producción de algodón en los Estados Unidos aumentó a tal ritmo que, a mediados del siglo XIX, representaba tres quintas partes del producto interno bruto. Eli Whitney no se hizo rico con su invento, pues su simplicidad implicaba que podía ser fácilmente copiado, en una era en la que las patentes no llevaban el mismo peso que en la actualidad. Whitney terminó dedicándose a la producción de armamento, con éxito, gracias a la Guerra de 1812. Al momento de su muerte en 1825 ya podían observarse las consecuencias de su invento en la expansión de la esclavitud, aunque no sabemos si esto le hubiese causado agravio alguno. La culpa no es de la tecnología ni de su inventor, sino del mal uso que pueda dársele. Eli Whitney, después de todo, sólo quería ayudar.

 

8 thoughts on “Un invento con consecuencias tan perversas como inesperadas.

  1. Estimado Jesús:

    Gran artículo, como todos. Por favor, ponle un palo más al “XVII” de su segundo párrafo. Sé que es una “errota”.

    Cordiales saludos.

    • Hola Rudolf,
      muchas gracias por tu amable comentario y por llamarme la atención a mi error, ya lo he corregido 😛 He cometido muchos errores de este tipo, y seguro los seguiré cometiendo, pero me alegra teneros para echarme una mano y mejorar mis textos.
      Gracias nuevamente y feliz domingo!

  2. Hola Jesús,
    nada se le puede decir a Whitney de su invención. Quiso ayudar pero en ocasiones las cosas toman un rumbo que no es el esperado. Dices que su aparato fue copiado por lo simple de su diseño y es curioso comprobar cómo los grandes inventos de la humanidad siempre destacan por algo en común, su sencillez.
    Un abrazo

    • Hola Francisco,
      estoy de acuerdo contigo en que Whitney no es responsable por lo que su invento pudo haber causado. Su intención era loable, mejorar la vida de los esclavos, y sospecho que, aunque nunca habló de ello, le habrá dolido mucho que la desmotadora de algodón hubiese tenido el efecto contrario. Cosas de la tecnología, y de la naturaleza humana.
      Muchas gracias por tu amable comentario. Un cordial saludo.

    • Y no te equivocas mucho Kike, Jevons dedicó sus estudios a cómo las mejoras en la eficiencia energética podían aumentar aún más la demanda de dicha energía, y algo muy parecido ocurrió con la mejora de la eficiencia que trajo la desmotadora de Whitney. Probablemente la única diferencia estriba en que el inventor no tenía como objetivo mejorar la eficiencia, sino facilitar la vida a los esclavos. El resultado fue perversamente opuesto.
      Muchas gracias por comentar. Un cordial saludo.

  3. interesantre seria saber como hubiesen sido las muertes sin las maquinas de algodon.
    por ejemplo usando otro producto para conseguir la misma cantidad de tela,

    • Hola Neme,
      es difícil decir que hubiese sucedido sin el invento de Whitney. Algunos autores creen que la esclavitud hubiese desaparecido lentamente debido a sus altos costes, pero también debemos considerar que la historia de los Estados Unidos hubiese sido muy diferente. Es muy interesante, en mi opinión, constatar que un pequeño invento pueda cambiar tanto la historia.
      Muchas gracias por comentar.
      Un cordial saludo.

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