¿Qué las mujeres no saben luchar? Conoce a Milunka Savic…

Nunca he entendido por qué la gran mayoría de países no aceptan mujeres en algunas posiciones en sus ejércitos, especialmente en la líneas de combate. Más de una amazona del pasado se puso al frente de sus tropas y las llevó al campo de batalla, Juana de Arco, Boudica, Zenobia, y otras menos conocidas. Hay una, sin embargo, de las no tan célebres, pues no era ni reina ni generala, pero sus proezas con el uniforme, la hacen digna de un breve recordatorio. Milunka Savic, luchó en dos guerras, y sobrevivió a ambas, siendo herida en nueve ocasiones. Sobrevivió también a un campo de concentración alemán en la Segunda Guerra Mundial, y en el interludio, se dio el lujo de tener una hija, y adoptar otras tres. Sé que hay millones de mujeres que han pasado por tribulaciones similares, incluso peores, que no pueden ser contadas porque la historia ha cubierto sus nombres con el polvo del olvido, pero de Milunka si conocemos algunos hechos.

Milunka Savic

Milunka Savic

Sabemos por ejemplo, que nació el 24 de junio de 1890, en Koprivnica, en aquel entonces Reino de Serbia. Poco o nada sabemos de su infancia, al menos yo no he encontrado nada, excepto que tenía un hermano, y fue precisamente este hecho el que la llevaría a iniciarse en la carrera militar. Resulta que dicho hermano recibió su carta de reclutamiento por el Ejército Serbio en 1913, año de inicio de la Segunda Guerra Balcánica, pero, por alguna razón que desconocemos, Milunka decidió ocupar su lugar, para lo cual tuvo que cortarse el pelo ponerse el uniforme, y adoptar la identidad de Milun, su joven hermano.

A la guerra marchó la muchacha de 23 años y a finales de junio de 1913 participó en la Batalla de Bregalnica, donde demostró su valentía y fue ascendida a Cabo. Poco después, en una ofensiva serbia, Milunka fue herida por primera vez, y fue entonces, cuando era atendida en el hospital, que se descubrió que era mujer. Los mandos quedaron sorprendidos y en un principio no supieron qué hacer con ella, especialmente cuando se enteraron que ya había participado en una docena de batallas. Le ofrecieron entonces unirse al cuerpo de enfermeras, pero Milunka respondió que sólo quería servir a su país como soldado. Según cuenta la leyenda, el oficial a su cargo le dijo que lo pensaría y que le daría su respuesta al día siguiente. Milunka se cuadró ante él y le dijo – “Esperaré”. El oficial tardó sólo una hora en aceptarla y enviarla de nuevo a su batallón.

Integrada ya oficialmente en el Ejército Serbio, al año siguiente Milunka entró de lleno en la Primera Guerra Mundial, cuando fuerzas Austro-Húngaras invadieron su país. En diciembre de 1914, después de la Batalla de Kolubara, recibió su primera Estrella de MilunkaSavicKarađorđe, con espadas, la más alta condecoración civil y militar serbia. En 1916, durante la Batalla de Cerna, Milunka capturó en solitario a 23 soldados húngaros, por lo que recibió su segunda Estrella de Karađorđe. No obstante, el Ejército Serbio terminó retirándose hasta el Mar Adriático, donde fue rescatado por buques franceses e ingleses que llevaron a los soldados a Túnez. Durante la retirada, Milunka fue herida tres veces más, y estando convaleciente en un hospital tunecino, recibió la Cruz de Guerra Francesa.

Nuestra heroína terminó luchando en Salónica, dentro de una unidad serbia incrustada en el Ejército Francés. A las condecoraciones ya recibidas, se sumaron la de la Legión de Honor francesa, dos veces, la Cruz de San Jorge rusa, la Medalla de la Distinguidísima Orden de San Miguel y San Jorge inglesa y la medalla serbia de Miloš Obilić al coraje y el honor. Licenciada del ejército en 1919, Milunka rechazó una oferta de Francia para trasladarse a París dónde sería merecedora de una cómoda pensión, y decidió instalarse en Belgrado, donde consiguió un empleo en la oficina de correos.

En el periodo entreguerras, y ya con 33 años, Milunka contrajo matrimonio con Veljko Gligorijević, pero la relación duró apenas unos meses y se divorciaron poco antes de que naciera su primera hija, Milena. En los años siguientes se dedicó a diversas ocupaciones y adoptó a tres niñas huérfanas, una de ellas, Milka, una niña que vivía abandonada en la estación del ferrocarril. En 1927 la heroína de guerra encontró trabajo como limpiadora de un banco, donde permaneció hasta la Segunda Guerra Mundial.

Con tres de sus hijas.

Con tres de sus hijas.

Estando Serbia invadida por los nazis, Milan Nedic, el Primer Ministro marioneta instalado por Hitler, organizó una cena en honor de Generales y otros oficiales alemanes. Milunka estaba entre los invitados en su papel de heroína, pero rechazó la invitación, y al día siguiente fue arrestada y enviada al campo de concentración de Banjica, donde permaneció diez meses antes de ser liberada. Después de la guerra, volvió a su destartalado hogar y continuó trabajando en lo que encontraba, apoyada por una pequeña pensión del estado, pero olvidada por el pueblo.

No fue sino hasta 1964, durante una cena de celebración por el jubileo de la Primera Guerra Mundial, que Milunka volvió a la fama. Se había presentado al evento con su uniforme y con todas las medallas, que eran más que las que portaban el resto de los presentes. Su historia llegó a la prensa y las nuevas generaciones le otorgaron su cariño, además de presionar al gobierno para que le adjudicara una vivienda mejor, cosa que no llegó hasta 1972, justo un año antes de que falleciera a los 84 años. Milunka Savic es, aún en la actualidad, la mujer soldado más condecorada de la historia y una figura célebre en la historia de Serbia, pero sinceramente, eso es sólo un detalle de su difícil existencia. Lo que más me llama la atención, es su espíritu luchador, con y sin uniforme, su humildad y su amor por su patria. Todo mi respeto y admiración por ella, y por todas las Milunkas sin nombre. 

 

6 thoughts on “¿Qué las mujeres no saben luchar? Conoce a Milunka Savic…

  1. Se nota que este merecidísimo homenaje a esta gran mujer te ha salido del corazón, Jesús. Felicitaciones!

    • Hola Anita,
      en verdad es una mujer, que aún dejando lo militar fuera, merece todos mis respetos. Y todo lo que hizo, lo hizo en un ambiente hostil, pero aguantó, y murió en paz.
      Mil gracias por comentar. Un besín.

  2. Me encanto saber de Milunka!!!, definitivamente era una guerra con un corazón de oro.

    • Querida Claudia,
      todos los comentarios me halagan, pero siempre digo que los que escribís mis amigos de la infancia tienen un toque especial. Muchísimas gracias por leerme y por comentar. te mando un besazo fuerte!

  3. Siempre es un placer leer las historias curiosas que nos cuentas.
    Hace unos días, una niña de 12 años me dijo que lo que menos le gustaba era la historia, porque era aburridisima. Le comente que eso no era cierto, y que sólo dependía de como te la contasen. Le recomendé tu blog y con gran sorpresa por mi parte unos días después me dijo que le gustaba mucho y que así si daba gusto aprender historia. La satisfacción fue doble, por un lado ver que alguien tan joven se interesara por algo que es la pasión secreta de una servidora y la segunda pensar que gracias a personas como tu,, con tu forma de rescatar historias increíbles, aún se consiguen “adeptos” para leer y apasionarse por la historia.
    Un abrazo.

    • Hola Mabel,
      muchas gracias por tu amable comentario, me ha emocionado. Una de las metas que me puse cuando empecé a publicar Ciencia Histórica era el conseguir que gente normalmente alejada de la historia, se interesara un poco por ella. Como dices, de aburrida no tiene nada, sólo es cuestión de contarla de una manera amena, y es lo que intento hacer. Me has alegrado el día de sobremanera, y te estaré agradecido eternamente por ello. Mil gracias y un besín.

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