¿A qué le tenían miedo los romanos?

Puede llamar la atención que un pueblo tan poderoso que llegó a dominar buena parte del mundo conocido durante tanto tiempo, fuese a su vez un pueblo con muchos temores. Al menos ese es mi caso. No entiendo cómo después de haber vencido en tantas batallas, de haber cruzado obstáculos que parecían insalvables, de haber construido maravillas que antes se consideraban imposibles, tuviese miedo a los pajaritos. Estudiado el tema más a fondo, no obstante, sus miedos eran comprensibles, pues por muchos avances técnicos que hubiesen logrado, los romanos aún ignoraban casi todo sobre las ciencias, al igual que la mayoría de los pueblos de la antigüedad, y la ignorancia es la base de todo temor.

Augures romanos, miedo

Augures romanos.

Conocimiento e ignorania

Alguien dirá – ¡pero si los griegos ya entendían muchos aspectos de la ciencia! – y yo respondo, sólo en parte. Al igual que sucede ahora, cuando seguramente más del 99% de la población no entiende la Teoría General de la Relatividad o la Mecánica Cuántica, no todos los griegos conocían el Teorema de Pitágoras o el Principio de Arquímedes. Los romanos de familia acomodada acostumbraban a enviar a sus hijos a educarse a Grecia, sí, pero más en lenguas clásicas y retórica que en química o física y, en todo caso, era algo que sólo algunos podía permitir. Y el miedo surge de la ignorancia…

Los romanos heredaron su panoplia de supersticiones de los etruscos, que ya interpretaban todo fenómeno natural Amuletios romanoscomo una señal del más allá. Parte de esa herencia incluía los auspicios y los augurios, señales que supuestamente presagiaban resultados adversos o favorables para el tema consultado, y que “leían” en las entrañas de animales, el vuelo de los pájaros, las tormentas eléctricas y en muchos otros milagros de la naturaleza.

Tanto etruscos como romanos creían que todo ser vivo y todo objeto poseía un espíritu (numina), y que había que tratarlos con sumo cuidado para no despertar su ira. Asimismo, creían que pequeñas acciones o sucesos de la vida diaria podían causarles perjuicios, por lo que intentaban evitarlos.

Estos son algunos ejemplos de eventos a los que los romanos tenían miedo:

  • Derramar vino o agua.
  • Tropezarse en el pórtico del hogar, tras lo cual muchos preferían quedarse en casa el resto del día.
  • Que un gato negro entrase en casa.
  • Que cayese una serpiente desde el techo al patio.
  • Encontrarse una mula en la calle cargando la hierba hipposelinum, utilizada para decorar tumbas.
  • Que un gallo cantara durante una fiesta.
  • Cruzar el umbral con el pie derecho primero.

Los augures

Antes de llevar a cabo algún negocio privado u oficial, era costumbre romana llevar a un augur, una especie de chamán que podría predecir si las condiciones eran adecuadas. Si no lo eran, el negocio podía ser pospuesto. Las Augur Romanbodas se planificaban para días y meses en los que tendrían menos posibilidades de ser afectadas por un mal augurio.

Un augur también era requerido para elegir el lugar donde las legiones construirían un campamento, así fuera uno para sólo una noche. Probablemente las señales más temidas u obedecidas eran las de los pájaros, qué tipo de aves eran, cuantas, volaban alto o raso, de dónde o hacia dónde iban o venían, a qué velocidad.

El lugar mismo de la fundación de Roma se había decidido por los pájaros que Rómulo y Remo habían visto en sus respectivas colinas. Rómulo vio 12 y reclamó la victoria, pero Remo, que había visto 6, dijo que él los vio primero, y con esa disputa se inició el conflicto que terminaría con la muerte de Remo.

Miedo a todo

Como suele suceder, muchos se aprovechaban de la superstición para su propio beneficio, entre ellos los políticos, que retrasaban o invalidaban las leyes arguyendo que algún augurio o presagio advertía un mal futuro en caso de aplicarse. El miedo puede ser muy poderoso.

En otros casos, se decidía quien lideraría las legiones en batalla basándose en los augurios, una decisión que conllevaba mucho poder y dinero. Las legiones, por cierto, siempre llevaban jaulas con gallinas, que ayudarían a presagiar el resultado de una batalla. El consejo no era siempre obedecido y, en las ocasiones en las que se había advertido un resultado adverso y este se cumplía, sin duda era achacado a no obedecer el augurio.

En fin. Como decía al principio, no sólo los romanos creían en todo tipo de supersticiones, pero ya sabéis que me gusta meterme con ellos. Las supersticiones son tan poderosas que aun en la actualidad son temidas por muchos, y no sólo en países menos desarrollados, sino también en aquellos que supuestamente cuentan con un alto nivel educativo.

Al menos a los romanos, griegos y etruscos se les puede disculpar, pues no tenían a la mano el conocimiento necesario para explicar los fenómenos naturales. Es más triste lo que sucede en nuestra época, no falta de descubrimientos y avances que los explican, pero que tantos y tantos ignoran o prefieren ignorar.

6 thoughts on “¿A qué le tenían miedo los romanos?

  1. Hola Jesús,
    y uno de los mayores supersticiosos era el hombre más poderoso del mundo en aquellos tiempos, el emperador Augusto. Además de tener verdadero terror a los relámpagos no hacía ninguna misión oficial sin consultar antes a su Colegio de augures. Por cierto, el término “pájaro de mal agüero” viene precisamente en lo que explicas de las aves.
    AVE César 😉

    • Hola Francisco,
      jeje, es verdad, Augusto era enormemente supersticioso, lo cual me da qué pensar, pues como bien dices, llegó a ser el hombre más poderoso del mundo, y tenía en sus manos los destinos de millones de personas Pero buen, hay razones para excusarlo, pues en su tiempo poco se sabía de las ciencias, del origen de los fenómenos naturales, y creo que cualquiera de nosotros hubiese actuado de la misma manera. Lo gracioso es que en estos días he estado fijándome en el vuelo de los pájaros, a ver si me traen buena suerte… 😛
      Muchas gracias, como siempre, por tan interesante aportación. Un abrazo.

  2. Si seguirán las supersticiones, que tenemos presidentes que hablan con un pajarito, que representa a un ex…y le aconseja, en pleno siglo XXI.
    Un abrazo.

    • Jajaja, impresionante lo del pajarito, aunque triste, pero las supersticiones están muy vivas en todo el mundo, y no sólo en los países menos desarrollados. Creo que buscar una causa esotérica a un fenómeno desconocido es parte de la naturaleza humana, y creo también que nos hace sentir más seguros, aunque ese sentimiento no tenga fundamento… 😛
      Muchas gracias por comentar Stella, feliz domingo!

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