Cuando la Unión Soviética quiso comercializar un videojuego.

Así a bote pronto puede parecernos algo extraño que un estado totalitario y anti-capitalista se hubiese embarcado en una aventura empresarial, pero eso fue lo que sucedió hace tres décadas. Todo fue el resultado de una coincidencia, casi un accidente, y no de la planificación del estado, y hay que decir que, en todo caso, el negocio no les salió muy bien que digamos, tan poco experimentados como estaban los comunistas en las artes de ganar dinero. Fortunas e ideologías aparte, el famoso juego si tuvo un gran éxito, y lo sigue teniendo, y finalmente su inventor pudo disfrutar las mieles de los derechos. Esta es la historia de Tetris, el adictivo juego de los bloques cascadeantes (llamados “tetrominoes”), y de cómo la Unión Soviética no pudo, o no supo, o no quiso, sacarle ninguna ganancia.

Nace Tetris

La idea del rompecabezas virtual surgió en la rápida y juguetona mente de un científico ruso, Alexey Leonidovich Pajitnov, quien desarrolló el juego con la ayuda de dos colegas, Dmitry Pavlovsky y Vadim Gerasimov. La primera Alexey Pajitnov, creador de Tetrisversión fue programada en 1984 en un ordenador Elektronika 60, un clon de la LS-11 de Digital Corporation, y al año siguiente la trasladaron a un ordenador personal IBM. Ahora bien, se daba la circunstancia de que Pajitnov y sus ayudantes trabajaban para el Centro Computacional Dorodnicyn, una institución perteneciente a la Academia Soviética de las Ciencias, y habían desarrollado el juego en equipos pertenecientes al estado y durante sus horas de trabajo, por lo que los derechos del juego quedaron en manos del gobierno de la URSS.

Desde el principio Tetris tuvo un gran éxito, siendo distribuido gratuitamente a lo largo del territorio soviético y sus satélites en Europa Oriental, y fue igualmente bien recibido por occidente cuando el juego saltó el Telón de Acero. Para poder gestionar los derechos licenciatarios, los líderes soviéticos fundaron la empresa Elorg (Elektronrgtechnia), bajo el manto del Ministerio Soviético de Comercio Internacional pero, ya fuese debido a su falta de experiencia capitalista o porque para entonces la URSS ya mostraba signos de derrumbarse bajo el peso de la corrupción y la ineficiencia, Elorg no fue capaz de obtener beneficios.

Tetris

Tramposos komunistas, tramposos kapitalistas

Tetris fue “descubierto” por un empresario holandés, Henk Rogers, en la Feria de Electrónica de Las Vegas en 1988, y en seguida se enganchó con el juego, como haríamos muchos de nosotros poco después. Rogers viajó inmediatamente a Moscú y obtuvo una licencia para desarrollar el juego, que ya tenía apalabrado para la compañía gameboyjaponesa Nintendo. El problema fue que otras empresas, incluso estando en negociaciones con los rusos, empezaron a vender el juego antes de obtener la licencia correspondiente. La British Andromeda Company, por ejemplo, no consiguió los permisos correspondientes, pero siguió vendiendo Tetris durante muchos años, sin que los funcionarios soviéticos pudiesen detenerlos, aunque lo intentaron. En 1989, Elorg otorgó los derechos de Tetris a dos empresas, Atari, que podría comercializarlo en su versión Arcade, y Nintendo, para las consolas y los portables. No obstante, Atari también lo incluyó en sus consolas, y Nintendo los denunció. La disputa tardaría varios años en resolverse a favor de los denunciantes, pero para entonces eran tantas las versiones “pirata” repartidas por todo el mundo que el único beneficio que Nintendo obtuvo fue popularizar la GameBoy. Elorg recibió aún menos regalías a pesar de las 35 millones de copias vendidas.

Sin obligaciones, sin derechos

El por qué la URSS no pudo imponer sus derechos comerciales sobre Tetris se explica de la siguiente manera. No era un secreto que muchos de los productos industriales y electrónicos que se fabricaban y vendían en el bloque henk-rogerssoviético eran en realidad copias de inventos occidentales (desde las bombas nucleares a aviones y el mismo ordenador en que nació Tetris). Dentro del ambiente de la Guerra Fría y de la ideología comunista que no reconoce los derechos individuales, para la Unión Soviética, los derechos de autor simplemente no existían. Por ello, cuando quiso reclamar sus emolumentos por la propiedad de la licencia de Tetris, los tribunales occidentales no estaban muy inclinados a otorgar derechos a quien no los respetaba. Extraño fue ya que algunas empresas como Nintendo sí llegaron a pagar algo, pero no lo que le hubiese correspondido legalmente a Elorg si hubiese sido una compañía occidental.

Game Over URSS

En 1991, el imperio comunista se desmoronó tras una revolución no violenta, precisamente bajo el peso de sus propios bloques, y Elorg fue privatizada, aunque el proceso de venta fue más que opaco. Ese mismo año, Pajitnov emigró a los Estados Unidos, y en 1996, cuando el inventor entró a trabajar a Microsoft, consiguió que Elorg le transfiriese los derechos de Tetris y se alió con Rogers para comercializarlo. Doce años después de la invención, su autor cobró sus primeras regalías. Desde entonces, Tetris es uno de los videojuegos de mayor éxito en la historia, desarrollado para más de 50 plataformas y traducido a más de 50 idiomas en versiones oficiales y no oficiales. Y como el conejito de Duracell, Tetris sigue, y sigue, y sigue…No está mal para un juego que tuvo su origen en un país comunista, en un ordenador clonado.

 

(Fuete: http://www.businessinsider.com/tetris-history-2014-6)

 

4 thoughts on “Cuando la Unión Soviética quiso comercializar un videojuego.

  1. Alucinante información, Jesús, impactante. Me fascina la historia y los intereses que hay detrás de cosas que consideramos triviales.
    Los fascistas no suelen ser muy visionarios. ¿Es verdad que Hitler pidió la cabeza de Eintein -en bandeja, digo, literal-?
    Hay que admitir que algunos occidentales roban y mejoran el producto. ¿Te acuerdas de la canción Lambada?
    PD: Si no admites reblogueo deberé seguir robándote. Te pongo en Face pero tengo [email protected] [email protected], mi difusión ahí no sirve mucho.

    • Hola Antonio,
      Muchas gracias por tu amable comentario. En verdad es un detalle curioso de la historia, en especial de la de la URSS, cuyos científicos lograron muchos avances tecnológicos, pero que el secretismo de sus líderes nos impidió conocer.
      Desconozco la anécdota que sugieres de Hitler y Einstein, pero me has picado la curiosidad y voy a ver qué encuentro.Nunca se sabe si puede salir alguna entrada interesante para los lectores…
      Respecto a robar inventos, creo que es una práctica muy humana, y se ha repetido a lo largo de la historia, en todo el mundo. Cuestiones de la ambición.
      Y por cierto, no sólo puedes rebloguear todo lo que quieras, sino que será un placer y un honor. Te lo agradezco encarecidamente, especialmente en esta época en la que Facebook me tiene bloqueado constantemente y yo no puedo promover mis artículos… 😛
      Mil gracias nuevamente y un abrazo!

  2. La verdad que Pajitnov consiguió muy poco por un juego que ha dado muchísimo. Quizás de ahí provenga su alergia hacia el software libre, aunque en estos tiempos de tantos juegos gratis ya la filosofía libre no importa mucho.

    • Hola Roger,coincido contigo en que Pajintov no recibió lo que se merecía, aunque según él está más que satisfecho, pues el dinero no lo era todo… (eso dicen los que ya lo tiene, pero a veces creo que son sinceros). No sabía que no le gustase el software libre, pero bueno, algún defecto debía tener, no crees? 😛
      Muchas gracias como siempre por tu comentario. Un cordial saludo.

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