¡Demasiado calor!¡Demasiado calor!

La primera vez que vi este foto tendría yo poco más de 10 años. Fue en la portada de un libro de historia contemporánea, de gran  formato, que mi padre había comprado. Sobra decir que mi experiencia fue, no traumática, pero sí de esas que te marcan la vida. En el centro de la imagen, una niña más o menos de mi edad, desnuda y con los brazos extendidos, corría por una carretera junto con otros niños, todos con gestos de llanto y dolor. Detrás de ellos, un grupo de soldados y, en el fondo, el humo que sólo pude interpretar como el de la batalla. Hace no mucho publiqué la historia de otra infame foto de la guerra de Vietnam, y desde entonces ya tenía planeado hablar sobre esta otra, tanto o más trágica pues involucra la vida de niños, víctimas inocentes de un conflicto que no entendían. Un incauto lector sugirió que esta foto tiene algo que ver con la matanza de My Lai, un crimen del que pronto hablaremos, pero imagen y matanza no están relacionadas más que por lo trágico de sus historias.

El calor de la guerra

Era la mañana del 8 de junio de 1972. Soldados del Ejército de la República de Vietnam tenían rodeada la ciudad de Trang Bang, en Vietnam del Sur, que había sido atacada y ocupada por fuerzas del ejército Popular de Vietnam del Norte. Phan Thi Kim Phuc, una niña de 9 años, estaba en su casa con dos hermanos pequeños y cuatro primos, asustados y solos. La lucha estaba teniendo lugar en las afueras de la población, en aquel entonces de unos 100,000 habitantes, y a los soldados republicanos pronto se les unieron aviones de la Fuerza Aérea, que comenzaron a bombardear las posiciones comunistas. Kim Phuc y sus hermanos y primos, por alguna razón, decidieron abandonar su hogar y dirigirse a un templo Cao Dài cercano a su hogar, y a una de las salidas de la ciudad. Ahí se refugiaron durante un corto tiempo, pero cuando vieron que un grupo de soldados sudvietnamitas abandonaban el pueblo hacia territorio amigo, el grupo de niños les siguió, y sucedió la tragedia.

Momento en que explota la bomba de napalm y fósforo blanco

Momento en que explota la bomba de napalm y fósforo blanco.

Un piloto, también sudvietnamita, confundió a los soldados amigos con el enemigo, y soltó una bomba de napalm, la terrible mezcla gelatinosa utilizada en bombas incendiarias. La bomba mató a dos de los primos de Kim Phuc y a otros dos vecinos. El napalm prendió fuego a las ropas de Kim y le causó graves quemaduras en la espalda y los brazos, y por ello se arrancó los restos de lo que llevaba puesto. Poco más de cien metros de donde cayó la bomba, un grupo de periodistas internacionales hacía su trabajo. Uno de ellos, el fotógrafo de la Associated Press, Huỳnh Công Út, conocido como Nick Ut, vio cómo del humo surgían varias figuras. Primero, una anciana con un niño pequeño en los brazos, era la abuela de Kim Phuc que gritaba, ¡ayudadme! ¡ayudadme! La prensa se acercó a la anciana y comenzaron a tomar fotos del niño, de un año, que murió en esos instantes debido a las quemaduras.

Kim Phuc Vietnam, la niña del napalm

Arriba Izq., el momento de la explosión; arriba Dcha., Kim llega a donde está la prensa; abajo Izq., la espalda quemada de Kim; abajo Dcha. la abuela de Kim con su primo muerto.

¡Demasiado calor!

De pronto, Nick vio por el rabillo del ojo varias figuritas más, eran Kim Phuc, sus hermanos y sus primos, y Nick les hizo la célebre foto que le ganaría el Premio Pulitzer. Pero en ese momento lo de menos era la foto. Cuando Kim Phuc llegó a la altura de Ut, este vio cómo su piel se desgarraba, como si fuese cera derretida, y pensó que la niña iba a morir. Ella gritaba, ¡demasiado calor!¡demasiado calor! En ese momento Nick pensó que debía dejar de hacer fotos y ayudar a la niña. Le dio agua, la cubrió con un poncho que tenía y la subió a su coche, junto con el resto de los niños, para llevarlos al hospital. Nick recuerda que durante el trayecto, Kim no dejaba de gritar ¡me muero!¡me muero!

La Niña del Napalm

La Niña del Napalm. Kim en el centro, a la izquierda, sus dos hermanos menores, a la derecha, su prima y su  primo.

Pero Kim sobrevivió, y catorce meses y diecisiete operaciones después, la Niña de la Foto pudo abandonar el hospital. Con ello no acabó su dolor ni su desdicha, de hecho, sus heridas le producen malestar todos los días. En este 2016, 44 años después de la tragedia, Kim se está sometiendo a un nuevo tratamiento láser para aliviar su dolor, esperemos que tenga éxito.

La confusión y el mito

Hace poco más de una década tuve la fortuna de escuchar a Kim Phuc en una conferencia. Es una mujer con una voz muy dulce y un carácter que acompaña. En la actualidad vive en Canadá con su esposo y dos hijos, y sirve como Embajadora de la UNESCO, además de llevar su propia fundación para ayudar a niños víctimas de la guerra. Según ella, su conversión al cristianismo le ha dado la fuerza para perdonar, sin olvidar. “El amor a Dios lo cura todo”, dice. 

Poco después, sin embargo, leí en un periódico que el hombre que supuestamente había dado la orden de bombardear Tran Bang, un norteamericano ex-soldado convertido en pastor protestante, se le acercó en una ceremonia y le pidió perdón por lo que hizo, diciendo que él había dado la orden de soltar el napalm. La prensa se volvió loca con la reunificación, alabando el arrepentimiento del verdugo y el perdón de la víctima. No obstante, resultó que el Reverendo John Plummer sólo buscaba publicidad para un libro y un documental, y las investigaciones confirmaron que ni su unidad estaba en la zona el día del bombardeo, ni su rango era suficiente como para dar una orden. Todos los testigos, además, confirmaron que fueron aviones vietnamitas. A ellos también los perdonó Kim Phuc.

Kim Phuc y Nick Ut en la actualidad.

Kim Phuc y Nick Ut en la actualidad.

Sin importar quien fuese el culpable directo, la foto se unió a varias más que ilustran el horror de la guerra, y en este caso, el precio que pagan los inocentes. Fue y sigue siendo una imagen icónica que nos recuerda una historia trágica, y sospecho perdurará en la memoria humana durante muchas generaciones. La Niña del Napalm no tuvo un efecto político como la del asesinato de Nguyen Van Lem, pues para entonces la guerra ya estaba decidida y la mayor parte de las tropas estadounidenses ya habían abandonado Vietnam. Lo que no abandonará nunca mis recuerdos, es la primera vez que vi esa foto, lo tengo claro.

4 thoughts on “¡Demasiado calor!¡Demasiado calor!

    • Así es amiga, todos nos acordamos, pero no siempre por lo mismo. en cualquier caso, una tragedia que se ha convertido en una historia de optimismo y amor por la vida.
      Un besín.

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