De cómo Hitler perdonó la vida a los aliados.

Comparte con tus amigos !!Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on PinterestShare on TumblrShare on RedditShare on StumbleUponShare on YummlyDigg thisBuffer this page

Hay cosas que nos cuestan trabajo creer, historias o anécdotas de eventos o personas que no encajan en nuestras ideas preconcebidas, o incluso en las bien fundadas. No obstante, los hechos están ahí, flagrantes, evidenciados, innegables. Lo sé, el titular puede parecer algo sensacionalista, pero no se aleja de la realidad ni un milímetro. Hubo un momento en la Segunda Guerra Mundial, que el Führer decidió no hacer uso de un tipo de armas muy destructivas, de las de destrucción masiva, químicas y biológicas para ser exacto, y con ello ahorró a los aliados miles, quizá millones de vidas. Cuesta trabajo creerlo, insisto, pero el dictador alemán no quiso usarlas, y dio órdenes muy estrictas de no usarlas, aunque es verdad que llegó a considerar la posibilidad de hacerlo.

Adolf Hitler saludo

Führer poli bueno

Vayamos por partes. En las etapas tempranas de la guerra, cuando los panzers se paseaban por media Europa y parte de Asia, y los Stuka vigilaban desde el cielo. Era mayo de 1942 cuando el Jefe del Alto Mando, Mariscal de Campo Wilhelm Keitel, pasó la orden que acababa de recibir de Hitler, de “prohibir los preparativos para una ofensiva con armas biológicas de cualquier tipo (Documento AWA No. 141-42 g. Kdos. fechado el 26 de mayo de 1942). Al mismo tiempo, Hitler ordenaba los preparativos para la defensa en contra de dichas armas. Sin embargo, y dada la costumbre del Führer de no ser muy claro en sus directivas, tanto los científicos como los generales vieron una ventana que les permitiría actuar.

armas biológicas, no contra los aliados

Ya que para defenderse de un agente biológico o químico hay que conocerlo bien, los expertos sabían que tenían que investigar, hacer pruebas. Da igual si un arma es utilizada ofensiva o defensivamente, hay que probarla, y para ello hace falta tenerla. Como fue, hombres de ciencia continuaron desarrollando agentes bioquímicos aún ante la prohibición de su líder. Principal y penosamente, se llevaron a cabo múltiples experimentos utilizando a prisioneros de los campos de concentración como conejillos de indias. Queriendo o no, la Alemania nazi fabricó y almacenó grandes cantidades de armas de destrucción masiva.

Aliados no son tontos

Nadie se fiaba del megalómano Führer, y los aliados decidieron prepararse para lo peor. Con la experiencia de la Primera Guerra Mundial, en la que ambos bandos habían usado gases tóxicos, todos creían que se volverían a Investigadorss aliados en laboratorios de guerra biológica. Camp Dietrik, Maryland.utilizar, a pesar de que habían quedado prohibidos en los Tratados de Ginebra. Tanto en Gran Bretaña como en el otro lado del Atlántico, los laboratorios aliados pusieron manos a la obra para producir en masa armas químicas y biológicas, principalmente el gas mostaza y el recién inventado Sarín, pero también agentes biológicos como el ántrax. Roosevelt y Churchill estaban preparados para lanzarlos contra los alemanes si estos los utilizaban antes. La especie humana agradece que ninguno se hubiese atrevido.

Führer acojonado

Cuando el derrotero de la guerra ya había dado un giro de 180 grados, después de Noráfrica y Stalingrado, varios Soldados aliados en la PGMgenerales pidieron a Hitler permiso para usar armas biológicas y químicas en el frente oriental. El problema fue que para entonces los ejércitos nazis ya habían perdido la iniciativa y se estaban retirando en casi todos los frentes, y las armas químicas y biológicas son de naturaleza ofensiva. Además, hacía tiempo que la Luftwaffe había perdido el control de los cielos y sus aviones ya no podían alcanzar territorios enemigos tan fácilmente. Por ejemplo, se desarrolló un plan para dejar caer 40,000 escarabajos infectados con ántrax sobre el Reino Unido, pero en 1943 ya no era posible volar sobre las Islas Británicas sin ser derribado. En cualquier caso, Hitler siguió diciendo que no, que nada de bioquímica.

¿Es que al genocida le estaba dando cargo de conciencia? ¿Es que de repente se preocupó por el bienestar de los civiles? Nada de eso, el hombre que había promovido el exterminio de otros grupos étnicos no se volvió bueno, si no Hitler en la PGMutilizó las armas de destrucción masiva sobre el enemigo fue por cuestiones prácticas, y tácticas. Primero, es posible que, habiendo sufrido en primera persona un ataque de gas mostaza en la PGM, Hitler desistiese de usarlo. Dudo que haya sido una razón con mucho peso, pero algo pudo haberle influenciado. Segundo, como decíamos arriba, la situación de la guerra ya no era positiva para los nazis, y bombardear al enemigo con armas no convencionales era ya muy complicado, imposible en cantidades que pudieran tener un efecto decisivo. Tercero, y más importantes, es que Hitler había recibido informes de inteligencia que decían que los aliados tenían incluso más armas bioquímicas que los alemanes, y más poderosas, y que estaban dispuestos a usarlas si los alemanes lo hacían antes. Considerando que para entonces los aviones aliados volaban sobre las ciudades alemanas día y noche sin apenas oposición de la Luftwaffe, cualquiera podía ver el posible resultado, hasta Hitler.

Y hay una razón más. Los expertos militares sabían desde la Gran Guerra que los gases tóxicos no eran muy efectivos en el campo de batalla, si acaso como arma psicológica por el terror que causaban, pero poco más. No destruían equipamiento, ni pertrechos, y una vez que los soldados se acostumbraron a las máscaras y estas fueron ubicuas, eran pocos los que morían. Hitler mismo se recuperó sin complicaciones. Como mucho, las armas biológicas y químicas podían usarse contra la población civil, o contra las fuentes de alimentos, pero este tipo de estrategia había demostrado que sólo aumentaba el apoyo civil al esfuerzo bélico. En resumen, se ganaba muy poco con ellas y potencialmente se podía perder mucho.

Todos los participantes en la guerra, alemanes incluidos, agradecieron que Hitler no utilizara las armas de destrucción masiva contra los aliados. Hubiese sido dar patadas de ahogado, y sólo hubiesen aumentado el oprobio causado por Alemania. Pero no nos confundamos, si el Führer perdonó la vida a miles de yanquis, rusos y británicos, no fue porque se le ablandara el corazón, sino porque sabía que las consecuencias serían más negativas que positivas para sus propósitos.

Más enlaces de interés: 

Sobre la prohibición de fabricar armas de destrucción masiva

Y aquí.

Ántrax

Comparte con tus amigos !!Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on PinterestShare on TumblrShare on RedditShare on StumbleUponShare on YummlyDigg thisBuffer this page

6 thoughts on “De cómo Hitler perdonó la vida a los aliados.

  1. Hola Jesús,
    coincido con tu apreciación final, Hitler finalmente valoró que no le sacaría la “rentabilidad” que quería a su idea de un ataque químico, porque si hubiera sido lo contrario seguro que las habría utilizado. Pienso que en el futuro no se emplearán grandes cañones, ni bombas nucleares, sino esas bacterias microscópicas, esos virus imperceptibles a los ojos de las personas, pero mucho más letales. ¡Horroroso!
    Un abrazo

    • Hola Francisco,
      Pocos hacen algo sin alguna razón, y por lo general es una razón egoísta. Hitler sabía muy bien que los aliados podían usar los gases en su contra, y que él llevaba las de perder. Aún así hizo muchas cosas en contra de toda lógica, como invadir la URSS, pero en ese caso sus servicio de inteligencia le fallaron y no supieron calcular la amenaza. En el caso de las armas bioquímicas sí se lo advirtieron, y gracias al Cielo les hizo caso. No quiero ni pensar en lo contrario…
      Muchas gracias y un saludo cordial.

    • Hola F.J. Realmente como dices, las guerras en el futuro van a ser terribles. Si de la primera a la segunda murieron 40millones de personas mas, con lo de las bacterias no me quiero imaginar. Un abrazo y para el profesor otro.

  2. Buenisisisisismo artículo, está claro que el malo era malo y no tonto y como siempre actuó en su propio beneficio. Felicidades!

    • Hola Planeta,
      muchas gracias por tu comentario. Hitler, como cualquier humano, podía ser muy malo, pero no era del todo tonto. Sabía que si usaba armas químicas contra los aliados estos se las devolverían, con creces. Gracias al cielo hubo un poco de cordura en ambos bando…
      Mil gracias nuevamente y un saludo!

Comments are closed.