Nikola Tesla, el Científico Loco.

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En los dos anteriores artículos, hemos visitado los inicios de Nikola Tesla en la ciencia y su célebre disputa con Edison sobre la corriente eléctrica. En esta tercera entrega la estrella es el científico serbio y, en especial, sus excentricidades. Tesla fue un genio, sí, pero también un ser humano como muchos otros, con sus rarezas. Lo que pasa es que, con él, todo se elevaba a la no-se-cuanta potencia y sus tics le hacían parecer un científico loco. Y esto de científico loco, se lo digo con cariño, y con un toque de sarcasmo.

Ahora bien, que pareciese un científico loco no quiere decir que lo estuviera. Muchos de sus comportamientos han sido estudiados y diagnosticados desde entonces por los psicólogos y psiquiatras. Raros, sí, pero tampoco es que Tesla hiciese daño a nadie. Todo lo contrario, a pesar de sus excentricidades, era muy admirado y respetado por sus contemporáneos. Era un científico loco, pero inofensivo.

Tesla científico loco

Contribución

Analizar cada uno de los inventos y mejoras de Nikola Tesla llevaría a cualquiera un libro entero. Es tal la cantidad de campos en los que metió la mano y tal su capacidad de trabajo que Nikola Tesla mayordejó un legado por pocos igualado, si acaso. En muchos casos fue el primero en descubrir la existencia de algo, como los rayos cósmicos, aunque nunca los estudió. En otros, sugirió inventos o tecnologías que con el tiempo se harían realidad, como la transmisión de energía por el aire.

Sucedió que Tesla no era un hombre muy interesado en los negocios. Su motivación era descubrir cosas, arreglar otras, mejorarlas. No le preocupaba mucho el aspecto comercial, y seguramente por eso no se hizo millonario. Rara vez luchó para defender sus derechos, sus patentes.

Alguien le dijo que Marconi le estaba copiando sus sistema de radio, por ejemplo. La respuesta de Tesla fue, – dejadlo, está usando 17 de mis patentes. Pero nunca le cobró porque los tribunales no le dieron la razón hasta que ya había muerto. Yo diría que era un científico loco muy generoso.

Para no extenderme, os dejo una lista de algunas de las contribuciones más importantes de este famoso científico loco.

Aparte de sus avances en la creación y distribución de la corriente alterna, Tesla también trabajó en:

  • En 1894 comenzó a investigar un tipo de energía que el tildaba de “invisible”. Wran los rayos X. Tesla pudo haberlos descubierto antes que Roentgen, con una imagen que tomó de su amigo Mark Twain iluminado con un Tubo de Geissler, pero se le olvidó quitarla la tapa a la cámara. No se dio cuenta hasta que reveló la imagen. Todo el material y documentación que tenía al respecto, se perdió en el incendio que afectó a su laboratorio en marzo de 1895.
  • Desde 1893, Tesla hablaba en sus discursos de la posibilidad de transmitir ondas de radio por el aire. En 1896, hizo una histórica demostración en el Madison Square Garden con un barquito de metal controlado por radio. Los espectadores creyeron que era un fraude, y que lo movía con algún truco, o con telepatía, o que había unos monos entrenados dentro del barco, controlandolo. Tesla ofreció la tecnología a la US Navy, sugiriendo que podía utilizarse para guiar torpedos. No le hicieron caso.
  • Tesla también investigó lo que ahora conocemos como RADAR, y sentó las bases para su futuro desarrollo.
  • Tesla fue el primero en registrar ondas de radio desde el espacio exterior, aunque no estaba muy seguro de lo que eran. Lo malo es que creyó que provenían de seres extraterrestres, y la gente se lo tomó a cachondeo.
  • También fue el primero en registrar y entender la resonancia de la Tierra, que posteriormente se utilizó para medir la intensidad de los terremotos.
  • Sus descubrimientos permitieron la invención de las lámparas de neón.

Y muchas cosas más…

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En lo personal

Durante la Guerra de las Corrientes, Tesla se convirtió en un personaje muy conocido y admirado. Fue invitado a dar discursos tanto en Estados Unidos como en Europa. Era extremadamente inteligente, hablaba siete idiomas con fluidez, y en aquel entonces, eso se valoraba.

En aquellos días, a finales del siglo XIX y principios del siguiente, Tesla tenía dinero. No era un millonario tipo Edison o Zuckerberg, pero tampoco estaba en la ruina. Vivía en hoteles, normalmente de lujo. Vestía como un dandy, y cenaba todos los días en el restaurante Delmonico’s, el más caro de Nueva York. Tesla se codeaba con la más alta sociedad, empresarios, artistas, políticos acudían a menudo a su mesa o eran sus anfitriones. A todos les gusta tener un científico loco entre los amigos.

Tesla en Delmonico's con un grupo de amigos.

Era un hombre obseso con la salud. Comía mucho pescado y pocos alimentos fritos, poca grasa en general. No bebía alcohol, excepto un vaso de whisky todos los días, que según él era la clave para vivir hasta los 150 años. Caminaba entre ocho y diez kilómetros diarios,. Nunca tuvo coche, ni se cree que haya aprendido a conducir.

Pero…

Tesla tenía sus cosas. Era un extremista en cuestiones de higiene. Se cuenta que utilizaba siempre 18 servilletas para limpiar los cubiertos con los que comería. No le gustaba estrechar la mano de desconocidos, por miedo a que le contagiaran algo. No podía tocar el pelo de otras personas, o que le tocaran el suyo. En Delmonico’s, sólo un camarero estaba autorizado a servirle, el mismo todas las noches, a la misma hora, las 20:00.

Entre otras, sufría una obsesión por el número tres o sus múltiplos. Si daba una vuelta a la manzana, sentía la necesidad de dar dos más para completar el tercio. Eran 18 servilletas las que utilizaba, múltiplo de tres. Antes de comer, calculaba el volumen del contenido del plato. Si la cantidad resultante no era múltiplo de tres, pedía que le quitaran algo o le sirvieran más.

Comía poco y dormía menos. El decía que nunca durmió más de dos horas seguidas. Puede ser cierto, pues rara vez abandonaba su trabajo antes de las 3:00 am, y volvía temprano en la mañana. No obstante, sus empleados decían que a menudo dormía siestas sentado.

Parecía tener también algún problema de extra-sensibilidad al sonido. Le molestaba de manera especial que la gente hiciera ruido con los tacones de sus zapatos. Reñía a aquellos que chocaban los cubiertos con el plato (bueno, a mi también me reñían mis padres por eso y no soy ningún científico loco). Aún así, era un tipo muy querido.

Odiaba los anillos, los pendientes y cualquier objeto redondo. No tenían lugar ni en su oficina ni en su vivienda.

Otras relaciones

Tesla tenía un problema con la obesidad. La consideraba una debilidad inaceptable, además de un problema de salud. No permitía que personas obesas entraran en su círculo, y una vez despidió a una secretaria por estar gorda. Lo mismo con la ropa, si uno de sus empleados vestía incorrectamente, lo enviaba a casa a cambiarse.

Tesla permaneció y murió soltero. No se le conoció nunca una relación, aunque él sugirió haber tenido un romance en Francia, que no fructificó pero que le marcó. No le faltaban pretendientas, pero Tesla las rechazó a todas porque pensaba que serían un obstáculo en su trabajo. Lo dicho, muy científico loco, pero todo un genio.

Eso sí, Tesla amaba a las palomas. Desde muy joven gustaba de ir al parque a alimentarlas, pero con el tiempo la práctica se volvió en obsesión. Ya en el ocaso de su vida, rescataba a aquellas que estuvieran heridas, y las llevaba a su hotel hasta que se curaran. Incluso construyó una especie de arnés para rehabilitarlas.
También en sus últimos años, Tesla confesó haberse “enamorado” de una paloma. Según él, ella lo miraba enamorada, y él le correspondía. Comparó dicha relación a la que podría tener con una mujer.

El científico loco

No cabe duda que Nikola Tesla fue un revolucionario. Sus descubrimientos y avances cambiaron el mundo, y predijo muchas otras tecnologías que se cumplieron en el futuro. Sin embargo, y ya en la edad avanzada, hizo muchos comentarios y anuncios que poco tenían que ver con la realidad.

Por ejemplo, Tesla creía, correctamente, que la energía podía ser transmitida sin cables, pero no entendió que esto es sólo posible con niveles muy bajos de energía. Lo mismo con su torre irradiadora. Funcionaba, sí, pero con la energía suficiente para encender un aparato electrodoméstico en la actualidad, no para satisfacer todas las necesidades de la humanidad.

Tesla creía que la electricidad de la atmósfera podía usarse para cambiar el clima. Ahora sabemos que se equivocó, aunque eso le puede pasar a cualquiera. Pero la edad fue empeorando su situación. En los últimos años de su vida, constantemente hacía anuncios de nuevos descubrimientos, de nuevas tecnologías. Nada era cierto, pero la gente le tenía cariño y lo dejaba ser.  

cientifico-loco

Tan sólo un par de años antes de morir en 1943, un grupo de científicos decidió entregarle un premio a su labor. En el estrado, después de agradecer el reconocimiento, Tesla anunció que estaba a punto de lograr transmitir energía por el aire. Llevaba años sin trabajar y sin ir a su laboratorio.

Loco pero no tanto

Nikola Tesla fue uno de los hombres que más ha contribuido al avance de la tecnología. Era un revolucionario, un pensador, un filósofo de las cosas. Un científico loco que tuvo sus excentricidades, no cabe duda, pero no creo que haya hecho mucho daño con ellas.

Tesla vivió hasta los 87 años. Es verdad que murió algo olvidado. Había dejado de ser una celebridad. No dejó ninguna fortuna, pero tampoco es que estuviera en la miseria, como dicen El Hotel New Yorkeralgunos. Dejó más de 80 cajas de documentos, planos y máquinas que fueron enviados a Serbia a su muerte.

Sus últimos 10 años vivió en el New Yorker, uno de los hoteles más lujosos de la época. Ya no pagaba alquiler porque los dueños lo consideraban como parte de la familia. Lo mismo con los restaurantes a los que asistía. Ya no estaba el Delmonico’s, pero otros lo recibían con mucho gusto, y sin cobrarle.

Como dije al principio de esta serie, durante décadas su nombre se perdió en las grietas de la historia, pero creo que podemos decir que ha sido recuperado. Ya está en el panteón de los grandes hombres, ya está en el imaginario popular. A Nikola Tesla la civilización le debe mucho. Nos vendría bien otro científico loco como él.

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    • Hola Alfonso,
      dices bien que los locos somos nosotros. Hay muchos ejemplos de las tonterías que causa el ser humano, y también de cómo tratamos a los verdaderos genios. Ese es el caso de Tesla, un hombre extraño, sí, pero que a nadie hizo daño, y lo ignoramos durante décadas. Al menos ahora lo hemos rescatado, y puede servir de ejemplo a más científicos, a más y mejores inventores, y a mejores seres humanos.
      Muchas gracias por tus palabras. Un cordial saludo.

    • Hola Katina,
      muchas gracias por tus bellas palabras. hacemos lo que podemos con pasión por la historia, por la ciencia, y con mucho cariño y agradecimiento a vosotros los lectores.
      Otro besito de vuelta a mi bella tierra que es México!

  1. Hola Jesus y Alfonso

    Si bien la única diferencia entre la locura y la cordura es la distinta lógica de raciocinio, considero que la lógica de la mayoría es irracional. Como irracional es el hecho de desenterrar el oro de los cerros, convertirlo en lingotes, matarse unos a otros por su propiedad y después volverlo a enterrar en Fort Knox. No sirve casi para nada solo para atesorarlo.

    En cuanto a la discutir quien es el loco y quien no lo es, es una discusión estéril.

    • Hola Manuel,
      totalmente de acuerdo. Cuando utilizo el término “loco”, lo hago en cierta forma como un cumplido, y no como algo peyorativo. En muchas ocasiones, los locos están mejor de la cabeza que los cuerdos. Tesla, para mí, era un genio, y algo loco estaba, pero eso no quiere decir que fuese algo malo. Era su forma de ser, su forma de no encajar bien en la sociedad. Estando nuestra sociedad como está, no encajar debería ser visto como una suerte.
      Muchas gracias por comentar. Un cordial saludo.