Por qué la iglesia utiliza las campanas

Como buena parte de los europeos y americanos, vivo cerca de una iglesia. Todos los domingos, a ciertas horas, escucho el repique de las campanas, talán-talán, indicando que se acerca la hora de la misa. La iglesia utiliza las campanas para dar distintos mensajes, aunque yo la verdad no los conozco todos.

Y como todo, el uso de las campanas por parte de las iglesias católicas tiene su historia. Una que nos lleva al inicio de su expansión por el viejo continente poco después de la caída del Imperio Romano. Las razones, prácticas y simbólicas, están  hiladas ambas en un tejido ritualístico. De paso, del uso de las campanas nació uno de los elementos arquitectónicos más importantes de las iglesias, el campanario.

Pero las campanas son mucho más antiguas que la iglesia cristiana. Como muchas otras cosas, este invento surgió en China, y cuando Jesús el Nazareno se pateó los caminos de Galilea, las campanas ya eran instrumentos muy populares. En tiempos del Imperio Romano, las campanas ya se habían expandido por Asia y Europa. La iglesia católica tardó unos siglos en adoptarlas, y en parte gracias a una mujer española.

campanas

Los chinos, como siempre

Tampoco es de extrañar que los chinos fueran los primeros en usar algo parecido a las campanas. Una cultura milenaria que siempre ha tenido más gente que nadie, lo tiene más fácil de producir individuos con ingenio. En un principio, allá por el Neolítico, las campanas eran de barro, pero hace unos 3,000 años aparecieron las primeras campanas de metal.

Claro que aquellas campanas no eran iguales a las de ahora. La tecnología de fundición de los metales era algo primitiva, al igual que sus productos. Las campanas eran pequeñas y delgadas, hechas más bien de lámina martillada, y no en moldes. Cuando estas se volvieron populares a principios de la Edad Media, las iglesias compitieron por ver quién la tenía más grande, y llegaron los avances en las fundidoras.

Campanas chinas de la antigüedad

Campanas chinas de la antigüedad.

El popularizador que las popularizó y su esposa

Entra en escena un político romano nacido en Burdeos a mediados del siglo IV. Pontius Meropius Anicios Paulinos fue poeta, Senador, Cónsul y Gobernador de Campania, en el sur de Italia. Paulinus era un hombre muy sabio, y se carteaba con lo más nutrido de la intelectualidad romana, y era muy respetado por sus colegas y vecinos.

En el año 383 de nuestra era, el emperador de Roma y jefe de Paulinus, Flavius Gracianus Augutus fue asesinado en Lyon. Nuestro amigo se quedó en el paro y decidió volver a su ciudad natal. Ahí conoció a la que sería su esposa, San PaulinusTharasia, una cristiana noble española, de Barcelona para ser exactos.

Parece ser que la influencia de Tharasia fue crucial en la decisión de Paulinus de bautizarse como cristiano. En el 390, la pareja se mudó a Barcelona, y Paulinus debió causar una buena impresión, pes sólo cuatro años después fue nombrado presbítero.

Pero algo, no sé qué, no le gustaba al protagonista de esta historia. Simplemente no quería vivir en Barcelona, así que tomó a su esposa y partió con ella a Nola (la que causó tantos dolores de cabeza a Mario), en Campania. Otra vez el nombrecito este, que ya habréis sospechado, suena a campanas.

Constructor

Os podría contar muchas cosas más de Paulinus y su mujer, como que perdieron al único hijo que tuvieron. Pero estamos aquí para hablar de las campanas, y no del mensajero, así que, al trapo.

Aún siendo político, Paulinus construyó un refugio para los viajeros junto a un antiguo templo cristiano. Cuando volvió a Nola en el 410, lo encontró abandonado, y lo reparó. Además, construyó una nueva iglesia, dedicada a San Félix, un mártir local. Pero da la casualidad que ese complejo estaba a las afueras de Nola, por lo que la población no escuchaba sus gritos cuando llamaba a la oración. Ni siquiera los otros cristianos que se habían instalado en la pequeña comunidad llegaban a tiempo.

Práctico el futuro santo, Paulinus decidió hacer algo para llamar la atención de los feligreses. En aquel entonces lo que se usaba era una placa metálica, el semantrón, a la que se golpeaba con un palo. Pero de algún lugar, puede que de la sotana, Paulinus se sacó una pequeña campana y comenzó a usarla para llamar a misa. Poco después añadió una de mayor tamaño, y sus seguidores aprendieron pronto a guiarse por ella.

Semantrón

Un semantrón.

Campana sobre campanas

La voz del éxito de las campanas de Campania se corrió pronto. Hacia el siglo V, principios de la Edad Media, las campanas se estaban volviendo populares en los muchos monasterios que se estaban abriendo por toda Europa. Casualmente, o no, las técnicas de fundición estaba mejorando, y de las pequeñas campanas que utilizaba Paulinus se pasó a las grandes campanas, y a los campanarios. Citius, Altius, Fortius. Alguna hay, como la que está en el Kremlin, que es tan grande que nunca pudo ser tocada.

Campana del Kremlin.

No hay iglesia católica que se precie que no tenga su campana, o sus campanas. Tampoco faltan en los templos protestantes u ortodoxos, aunque no suelen ser tan grandes ni repican tan a menudo. En un país católico, como el mío, no faltan en las mañanas de domingo, y en fiestas de guardar.

Ahora la iglesia bien podría avisar a los vecinos que hay misa con una aplicación móvil. Pero creo que a la mayoría nos agrada su sonido, a menos que vivas justo al lado de la iglesia y que te vayas mucho de juerga los sábados. En cualquier caso, hasta ahora no conozco ningún país que las haya prohibido, ni nadie que las odie.

Urbi et orbi

Por supuesto, las campanas no sonde uso exclusivo de la iglesia. Hay muchos relojes que las usan, y con el mismo propósito, para anunciar algo, una hora, por ejemplo. Las llevaban los barcos, y muchos trenes y sus conductores. Se usaban antes en las escuelas, ahora sustituidas por los timbres, y en los camiones de bomberos. Se me olvidaba, los Papás Noel en la calle también llevan una.

campanas-musicales

Me gustan las campanas, nos gustan las campanas, y las de la iglesia, se las debemos al santo Paulinus, y a su santa mujer, Tharasia, quien convenció a Paulinus que se convirtiera al cristianismo.

2 thoughts on “Por qué la iglesia utiliza las campanas

  1. Hola Jesús,
    ¡tolón, tolón! Llámame nostálgico pero a mí me traen muchos y buenos recuerdos. Puede que sea el hecho de vivir en una gran ciudad con sus coches, ambulancias y fiestas nocturnas vecinales, que su sonido se fuera sustituyendo por otros digamos… menos agradables, pero los cambiaría sin dudarlo ni un segundo. Desconocía su origen y nunca me había parado a pensar en él, y eso que en una ocasión pude hacerme la foto al lado de la campana del zar, conocida también como “Tsar Kólokol” del Kremlin. Como diría Jesulín, en dos palabras, tu artículo de hoy ha sido: IM-PRESIONANTE.
    Abrazos

    • Hola Francisco,
      Pues me uno a ti en lo de la nostalgia, pues a mí también me gustan las campanas. Su música, la ciencia que las mueve, su relación con la navidad, que para mí es muy importante. Y resulta que los chinos las inventaron… 😛
      La campana del Zar es impresionante, totalmente de acuerdo, así como el cañón que está ahí cerca. No quiero ni imaginarme el ruido que harían ambas piezas…Y también están las campanillas, que alguien en mi familia hace mucho usaba para llamar a la asistenta… 😉 Ahora lo vero como una tradición graciosa, aunque algunos pueden verlo de otra manera. EN fin.
      Muchas gracias por tu amable comentario.
      Un abrazo.

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