Por qué ponemos velas en las tartas de cumpleaños.

En todos los países que he vivido, y seguro que en muchos más, se celebran los cumpleaños. También, en todos ellos se acostumbra añadir al menú una tarta y esta con velas, en un número igual al de los años cumplidos (o aproximado si ya eres mayor). Parece ser una costumbre muy extendida, al menos por el mundo occidental, y hay una razón, y un origen.

Lo de celebrar un cumpleaños no parece algo tan llamativo. Es un día importante, un día de alegría, tanto para los padres como para sus retoños. En épocas pasadas, cuando muchos niños no superaban los primeros años, era un gran hito ir cumpliéndolos. Comer una tarta tampoco es de extrañar, pues los dulces gustan a casi todos, especialmente a los más pequeños.

Heródoto nos cuenta que los persas eran especialistas en pasteles y otros dulces, a los cuales daban más importancia que al plato principal. También estoy convencido de que los cumpleaños se celebran desde hace mucho tiempo. Hasta ahí todo bien, pero, ¿de dónde salieron las velas?

tarta con velas

Ritual pagano

El mismo historiador griego menciona la costumbre de sus país, de celebrar un ritual para Artemisa, la diosa de la Luna. Sus adoradores, cocinaban una tarta en forma del satélite, y la iluminaban con velas para hacerla brillar, al igual que la Luna aparece sobre el firmamento. Tan simple como eso. Pero no se hacía en los cumpleaños.
Los romanos celebraban sólo algunos cumpleaños importantes, y también comían las tartas, pero sin velas. Pasarían varios siglos hasta que alguien mezclara todos los elementos en uno, tarta, velas y cumpleaños.

Artemisa

Como curiosidad, los chinos de la antigüedad festejaban su cumpleaños comiendo sus famosos noodles, o sea, pasta. Por fin, algo que no inventaron ellos, aunque ahora ya lo han copiado.

Edad Media

Bien sabemos que en este periodo mucha de las tradiciones clásicas se perdieron. En algo tuvo que ver la iglesia católica, que consideraba las celebraciones de cumpleaños como un ritual pagano. No se equivocaban, pero exageraban.

Entonces, a partir del siglo XX, los europeos se acostumbraron a bautizar a sus hijos con nombres de santos, y comenzaron a festejar ese día, y no el cumpleaños, para no enfadar a la iglesia.

Siempre los alemanes

Según parece, fueron los alemanes los que originaron nuestra actual tradición. Yo, que conozco muy bien a los alemanes, puedo atestigua su gusto por lo dulce. Pocos lugares he visto en los que tengan tantas variedades de pastelillos y tartas. Que si el Apfelstrudel, que si los Fantakuchen, que si el Selva Negra…uno de los primeros recuerdos que tengo en el país teutón, fue cuando mis compañeros en la residencia de estudiantes me llevaron una bandeja llena de Kuchen.

Tarta alemana sin velas

También los compatriotas de Goethe tienen una tradición especial, el Kinderfest. Básicamente es lo que ahora llamamos el “Día del Niño”, pero ellos lo celebraban ya hace siglos.

No es de extrañar, entonces, que los pasteleros alemanes hayan sido los primeros en hornear tartas de cumpleaños, ahí por el siglo XV. Es muy posible que haya sido una estrategia para vender más tartas, pero fueron ellos quienes primero las ofrecieron como un manjar digno de un cumpleaños.

El misterio de las velas

No está claro quién introdujo la moda, pero ya por entonces, en Alemania, se ponían velas en la tarta, como decía antes, en un número igual al de los años cumplidos. Hay varias versiones sobre el por qué. Una que simplemente fue una imitación a los ritos griegos; otra, que las velas están ahí para alejar a los espíritus malignos. Una tercera explica que las velas representan “la luz de la vida”.

En todo caso, las velas en las tartas se popularizaron rápidamente. Hacia el siglo XVIII y eran algo común. Eso sí, algo común en las casas de los adinerados, pues no todas las familias podían costearse el manjar, o las velas.

¿Y soplar las velas, a quien se le ocurrió?

Pues no lo sabemos. Una de las posibles explicaciones, era que en la Edad Media, se creía que el humo ahuyentaba a los a los espíritus. La que a mí se me ocurre, es que no se puede comer una tarta con fuego encima. Además, a los niños les encanta soplar velas. Me consta. Soplando las velas
Lo de pedir un deseo antes de soplar las velas es otra tradición cumpleañera. Tampoco he encontrado ninguna evidencia fehaciente sobre el origen. Pero, considerando el número de supersticiones activas en el mundo, una más no importa.

Soplemos velas o no, lo que cuenta es cumplir los años, en salud y con la familia. La tarta es un extra, al igual que las velas. Al menos por unos momentos somos el centro de atención, y a casi todos nos gusta. Aparte, justo después de apagar el fuego, viene lo bueno.

Y aprovecho, hoy es cumple de una de mis múltiples sobrinas, y mañana de uno de mis también múltiples hermanos. ¡Felicidades Renata y Paco, y a todos los que hoy cumplen años! A soplar las velas, y a comer la tarta!

6 thoughts on “Por qué ponemos velas en las tartas de cumpleaños.

  1. Y aún habrás de añadir esa costumbre de “morder” el pastel… Y aquella otra de empujar la cabeza del festejado, embadurnandolo por completo.

    • Hola Alejandro,
      tienes razón, pero tengo que confesar que no sé de dónde salió esa costumbre de embarrar al celebrado con el merengue. Imagino que es antigua, y probablemente comenzó con un accidente. De lo que no tengo duda, es de que se hizo popular por la gracia que nos causa… 😛
      Muchas gracias por comentar. Un cordial saludo.

      • Sería interesante saber cuándo empezó esa tradición de “pegarle tartazos” al cumpleañero. En fin, sea como fuere, las velas hay que quitarlas antes, pues de lo contrario el homenajeado puede terminar como terminó Jacques de Molay en 1314.

        • Hola Ernst,
          estoy de acuerdo con que sería interesante, pero la verdad es que no he encontrado nada concreto sobre el asunto. Imagino que la tradición empezó en más de un lugar al mismo tiempo. Después de todo, es muy divertido… 😉
          Un abrazo.

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