La crema limpiadora anti-radiactiva. ¡Menuda ocurrencia!

Ya sabes que siempre estoy a la caza de temas interesantes o curiosos para contar en estas páginas. Es un proceso laborioso, pero que disfruto mucho, pues siempre se aprende algo, y a veces me llevo alguna sorpresa. Eso es justo lo que me sucedió ayer cuando me encontré esta historia de la crema limpiadora anti-radiactiva.

Sí, sí, una crema limpiadora anti-radiactiva que se vendió (al menos se enunció) en los años 50 en Estados Unidos. No tengo ni idea del éxito que pudo haber tenido, pero el simple hecho de que a alguien se le hubiese ocurrido, es más que llamativo.

Crema limpiadora

Pánico atómico

Después del desarrollo de la bomba atómica y su uso sobre Hiroshima y Nagasaki, la energía nuclear causó todo tipo de efectos. Por la parte positiva, se creía que sería la panacea de la civilización: energía barata y abundante. Se idearon coches, aviones y barcos impulsados por energía nuclear. Cada hogar podría tener su propio reactor para satisfacer sus necesidades energéticas. Un futuro avanzado y libre de contaminación.

Por otra parte, estaba el miedo a las bombas y la radiación. A nadie se le escapaba que, desde 1949, los soviéticos ya tenían su versión de la bomba. Aparte de la violencia, estaban los efectos negativos sobre la salud, que ya se habían demostrado sobre las víctimas japonesas. La energía nuclear estaba en boca de todos y, al parecer, también en la cara.

Crema limpiadora anti-radiación

Por ello, a la compañía cosmética Dorothy Gray, se le ocurrió vender una crema limpiadora que fuese capaz de eliminar la radiación de los poros. -Si nuestros productos ya eliminan el maquillaje y la suciedad -habrán pensado los expertos de marketing- por qué no limpiar los restos de radiación.

Y yo que pensaba que a las mujeres les gustaba tener un rostro “radiante”.

No es broma, y como muestra este botón. Un comercial televisivo de aquel producto:

Ya me parece una ocurrencia que se utilice la radiación como parte de una campaña. Había que vender la dichosa crema limpiadora. Pero que presuntamente hayan frotado a la modelo con polvo radiactivo es de aupa. Dudo mucho que la chica se haya prestado voluntariamente, más bien creo que es una simulación.

El hecho de que el contador Geiger registre rastros de radiactividad tiene que ser falso. Y si es real, no entiendo cómo alguien podría frotar polvo radiactivo a una modelo, aunque fuese “apenas lo suficientemente radiactivo”.

Como no podía ser de otra manera, el comercial utiliza el tópico de la comparación con otros productos para demostrar que el suyo quita más radiación. Ya, me han convencido…

Información adicional

Al final del comercial, la locutora anuncia que se puede pedir más información sobre el estudio hecho con el contador Geiger. Lo que daría yo por hacerme con uno de esos folletos.

La realidad es que la radiación está en todas partes, y que en cantidades muy, pero muy pequeñas, es inofensiva. Lo que dudo es que tales cantidades puedan ser registradas, pero puedo equivocarme.

Bomba atómica

Paranoia nuclear

Engaños de marketing aparte, lo llamativo es que los fabricantes de esta crema limpiadora pudiesen pensar que existía la necesidad de limpiar la radiación de nuestras caras. Posiblemente estaban pensando en las esposas de los científicos y militares que trabajaban en las zonas de prueba nucleares. Puede ser también que pensasen en las víctimas sobrevivientes de una explosión atómica. Da igual, me parece una ridiculez, pero así era el mundo de la Guerra Fría.

La paranoia nuclear de los años 50 era real, y nada mejor para demostrarlo que este anuncio. ¡Para los anales de la mercadotecnia!

2 thoughts on “La crema limpiadora anti-radiactiva. ¡Menuda ocurrencia!

  1. La radiación en el ámbito doméstico sí que puede ser registrada. En particular, las piezas de loza con dibujos azules tienen cantidades de cobalto radiactivo, ínfimas pero detectables fácilmente con un contador Geiger, Obviamente esta radiación natural es del todo inofensiva, incluso en recipientes de uso alimentario.

    Saludos cordiales.

    • Hola Ricardo,
      tienes razón. La radiación está en todas partes, e incluso cantidades bajas pueden ser registradas por un contador Geiger. Como bien dices, dicha radiación es inofensiva.
      Muchas gracias por tu comentario, un cordial saludo!

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