De cómo Hitler se hizo millonario.

A primera vista, puede llamar la atención el hecho de que un hombre sin educación, sin oficio ni beneficio hubiese llegado a ser millonario. Las cosas se aclaran bastante cuando recordamos que Adolf Hitler entró en una de las profesiones más rentables, la política. Es imposible calcular con exactitud a cuánto ascendía la fortuna del Führer, pues muchos de los registros bancarios se perdieron al final de la guerra, pero sí sabemos que su fortuna era cuantiosa.

Pero no todo se perdió, por ejemplo, los registros de hacienda y de los derechos de autor. De acuerdo con cálculos hechos por historiadores con sólo la evidencia disponible, Hitler podía haber amasado una fortuna de 1,1 millones de Reichsmarks, alrededor de tres mil millones de Euros actuales. Podía haber sido más.

Hitler y Eva Braun en el Berghof

Hitler y Eva Braun en el Berghof.

Niño pobre Führer rico.

Ni el padre del niño Adolf, Alois Hitler, ni su esposa Klara, provenían de familias acomodadas. De hecho, muchos de los problemas familiares entre los progenitores surgieron de la falta de dinero, y en especial, de la mala administración del salario de Alois como oficial de aduanas.

El niño Hitler, de mendigo a millonarioTampoco eran extremadamente pobres, como Hitler quiso hacernos ver en su libro Mein Kampf. En ocasiones, Klara hacía trabajos domésticos para otras familias, y era muy ahorrativa. Cuando Alois murió, a esos ingresos se sumó la modesta pensión del gobierno.

Cuando las tentativas del incipiente pintor para entrar en la Academia de Viena, Klara le enviaba dinero a su hijo, y cuando ella murió de cáncer, la pequeña herencia fue dilapidada rápidamente por el joven de 18 años, que se resistía a trabajar.

Durante el resto de su estancia en la capital austriaca, Hitler llegó a vender algunos cuadros a los turistas, su único ingreso conocido hasta que se enlistó en el Ejército Alemán al comienzo de la Primera Guerra Mundial.

Derechos de autor

Hitler escribió su libro Mein Kampf, mitad autobiografía, mitad manifiesto político, estando en la Prisión de Landsberg en 1924. Cualquiera que lo haya leído sabe que es un documento con poco valor literario, mal organizado Primera Edición del Mein Kampf, 1925y lleno de falsedades. No es de extrañar que el libro haya llamado poco la atención de los lectores.

Pero conforme la popularidad del líder nazi fue subiendo, también lo hicieron las ventas de Mein Kampf. En 1930, por ejemplo, se vendieron 55,000 copias. Cuando Hitler llegó al poder en 1933, las ventas explotaron hasta las 850,000 unidades, redundando en una fortuna considerable para su autor.

Ya como dictador de Alemania, su propio gobierno compraba millones de copias para regalarlas a los soldados, y a cada pareja recién casada. Era un regalo del gobierno, pero Hitler no renunciaba a sus derechos, que aumentaban su fortuna en un millón de Reichsmarks al año, unos 10 millones de Euros de la actualidad. Sólo por derechos de autor, Hitler cobró el equivalente a 140 millones de Euros hasta su muerte.  

Salarios

Hitler presumía en público de ser un hombre frugal para quien el dinero no tenía importancia. La realidad es que si parecía interesarle. Además de cobrar derechos de autor, recibía sin excusa su salario de Canciller. Cuando a la muerte del Presidente Hindenburg acaparó también ese puesto, no le hizo ningún asco al segundo salario.

A todo esto hay que añadirle el hecho de que Hitler no pagaba impuestos. Recién llegado a la Cancillería, recibió una factura de la Oficina Bávara de recaudación reclamándole 405,494 Reichsmarks y dándole una semana para pagarlos. Tan fácil fue como ordenar al Ministerio de Hacienda para que declarara a Hitler libre de impuestos, y que borrara cualquier deuda.

Derechos de imagen

Por si eso fuera poco, al “cabo bohemio” se le ocurrió otra manera de inflar sus cuentas. También ya instalado en la cancillería, Hitler registró sus derechos de imagen y comenzó a cobrar por cada foto, cada sello postal, cada póster electoral. No importaba si era el gobierno o el partido el que la imprimía, tenía que pasar por caja. Claro está, él mismo ordenó que se colgara su efigie en todas las oficinas del estado.

La película Triumph des Willens (El Triunfo de la Voluntad), encargada por el Führer a Leni Riefenstahl, pasó por caja, por supuesto, a pesar de que estaba pagada por los contribuyentes alemanes. Así cualquiera se hace millonario.

Propiedad robada

Antes incluso de que Alemania invadiera Polonia, los nazis ya habían confiscado millones de Reichsmarks propiedad de los judíos que encerraban, exiliaban o asesinaban. En especial, muchas de las obras de arte robadas pasaron a ser propiedad de Hitler. El sistema continuó durante toda la guerra, haciendo todavía más millonario no sólo al líder, también a muchos de sus cómplices.

Este aspecto es uno de los más difíciles de calcular, pues no existe ningún registro al respecto. En cualquier caso, muchos expertos no consideran la propiedad robada como patrimonio del Führer, considerándola sólo como propiedad secuestrada temporalmente.

En muchos casos estas obras de arte no fueron devueltas a sus dueños, asesinados o no en los campos de concentración. Buena parte de ellas terminó en colecciones privadas o en museos occidentales, y algunas han sido devueltas. Las que nunca volvieron fueron las que Stalin se llevó a la Unión Soviética a cuenta de “compensación”.

¿En qué gastaba Hitler el dinero?

Como buen millonario y dictador, Hitler podía hacer lo que quería. En su día a día no gastaba un céntimo, pues todos sus gastos corrían a cargo del estado alemán, esto es, a cargo del contribuyente. Pero hubo algunas compras que sí salieron de su bolsillo.

Su propiedad de el Berghof (Refugio de la Montaña), por ejemplo, en los Alpes, sí fue comprada con su dinero, eso sí, después de que Martin Bormann, secretario del partido, amenazara a sus anteriores dueños. No era el caso de la Kehlsteinhaus (conocida como el Nido del Águila), que fue pagada también por los contribuyentes como regalo para Hitler en su 50 cumpleaños. El apartamento en Munich pertenecía al partido.

Hitler en uno de sus Mercedes Benz, el millonario

Hitler en uno de sus Mercedes Benz.

También estaba su flota de Mercedes, coches de lujo en los que se paseaba y se dejaba ver. EL primero lo pagó con su propio dinero, el resto corrió a cargo del estado.

Poco más se sabe de lo que haya podido gastar Hitler. Algún regalo para Eva Braun o para sus colaboradores más cercanos. También hizo donativos para el Festival de Música de Bayreuth, dedicado a su ídolo Wagner. Y poco más. Era normal que si Hitler quería algo y lo pedía con la intención de comprarlo, le terminaba saliendo gratis, pues pocos se atrevían a cobrarle.

De mendigo a millonario sin trabajar

Como buen dictador, Hitler amasó una fortuna considerable. Apenas trabajó en su vida, incluso ya de líder político era célebre por levantarse muy tarde y pasar largas horas repitiendo sus diatribas megalómanas a su círculo más cercano.

Como buen político aprendió a vivir del cuento, obligando a otros a trabajar para él y hacerlo millonario. Después de todo era el líder, el macho alfa, el salvador de Alemania. Cualquier similitud con los políticos actuales no es ninguna coincidencia.

La Herencia

Horas antes de pegarse un tiro en el búnker de la Cancillería el 30 de abril de 1945, Hitler dictó su testamento a su secretaria Traudl Junge. En él, repartió algunos de sus bienes:

 

  • Reconoce su matrimonio—pero no nombra a Eva Braun—y que escogen la muerte antes que la desgracia del derrocamiento o la capitulación; e indica que sus cuerpos debían ser cremados.
  • Lega su colección de arte a “una galería en mi ciudad natal de Linz”
  • Los objetos de “valor sentimental o necesario para el mantenimiento de una vida sencilla y modesta” legados a sus parientes y su “fieles co-trabajadores” como su ama de llaves, la Señora Anni Winter.
  • Cualquier objeto de valor fue para el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán.
  • Martin Bormann estuvo nominado como el ejecutor de su voluntad.
(Fuente: Wikipedia)

Martin Bormann murió pocas horas después. En todo caso, dudo mucho que hubiese podido ejecutar la última voluntad de su amo.

Como decía al principio, no se sabe exactamente qué sucedió con el patrimonio de Hitler. La confusión y el desastre acaecido sobre Alemania demandaba la atención de los vencedores a otros menesteres. Sus familiares apenas y pudieron recuperar algunos objetos, pero no dinero en efectivo. Su hermana Paula, que le sobrevivió, recibió un estipendio de una organización de las SS.

El niño pobre que se convirtió en millonario, dejó este mundo con lo puesto.

4 thoughts on “De cómo Hitler se hizo millonario.

  1. Excelente artículo, sólo te faltó mencionar que a la fecha existe una herencia pendiente de cobro por parte de alguno de sus herederos en Alemania. Debido a que como Canciller recibió un sueldo que estaba en cuentas bancarias, que nadie pudo reclamar después de su muerte y según estimaciones tantos años después sería una fortuna por los intereses. En teoría, el pariente vivo más cercano podría reclamarlo y no me sorprendería que algún día sucediera.

    • Hola Jorge,
      Según mis fuentes, todo el dinero que tenía Hitler en Alemania fue decomisado por los aliados al final de la guerra. Sus pertenencias no en efectivo pasaron a ser propiedad del gobierno, incluso los derechos de Mein Kampf, que recientemente quedó sin protección a 75 años de la muerte del autor. Paula, la hermana de Hitler y su más cercana superviviente, recibió una pensión de un grupo de nazis, pero no heredó nada. Sinceramente, dudo que quede algo, y que alguien lo reclame algún día.
      Muchas gracias por comentar. Un cordial saludo.

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