La historia de La Madre Migrante.

La Madre Migrante

En 1936, la fotógrafa Dorothea Lange trabajaba para la Administración de Reasentamientos de los Estados Unidos, una oficina creada por el gobierno para reubicar a personas afectadas por la recesión económica. Lange tenía el encargo de documentar gráficamente sus vidas.

Aquella tarde viajaba por la carretera 101 cerca de Watsonville, California. Ya tenía las fotos que quería en su jornada y se dirigía al hotel. De pronto, a un lado de la carretera atisbó un coche aparcado, evidentemente averiado, y una mujer con varios niños bajo una lona. La fotógrafa no pudo resistir la imagen, y sin pedir permiso, hizo media docena de fotos a la madre y sus tímidos hijos.

Una de esas fotos, se convirtió en uno de los iconos que mejor describieron los aprietos a los que se vieron sometidos millones de norteamericanos a principios y mediados de los años 30. La imagen, bautizada como “La Madre Migrante”, representaba a Florence Owens Thompson. Hace tiempo conocí su historia, y hoy quiero contarla en estas páginas.

Florence Owens Thompson, la Madre Migrante

Florence Owens Thompson, la Madre Migrante.

La niña y el polvo

Vino al mundo como Florence Leona Christie el 1 de septiembre de 1903 en lo que entonces era Territorio Indio, en el actual estado de Oklahoma. Era la hija natural de Jackson Christie, quien abandonó a la madre, Mary Jane Cobb, antes de que naciera la pequeña. Dos años después, Cobb se casó con Charles Ackman.

A los 17 años, Florence contrajo matrimonio con el granjero Cleo Owens el 14 de febrero de 1921, y pronto tuvieron dos hijas, Violet y Viola, y un hijo, Leroy. En 1924, la familia se estableció en Missouri.

Pero antes incluso de que en el Martes Negro la Bolsa de Nueva York se colapsara, una larga sequía había afectado a los estados del Medio Oeste norteamericano. Muchos granjeros no tuvieron dinero siquiera para recoger sus cosechas, y sus campos se convirtieron en lo que se llegó a llamar un “Tazón de Polvo”.

El Tazón de Polvo

El “Tazón de Polvo”.

Un 25% de la población de la zona se vio forzada a emigrar, 200,000 de ellos a California. Cleo y Florence se mudaron a Orville, en California, donde trabajaron en un aserradero y como jornaleros en los campos del Valle de Sacramento.

Viuda

En 1931, cuando Florence esperaba su sexto hijo, Cleo murió de tuberculosis. Al año siguiente nació el sexto niño, y un séptimo en 1933, de padre desconocido, por lo que Florence volvió a Oklahoma con sus padres. Fue sólo por un tiempo, pues la familia entera volvió a California, y ahí, al poco tiempo, Florence conoció a Jim Hill, con quien tendría tres hijos más.

Los Hill trabajaban como jornaleros migrantes por todo el estado, dependiendo de las estaciones y las cosechas. Florence, además, trabajaba en restaurantes y en donde encontrara algún trabajo. En sus propias palabras “trabajé en hospitales, serví bebidas, cociné, trabajé en los campos. Hice un poco de todo para ganarme la vida para mis hijos”.

La primera foto de la serie

La primera foto de la serie.

Acababan de terminar de recoger remolacha en el Valle Imperial, y se dirigían a recoger lechugas en el Valle del Pájaro, cercano a Sacramento, cuando el Hudson en el que viajaban dejó de funcionar. Al lado de la carretera había un campamento de jornaleros con alrededor de 3,000 personas sin trabajo y alimento, pues la cosecha de guisantes (chícharos) se había perdido por las heladas. Jim Hill y dos de los hijos cogieron el radiador y caminaron hasta el siguiente pueblo para repararlo. Fue entonces cuando apareció Dorothea Lange.

La Madre Migrante

La fotógrafa se acercó a la familia, y sin decir nada, apuntó su objetivo hacia los niños. Florence no rechistó, así que Dorothea (imagen Dcha.)apretó el obturador. Se dio cuenta de que la madre entendía que las fotos podrían ayudarla, y se mostraba Dorothea Langecooperativa. Hizo seis fotos de ella y los niños, y sólo preguntó a Florence su edad.

En sus notas, Lange escribió:

Siete niños hambrientos. El padre es californiano. Indigentes en un campo de recogedores de guisantes. Estas personas acababan de vender las ruedas del carro para comprar comida.”

Años después, Florence diría que no habló con la fotógrafa, excepto para decirle que tenía 32 años. Ni eran parte del campamento de jornaleros, ni habían vendido las ruedas para comprar comida. Sus hijas añadirían que no estaban particularmente hambrientos, aunque sí desnutridos.

La foto icónica

Lange envió sus fotos a la Administración de Reasentamientos, y a la prensa, a pesar de que había prometido a Florence no publicarlas y que le mandaría una copia, que tampoco llegó. El San Francisco News publicó al día siguiente una de las fotos en la que aparecía la sufrida madre con dos de sus hijos.

El pie de foto decía, erróneamente, que pertenecían al campo de jornaleros, y que se morían de hambre porque la cosecha había fallado. A los pocos días llegaron 10,000 kilos de comida para los trabajadores, pero la Madre Migrante y su familia ya estaban trabajando en otra parte.

La Madre Migrante, serie

Fue uno de sus hijos, que repartía periódicos, quien vio la foto y se la llevó a su madre. A Florence le dio vergüenza, pues le dolía que todo el país conociese su situación. Mientras la imagen se convertía en uno de los iconos de la Depresión, Florence continuó con su vida. En 1945, conoció a George Thompson, con quien contrajo matrimonio, y con quien por primera vez disfruto de seguridad financiera.

Resurgimiento

La Depresión terminó y la Madre Migrante fue olvidada. La fotos quedaron archivadas, hasta que a finales de la década de 1960, una mujer las encontró entre las pertenencias de su padre fallecido. Los periódicos volvieron a imprimirlas, y un reportero averiguó que Florence vivía en Modesto, California.

Para entonces sus hijos le habían comprado una casa, pero al poco tiempo ella había vuelto a mudarse a una caravana, pues había vivido toda su vida en una de ellas y se sentía más cómoda. Habló con el reportero, pero seguía sintiendo vergüenza por su pasado. Fue entonces cuando la Madre Migrante aclaró algunos de los puntos sobre su encuentro con Dorothea Lange.

La Madre Migrante con algunas de sus hijas, 1979

La Madre Migrante con algunas de sus hijas, 1979.

En agosto de 1983, Florence fue hospitalizada por cáncer y problemas cardiacos. Sus hijos decidieron recurrir al público en favor de su madre. En pocos días recibieron 35,000 dólares para pagar sus gastos médicos, pero nada se pudo hacer contra la enfermedad. Florence Owens Thompson, la Madre Migrante, falleció el 16 de septiembre de 1983 en Scotts Valley, California.

En su tumba puede leerse:  “FLORENCE LEONA THOMPSON. Madre Migrante – Una leyenda de la Fuerza de la Maternidad Americana.”

En sus últimos días Florence dijo a sus hijos que estaba muy contenta de haber vivido. Aunque su existencia no había sido fácil, estaba orgullosa de su gran prole. Para entonces ya no sentía vergüenza de la foto, y le alegraba que la imagen de la Madre Migrante hubiese ayudado a dar a conocer las penurias que millones sufrieron durante la Depresión.

Sello postal Madre Migrante

En 1998 el Servicio Postal de los Estados Unidos convirtió la foto de la Madre Migrante en sello postal, y pronto se popularizó entre los coleccionistas, pues en ella aparecían dos personas, las hijas de Florence, Katherine y Norma, quien aún vivían, y es costumbre del USPS no incluir en sus sellos a personajes que no lleven al menos 10 años de muertos.  

Y esa es la historia de Florence, la Madre Migrante. Una mujer real con una historia real, y una imagen icónica, y ambas hicieron historia.

8 thoughts on “La historia de La Madre Migrante.

    • Mil gracias Edna, para mucha gente alrededor del mundo, la situación es incluso peor de lo que fue para Florence. Lo peor es que no tienen ni esperanza…triste pero cierto. Mil gracias nuevamente y un besín! 😉

  1. Hola Jesús,
    una historia increíble con nombres y apellidos que muestra la lucha silenciosa y el duro día a día de tantas familias para poder ofrecer un futuro digno a sus hijos.
    Abrazos

    • Hola Francisco,
      efectivamente, la foto de Dorothea lange consiguió que pusiéramos nombre a este rostro tan expresivo. Florence Thompson representa a los millones de hombres y mujeres que lo pasaron muy mal durante los años de la Depresión. Es un icono que nos ayuda a recordar que la vida es dura, y que las personas sufren por las malas decisiones de otros, y todo gracias a una fotografía…
      Mil gracias por tus amables palabras.
      Un abrazo y feliz semana!

  2. Como siempre que rico leer tu blog tempranito en la mañana del domingo aquí en Australia. Preciosa historia que dice mucho de la fuerza interior que tenemos las madres. Gracias por compartirla! Un abrazo.

    • Hola Alejandra,
      te echaba de menos! 😉 Qué tal todo por Down Under?
      Yo aquí buscando historias como la de Florence Owens Thompson, que como bien dices, habla muy bien del poder del instinto maternal y el sacrificio por sus hijos. Hace años que conocía esta historia, y por fin se me hizo contarla. me alegra que te haya gustado… 😛
      Mil gracias y un besín para allá abajo!

    • Hola Cristina,
      en verdad es una historia llena de motivos para ser contada. Hay tragedia, pobreza, y mucho amor de madre, pero sobretodo, hay esperanza.
      Muchas gracias por tu amable comentario y un cordial saludo.

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