Scapa Flow: victoria propagandística nazi, susto británico.

A pesar de no haber tenido un peso estratégico importante en el devenir de la guerra, lo sucedido en Scapa Flow el 14 de octubre de 1939, guarda un lugar relevante en el imaginario de los estudiosos del conflicto.

Scapa Flow nos recuerda a Günther Prien, uno de los capitanes de U-Boot mejor conocidos. Esas aguas nos hacen pensar en la flota alemana de la Primera Guerra Mundial; Scapa Flow habla de heroísmo para unos y de tragedia para otros. A nadie deja indiferente.

Fue una victoria propagandística para Hitler, y un susto para los británicos. Al final, no pasó a mayores, pero el nombre de Scapa Flow perdura como  una de las acciones más arriesgadas de la Segunda Guerra Mundial. ¿La recuerdas?

El U-47 de Günther Prien

El U-47 de Günther Prien.

Scapa Flow

Con este nombre se conoce al conjunto de bahías, calas y canales formados y protegidos por las Islas Orcadas (Orkney), al norte de Gran Bretaña. Es un cuerpo de agua bien resguardado, por lo que se ha utilizado como base naval durante siglos.  

Para los británicos y su tradicional poder naval ha sido crucial. Scapa Flow, además de un buen refugio para sus barcos, es un punto estratégico desde el cual se pueden controlar las aguas entre las Islas Británicas y la Península Escandinava.

Scapa Flow

Ya en la Gran Guerra la armada utilizó Scapa Flow como su base principal. Desde ahí, pudo controlar a la Kriegsmarine, que sólo se atrevió a salir una vez de su puerto. Al final del conflicto, la marina alemana fue obligada a rendirse en las aguas de Scapa Flow. Ahí también, fue hundida por sus propios tripulantes antes de dejarla caer en manos enemigas.

Por todo ello, para los nazis, Scapa Flow era un premio nada desdeñable.

La idea

Su guarnición y su alejada distancia de Alemania, hizo que Scapa Flow fuese nuevamente elegida para ser la principal base de la armada en la Segunda Guerra Mundial. Más que a incursiones navales los británicos temían los bombarderos de la Luftwaffe, y mientras más lejos mejor.

Sin embargo, las defensas acuáticas construidas en la primera guerra habían perdido mucha de su fuerza. Algunas de las redes se habían roto; barcos que se habían hundido para que sirvieran como barreras en los canales, se habían colapsado dejando huecos.

En tiempos de paz se habían reducido el número de patrulleros, y a comienzos de la guerra, el 1 de septiembre, sólo había dos. Con ellos, el Vicealmirante Wilfred French, debía proteger toda la base, incluídas sus más de 10 entradas. French advirtió a sus superiores de que con el material disponible era imposible, y pronosticó un ataque enemigo.

Los alemanes estaban al tanto de las deficiencias en las defensas de Scapa Flow. Fue el Almirante Karl Dönitz, Comandante de la Flota Submarina, quien convenció a su jefe, el Almirante Erich Raeder, de la idoneidad de un ataque por sorpresa.

Fall Befell Nord See Nummer 16 (Operación Orden Mar del Norte Número 16)

Con ese nombre autorizó Raeder una operación para atacar a la Royal Navy en Scapa Flow. El plan era enviar un submarino, sortear las defensas y barreras, y hundir el mayor número posible de barcos anclados en la base. No importaba si el submarino en cuestión sobrevivía.Günther Prien el Toro de Scapa Flow

El capitán elegido fue Günther Prien, comandante del U-47. No era un veterano de la primera guerra, pues sólo contaba con 31 años en 1939, pero sí era uno de los pocos capitanes de submarino que se habían unido al Partido Nazi. Prien (imagen) era considerado un ardiente nazi por sus colegas.

El día que Inglaterra y Francia declararon la guerra a Alemania, el 3 de septiembre, Prien y el U-47 estaban de patrulla en el Atlántico. El día 5 el U-47 hundió al SS Bosnia; al día siguiente su víctima fue el Río Claro, y el día 7 el Gartavon, todos ingleses.

Esa primera patrulla terminó en Kiel el 15 de septiembre. Recién llegado a puerto, Prien fue llamado por el Almirante Dönitz para explicarle su arriesgado plan. La idea era entrar por el Kirk Sound, un angosto canal entre la isla de Lambs Holm y la llamada Isla Mainland,

En ese punto, la inteligencia alemana había descubierto que sólo dos barcos barrera obstruían el paso, pero que había suficiente espacio para un U-Boot.

Entrada a Scapa Flow

El U-47 partió de Kiel el 8 de octubre. En la madrugada del día 13, cuando las mareas favorecían la entrada del submarino, el submarino se encontraba justo fuera de la sonda que debían atravesar. El capitán anunció a su tripulación que esa noche, después de la cena, comenzaría el ataque.

A las 19:15, Prien dio la orden de emerger. Desde las alturas de la escotilla, el Capitán y sus oficiales observaron el espectáculo del cielo otoñal. No había Luna, pero el brillo de una aurora boreal permitía ver con claridad toda la zona.

Prien pensó que, si ellos podían ver todo, también podían ser vistos. Por un momento consideró abortar la misión. Finalmente, decidió seguir adelante.

Lentamente, y dirigido por el mismo Prien desde la torre, el U-47 se adentró en el canal. Tal y como le habían dicho los informes de inteligencia, había apenas el suficiente espacio para dejar pasar a un submarino.

De pronto, capitán y oficiales aguantaron la respiración. Los faros de un coche surgieron sobre una carretera costera, tan sólo un par de cientos de metros de la posición del submarino. Prien pensó que el U-47 había sido avistado, y barajó atacar al coche, pero este siguió de largo.

El ataque

Era medianoche cuando el U-47 se vio dentro de Scapa Flow, pero Prien no vio nada. El Vicealmirante French había dado la orden de abandonar la base a la mayoría de sus barcos. Como ya había avisado, temía un ataque submarino.

Frustrado, Prien giró hacia el norte, buscando un blanco con sus binoculares. Pasadas las 12:30, divisó entonces la enorme silueta de un acorazado. Era el Royal Oak, veterano de la PGM, y orgullo de la armada. Sus más de 1200 tripulantes dormían bajo sus cubiertas.

Batalla de Scapa Flow

Batalla de Scapa Flow.

Prien acercó al U-47 sigilosamente, apuntando hacia el gran buque. A las 12:55, cuando el submarino se situó a 3,500 yardas, tres de los los cuatro tubos de proa soltaron sus torpedos. Dos apuntaban al Royal Oak, y dos a la silueta que estaba al lado, el Pegasus. Un cuarto torpedo se atascó en su tubo.

El Primer Oficial, el Teniente Engelbert Endrass, llevó el conteo con su reloj. Mientras tanto, Prien dio la orden de dar la vuelta con la intención de escapar después de una misión exitosa. No obstante, no se escuchó ninguna gran explosión. El Royal Oak estaba intacto.

Los torpedos alemanes al principio de la guerra sufrían de muchos desperfectos. En aquellas primeras semanas eran más los que fallaban que los que explotaban. Eso había sucedido con tres de los cuatro primeros torpedos.

Sólo uno había causado leves daños en la proa del acorazado. Su tripulación pensó que un refrigerador era el causante de la pequeña explosión. Aquellos que habían despertado con el ruido, volvieron a sus literas.

Segundo ataque

En un principio, la intención de Prien era escapar, pues estaba seguro que el ataque alertaría al enemigo, que fácilmente podría hundirlo con los cañones situados en la costa. Pero nadie en Scapa Flow, ni siquiera la tripulación del Royal Oak, consideró siquiera la posibilidad de un ataque submarino.

Pasaron los minutos y no surgieron las luces anti-bombarderos, ni salieron las patrulleras al mar. Nada, silencio absoluto. Prien decidió volver a atacar. Dos torpedos salieron de la popa, y también fallaron.

HMS Royal Oak

Muchos otros comandantes se hubiesen rendido y abandonado antes de ser descubiertos, pero no Prien. Esperó a que se arreglara el tubo atascado, y a la 1:25, volvió a atacar con tres torpedos. Los tres dieron en el blanco, causando tres grandes agujeros en el estribor del Royal Oak.

Dos de los torpedos estallaron muy cerca de sendos almacenes de explosivos. En cuestión de segundos, el fuego llegó a la cordita (explosivo), que provocó explosiones aún más grandes. En menos de 15 minutos, el Royal Oak se fue a pique, llevándose 833 vidas consigo.

Aún así, nadie pensó en la posibilidad de estar siendo atacados por un submarino. Las luces apuntaban al cielo en busca de un escuadrón de bombarderos inexistentes. El U-47 de Prien logró salir de Scapa Flow sin ser avistado.

El Royal Oak en el fondo de Scapa Flow

El Royal Oak en el fondo de Scapa Flow.

Gloria y muerte

Durante varias horas el Almirantazgo negó la posibilidad de un ataque submarino. A media mañana, submarinistas encontraron la hélice de un torpedo. Finalmente, Churchill tuvo que admitir la pérdida del Royal Oak debido a un ataque submarino.

Cuando el U-47 llegó de vuelta a Wilhelmshaven, la máquina propagandística de Goebbels ya había convertido a su tripulación en héroes. Camino a puerto, la tripulación del U-47 comenzó a llamar a su capitán “El Toro de Scapa Flow”, y Engelbert ordenó que  se pintara en su torre la figura de un toro bufando. Poco después, toda la flota submarina alemana adoptó el toro como su emblema.

El emblema de la flota

El emblema de la flota.

Hitler organizó una gran ceremonia de bienvenida para el U-47. El Führer condecoró personalmente a Prien con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro (el primer miembro del cuerpo de submarinos en recibirla), una de las más altas condecoraciones durante el periodo nazi. El resto de la tripulación recibió la Cruz de Hierro.

Prien y el U-47 se dieron por perdidos en 1941 durante el ataque a un convoy. No se sabe a ciencia cierta qué le sucedió al submarino ni a su tripulación. Nunca se encontraron restos de la nave ni de los hombres.

Todo para nada

Pero ni el hundimiento del Royal Oak ni el tan cacareado ataque en Scapa Flow tuvieron consecuencias de importancia para la guerra. Sí, la misión fue un éxito muy bien aprovechado por la maquinaria de propaganda nazi. Un éxito provisional que levantó la moral de los alemanes.

Scapa Flow fue también una llamada de atención a los británicos, que no tardaron en tomar medidas de seguridad más estrictas. Pero conocemos el resultado de la guerra, y bien sabemos que aquel arriesgado ataque no tuvo ninguna consecuencia estratégica.

Scapa Flow fue una victoria de la propaganda nazi, y un susto a los británicos, pero nada más. Si acaso, una buena anécdota de la historia.

U-47 en Wilhelmshaven

U-47 en Wilhelmshaven

4 thoughts on “Scapa Flow: victoria propagandística nazi, susto británico.

  1. Günter Prien es el décimo del “top ten” de los diez mejores comandantes alemanes de los U-Boot a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial. Hundió 28 barcos (incluyendo lógicamente al Royal Oak) que equivalen a 160.939 toneladas. Su prematura muerte, el 8 de marzo de 1941, le impidió llegar más lejos.

    La trayectoria submarina de Prien terminó tras un ataque de su U-47 y de otros submarinos al convoy OB-293, en viaje de Liverpool a Halifax. Tras una pertinaz persecución por parte del destructor de escolta Wolverine, comandado por James Rowland, el U-47 de Prien fue alcanzado por cargas de profundidad preparadas para detonar a pocos metros de la superficie. Se tiene constancia de la destrucción del U-47, pues numerosos restos del mismo emergieron a la superficie. Lo que condenó al submarino fue la repentina pérdida de su “cobertura meteorológica”. Günter Prien atacó ese convoy al abrigo de un mar escrespado y nubes con lluvia. Sin embargo, el tiempo cambió bruscamente y el Wolverine le dio caza cuando el U-47 efectuó una inmersión de emergencia. No se debe olvidar que estos submarinos eran más bien “sumergibles”, y que operaban en superficie gran parte del tiempo.

    El primer puesto de los diez mejores ases de los submarinos lo ocupa Otto Kretschmer, con 44 barcos y 266.629 toneladas hundidas. Otto fue capturado en el Atlántico Norte también en marzo de 1941. La suya y la de Prien no fueron las únicas pérdidas de importancia que sufrieron los submarinos de la Kriegsmarine ese mes, pues el 16 de marzo de 1941 fue hundido el U-100 de Joachim Schepke, otro as que no llegaría a entrar entre los diez primeros. Fue el destructor Vanoc el responsable de su hundimiento, embistiendo al submarino alemán cuando éste atacaba al convoy HX-112 que navegaba con rumbo al Acceso Occidental de Gran Bretaña (cuyo puerto principal era Liverpool).

    • Mi estimado Caballero Udet,
      nada que añadir o quitar a vuestra magnifica exposición. Fueron muchos los comandantes de U-Boot que lucharon en la Segunda Guerra Mundial, algunos de los cuales llegaron a ser héroes, y muy pocos sobrevivieron. De hecho, y como bien sabes, el servicio de submarinos tuvo uno de los peores porcentajes (o el peor) de bajas en todos los bandos.
      Prien, a diferencia de sus colegas, era un nazi convencido, pues en su juventud había padecido pobreza y desempleo. Su situación lo llevó a caer en los tentáculos de Hitler, a quien creía un mesías. En cualquier caso, siempre será recordado por su incursión a Scapa Flow. Y ya que estamos, hace un par de décadas, cuando vivía en Alemania, vi una entrevista con la hija de Prien. NO dijo nada importante, sólo que se acordaba poco de su padre, y que no creía que hubiese sido un hombre malo. La mayoría pensamos eso de nuestros padres…
      Muchas gracias como siempre amigo. Un abrazo!

  2. Así es Jesús, los U-boot tuvieron el mayor índice de bajas en todos los bandos. Sin embargo, y curiosamente, de esos diez ases sobrevivieron todos menos dos. Günter Prien fue el único que murió en acto de servicio, como ya ha quedado expuesto, y Wolfgang Lüth también resultó muerto pero no a bordo de su submarino, sino en circunstancias muy distintas, al dar un santo y seña equivocado en 1945.

    • Hola Ernst,
      es verdad que casi todos sobrevivieron, pero no conocía lo que me cuentas de Lüth, suena como una anécdota muy curiosa…voy a ver qué encuentro… 😛
      Mil gracias como siempre. Un abrazo!

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