La Invasión de Francia: Operación Amarillo.

El 3 y 4 de septiembre de 1939, el Imperio Británico y Francia declararon la guerra a Alemania, respectivamente. Ambos países querían demostrar su intención de defender a Polonia, invadida por los nazis dos días antes. Inevitablemente, Hitler decidió la Invasión de Francia. La Wehrmacht presentó dos operaciones para el ataque, la Operación Amarillo y la Operación Rojo.

En pocas semanas, como se demostraría, las fuerzas alemanas destruyeron a los ejércitos aliados, conquistando París en junio de 1940, y encerrando a 400,000 hombres en las playas de Dunkerque.

Tropas alemanas llegan a París, la Invasión de Francia.

Blitzkrieg

Después del triunfo sobre Polonia y las invasiones de Noruega y Dinamarca, era el turno del vecino francés. Hitler había albergado esperanzas de que tanto Gran Bretaña como Francia aceptaran los hechos consumados y preferirían la paz.

Pero en el Imperio Británico ya no mandaba Chamberlain, sino Churchill, quien de ninguna manera encontraría un acomodo para la nueva Alemania, y mucho menos se rendiría. El Führer entendió que la lucha era inevitable, y se preparó para ello.

En octubre de 1939, durante la llamada “Guerra Falsa”, ya había dado órdenes para diseñar las operaciones “Gelb” (amarillo) y Rot (rojo), la Invasión de Francia, La primera sería la fase inicial, el avance de tropas alemanas por el Bosque de las Ardenas; la segunda, la derrota de las fuerzas aliadas y la conquista de París.

Sobra decir que ambas operaciones tuvieron éxito, aunque hubo un detalle que crearía controversia, tanto en el Alto Mando Alemán como entre los historiadores.

Los planes

El 29 de octubre, el General Franz Halder presentó a Hitler el primer borrador de la Operación Amarillo, la Invasión de Francia. Siguiendo aproximadamente las mismas líneas del Plan Schlieffen, Halder pretendía atacar los Países Bajos y Bélgica antes de que los aliados pudiesen reaccionar.

Pero el plan de Halder, definido en su Aufmarchanweisung No. 1, limitaba el ataque a esa primera fase, y relegaba la Operación Rojo, el definitivo avance sobre Francia, hasta 1942, cuando Alemania estuviese más fuerte.

La Operación Amarillo, Fall Gelb.

La Operación Amarillo, Fall Gelb.

Halder no estaba solo en la creencia de que las fuerzas alemanas eran aún inferiores a las francesas. Walther von Brauchitsch, Jefe de la Wehrmacht, también intentó convencer a Hitler de que necesitaban más tiempo.

Finalmente, consiguieron que el Führer pospusiera ambas operaciones hasta la primavera.

Von Manstein

Probablemente el mejor estratega de la Wehrmacht durante la guerra, Erich von Manstein tenía otra idea. Proponía utilizar todos sus tanques en un ataque frontal y veloz hacia Sedán. Conquistando la mítica ciudad francesa, fuerzas alemanas estarían en la posición de poder llegar al mar, dividir a las fuerzas aliadas, y encerrarlas en un reducto, la semilla de lo que sucedió en Dunkerque.

A Hitler le convenció tanto el plan de von Manstein que no sólo lo aceptó, sino que lo hizo suyo. Hay que decir también que la idea de utilizar los tanques no era original de von Manstein, sino que había surgido de un joven general, Heinz Guderian.

Las fuerzas

La Wehrmacht tenía 135 divisiones disponibles para la Operación Amarillo: tres millones de hombres, de los cuales el 40% era mayor de 40 años, y el 50% apenas tenía unas semanas de entrenamiento; 2,439 tanques y más de 7,000 piezas de artillería. Apoyaban más de 5,000 aviones de combate de la Luftwaffe.

Los aliados contaban para la defensa de Francia con 150 divisiones, incluyendo 104 francesas, 13 británicas, 22 belgas, 10 holandesas y dos polacas. Sólo Francia tenía 3,254 tanques, más que Alemania. Francia en solitario también superaba a los teutones en artillería, con más de 10,000.

Tanques utilizado en la Invasión de Francia

Tanques utilizado en la Invasión de Francia.

Siempre se ha hablado de la supuesta motorización de la Wehrmacht, algo exagerada. La realidad es que el Ejército Francés contaba con más de 300,000 vehículos, contra los 120,000 alemanes. De hecho, la Wehrmacht sólo estaba motorizada en un 10 %. La mayoría de ejércitos movía sus líneas en carretas tiradas por caballos.

Si la superioridad numérica del Ejército Francés no se reflejó en el campo de batalla, fue porque sus generales pensaban en términos estratégicos obsoletos. Pocos se habían dado cuenta de que los tanques serían una de las armas principales del conflicto.

Un joven coronel, Charles De Gaulle, propuso utilizar los tanques en divisiones independientes, muy al estilo de Guderian, pero sus sugerencias fueron ignoradas, y los tanques se repartieron entre las unidades de infantería, sólo como apoyo.

En el aire, al menos en número, los aliados también tenían la ventaja. Sin embargo, muchos de sus aviones estaban anticuados, y sólo los Hurricane británicos y los franceses Dewoitine D-520 podían mirar a los ojos del Messerschmitt Bf 109.

Fall Gelb (Operación Amarillo), la Invasión de Francia

Al igual que sucedió en la Primera Guerra Mundial, el ataque alemán se inició con la ocupación de Luxemburgo, el 9 de mayo por la noche. La palabra clave que daba inicio a la operación, “Danzig”, fue enviada a todas las fuerzas a las 21:00.

El Grupo de Ejércitos B de la Wehrmacht avanzó en la mañana del día 10 y cruzó las fronteras de los Países Bajos y Bélgica, aunque el avance fue detenido a las pocas horas para confundir a los defensores.

Tanques alemanes en Bélgica, 1940

Tanques alemanes en Bélgica, 1940.

Al mismo tiempo, paracaidistas alemanes cayeron sobre La Haya y frente al Fuerte Eben-Emael belga. Las fuerzas francesas, siguiendo los planes, entraron en Bélgica y llegaron hasta la frontera con Holanda. Pero al ver que os holandeses ya se retiraban, hicieron lo propio hacia Amberes.

El 13 de mayo, tanques alemanes entraron en Rotterdam. Al día siguiente, la familia real holandesa se exilió en Londres, y el gobierno firmó la rendición.

Bélgica

La Luftwaffe jugó un papel crucial en la Batalla de Bélgica. Ni los aviones belgas ni los franceses pudieron hacer nada para evitar los ataques alemanes. Buena parte de los puentes en los caminos fueron asegurados por los alemanes antes de que fueran destruidos, desechando una de las defensas en las que los aliados habían puesto muchas de sus esperanzas.

Stukas durante la Operación Amarillo

Mientras tanto, el Ejército Francés avanzaba y retrocedía bordando el caos. Más que intentar llevar a cabo sus planes, el rápido ataque alemán lo relegaba a reaccionar. Cuando el Ejército Belga se retiró unos días antes de lo previsto, los franceses decidieron retrasar sus líneas y esperar a los alemanes en la frontera franco-belga.

Los aliados si lograron detener a los invasores en Gembloux, pero no por mucho tiempo. La Invasión de Francia se acercaba.

Las Ardenas

En el centro del ataque, el Grupo de Ejércitos A de la Wehrmacht avanzó a través del Bosque de las Ardenas, en Bélgica. Tropas belgas consiguieron retrasar el avance por unas horas, pero se retiraron antes de que los refuerzos franceses llegaran.

El día 13 de mayo, la columna de tanques alemana era tan larga que causó un embotellamiento de más de 250 kilómetros. Los bombarderos aliados no consiguieron detenerlos, sufriendo bajas muy altas.

Un día antes, la avanzadilla alemana había llegado al Río Mosa, donde los franceses habían Heinz Guderianpreparado una línea defensiva de seis kilómetros de profundidad y más de 30 de largo. Francia superaba a Alemania en artillería, pues los cañones alemanes estaban aún muy por detrás de sus tanques.

Guderian (Imagen Dcha.), al mando de la avanzadilla, pidió un fuerte apoyo aéreo, y lo consiguió. Durante todo el día 13, los Messerschmitt y Stuka causaron estragos en las líneas francesas. Muchos de los operarios de la artillería gala incluso abandonaron sus puestos, y se retiraron en desorden.

La noche del 13, ingenieros alemanes consiguieron cruzar el Mosa en tres puntos. Rápidamente, los tanques siguieron, incluidas tres divisiones comandadas por Erwin Rommel. El mismo general había disparado contra los franceses en el otro lado del río.

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El caos

Ante el avance de los panzers, muchas tropas francesas comenzaron a retirarse en desorden. Se corrió rápidamente el rumor, no enteramente cierto, de que los tanques alemanes ya habían destrozado las líneas defensivas.

La realidad es que sólo unos 300 tanques habían penetrado, lo que no impidió los rumores. En un ejemplo, los hombres del 295º Regimiento francés, que defendía una sección de las líneas, huyó, dejando un hueco que los alemanes pronto aprovecharon.

Soldados franceses capturados, 1940.

Soldados franceses capturados, 1940..

El Alto Mando francés, al enterarse, se preocupó por retrasar las líneas, esperando que con una reorganización podrían detener la Invasión de Francia. Se equivocaron.

Freno

Para entonces, los tanques alemanes habían avanzado tan rápido que los líderes militares alemanes, y Hitler, temían que pudieran ser atacados y aislados del resto del ejército. El 13 de Erwin Rommelmayo, Guderian recibió la orden de detener el ataque, pero consiguió un permiso para enviar una “fuerza de reconocimiento”.

La orden fue muy ambigua, y Guderian pudo continuar su avance, seguido de Rommel, quien incluso desobedeció las órdenes de su superior, el General Hoth. El 15 de mayo, las tropas de Guderian llegaron a Sedán y derrotaron al Noveno Ejército francés. El avance de Rommel no permitió que llegaran refuerzos.

Ese mismo 15 de mayo, el Primer Ministro francés, Paul Reynaud, llamó a Churchill para decirle:

“Hemos sido derrotados, nos han vencido. Hemos perdido la batalla.”

Churchill convenció a Reynaud de no rendirse, y al día siguiente el Premier británico voló a París. Cuando llegó, se encontró al gobierno francés quemando sus archivos. Preguntando a Gamelin dónde estaba la reserva para defender París, el general francés le respondió. “Ya no quedan reservas”.

Aún así, el 17 de mayo, Hitler ordenó que se detuviera el avance. Temía que los franceses contraatacaran por el sur, y los británicos por el norte. Además, arguyó, los tanques necesitaban ser reparados.

Colapso

El 19 de mayo se reinició el avance. Guderian capturó Amiens al día siguiente, y aisló hacia el norte a buena parte de los ejércitos aliados. El día 20 también, una unidad de reconocimiento de panzers llegó a Noyelles, y desde ahí pudo ver el canal de la Mancha.

Casi la totalidad del Ejército Francés se retiró en desorden, avanzando por los mismos caminos que utilizaban los refugiados civiles. En muchos casos, los soldados habían huído sin haber visto al enemigo.

Cuatrocientos mil soldados aliados se vieron repentinamente encerrados entre el enemigo, al sur, y el mar, al norte. Se preparaba la encerrona de Dunkerque. La Operación Amarillo había tenido éxito, y la Invasión de Francia era cuestión de días.

Mañana: Dunkerque.

2 thoughts on “La Invasión de Francia: Operación Amarillo.

  1. Las operaciones “Amarillo” y “Rojo” supusieron el cénit de la Blitzkrieg. Cuatro países cayeron en manos de la Wehrmacht y de Hitler en cinco semanas.

    Este récord no se volvería a repetir, puesto que las siguientes operaciones ejecutadas bajo el patrón de la Blitzkrieg tuvieron distinta suerte, hasta que esa forma de hacer la guerra desapareció.

    Después de los últimos éxitos en Yugoslavia, Grecia y Creta, la Wehrmacht puso en marcha la invasión de la URSS (“Operación Barbarroja”), que supuso la némesis de la Blitzkrieg. Tampoco se deben olvidar las idas y venidas del Afrika Korps por Libia y Egipto, aunque aquel escenario del norte de África era secundario y aquellos movimientos no se ajustaban, en puridad, a los cánones de la Blitzkrieg.

    A partir del verano de 1942, una vez terminada la “Operación Azul” en el sur de la URSS, se certificó la defunción de la Blitzkrieg, pues las últimas ofensivas alemanas de la guerra (Kursk, Ardenas y Lago Balatón) en absoluto se correspondían con la que fuera “guerra relámpago”, ni por operativa, ni por material.

    Un fuerte abrazo Jesús.

    • Hola Ernst,
      como siempre, una aportación más que completa sobre estas tan importantes operaciones militares. Bien dices que la blitzkrieg tuvo poco recorrido, pues el Ejército Rojo demostró tener mucha más garra a la hora de defender su país que los aliados de Europa Occidental.
      Siempre he pensado que, con un liderazgo más valiente, La Wehrmacht no hubiese logrado la victoria en las Operaciones Rojo y Amarillo, y la amenaza nazi hubiese acabado muy pronto. Pero la historia fue diferente, y tuvieron que conjugarse la sangre rusa con el dinero yanqui para poner fin a la pesadilla.
      Mil gracias como siempre Ernst por tu avlioso comentario.
      Un abrazo y espero no te estés asando vivo… 😛

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