Magda Goebbels, Primera Dama y Madre Infanticida.

Johanna María Magdalena Ritschel podría haber sido una mujer normal. Puede incluso que, al nacer, lo hubiese sido. No lo era a su muerte, ya casada con el Ministro de Propaganda nazi, y conocida como Magda Goebbels.

En los anales de la Segunda Guerra Mundial, y durante los 12 años que duró el Tercer Reich, la historia se llenó de tragedias. Cincuenta millones de seres humanos perdieron la vida, ya fuese por las balas, las bombas, las consecuencia directas de la guerra, o asesinados en los campos de exterminio.

No obstante, la figura de Magda Goebbels, aún al lado de su maléfico marido, resalta sobre otras. Era una fanática nazi que idolatraba a su Führer. Tanto, que se quitó la vida en el mismo búnker, horas después del suicidio de Hitler.

Al mundo no le hubiese importado mucho su suicidio, y mucho menos el de su esposo. Pero Magda Goebbels cometió un crimen que difícilmente se olvidará: asesinó a sus seis hijos para que no vivieran en un mundo sin nacionalsocialismo.

Joseph y Magda Goebbels con sus hijos (Harald fue añadido).

Joseph y Magda Goebbels con sus hijos (Harald fue añadido).

Orígenes confusos

Magda nació en Berlín el 11 de noviembre de 1901. Sus padres, Auguste Behrend y Oskar Ritschel, no estaban casado en ese momento, pero pasaron por el altar unas semanas después. Este hecho se ha prestado para hacer muchas especulaciones.La joven Magda Goebbels

Presuntamente, Magda era hija biológica de un tal Richard Friedlander. En un documento encontrado después de la guerra, Friedlander afirmaba ser el padre biológico.

En 1905, cuando Auguste se divorció de Ritschel, Magda se fue a vivir con su padre en Colonia. Tres años después, Behrend se casó con Friedlander, y con Magda se fueron a vivir a Bruselas.

Hay algunas lagunas en esta historia, pues muchos documentos se han perdido. Hay una razón, la niña Magda, algún día sería Magda Goebbels, y Friedlander era judío. Es muy posible que el Ministro de Propaganda hubiese intentado borrar parte del pasado de su esposa. Todo es posible.

La familia Friedlander se quedó en Bruselas hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial. Cuando los alemanes invadieron Bélgica, se recomendó a los ciudadanos alemanes que volvieran a su país para evitar represalias. Los Friedlander se instalaron en Berlín en 1914.

Primer matrimonio

A los 19 años, Magda conoció a Günther Quandt, de 38 años. Quandt era un rico empresario que pronto impresionó a la joven. Restaurantes, fiestas, y muchos regalos convencieron a Gunther QuandtMagda para casarse con él el 4 de enero de 1921. Diez meses después nació su primer hijo, Harald Quandt.

Günther había estado casado anteriormente, y tenía dos hijos de ese matrimonio. Además, había adoptado a los tres hijos de una pareja amiga muerta en un accidente. Recién casada, Magda Quandt se vio al cuidado de seis hijos.

El cuidado de los niños no fue un problema para Magda. De lo que sí se quejaba era de que su marido viajaba mucho y pasaba poco tiempo en casa. No obstante, la pareja hizo un largo viaje por los Estados Unidos en 1927, de negocios claro.

Pero fue Magda la que dio razones para el divorcio. Günther se enteró de que ella tenía un amante, y le pidió el divorcio en 1929. Ella se quedó sólo con Harald, y mucho dinero.

Magda Goebbels

Al año de la separación, invitada por una amiga, Magda acudió por primera vez a un mitin nazi. Ahí escuchó por primera vez a Joseph Goebbels, quien le impresionó por su energía y elocuencia. Ese mismo año Magda se afilió al partido nacional-socialista..

Magda se ofreció como voluntaria para trabajar en la oficina del partido en Berlín, donde Goebbels era Gauleiter (líder regional). Comenzó ayudando al secretario de Goebbels, pero al poco tiempo ya trabajaba directamente para el jefe.

Hitler y el matrimonio Goebbels

Hitler y el matrimonio Goebbels.

Durante un viaje en 1931, Magda y Goebbels iniciaron un affair. Enseguida planearon su boda, para “cuando hayamos conquistado el Rech”. Sin embargo, Magda consiguió adelantar la boda, que tuvo lugar el 19 de diciembre de 1931. Adolf Hitler fue un de los testigos.

Magda Goebbels, Primera Dama del Tercer Reich

Aunque Hitler tenía una amante desde 1933, Eva Braun, prácticamente nadie en Alemania lo sabía. La relación sólo era conocida por los más allegados al Führer, y tenían prohibido estrictamente hablar de ella.

Hitler no tardó en forjar una buena relación con Magda Goebbels. El soltero empedernido disfrutaba de su compañía, y en especial de los muchos contactos sociales que ella tenía. A Hitler le gustaba pasar mucho tiempo en el lujoso apartamento que ella tenía frente a la Cancillería del Reich.

Magda Goebbels centro, con su marido en una función social.

Magda Goebbels centro, con su marido en una función social..

Cuando la pareja comenzó a tener hijos, estos llamaban al Führer “tío”; y este les llenaba de regalos. Más aún, Magda era invitada a todas las funciones sociales del partido, y ya con Hitler en el poder, a recepciones oficiales.

Era Magda quien entretenía a las esposas de dignatarios visitantes. Era ella quien se encargaba de contratar el catering y de la decoración. Para parte del público, Magda Goebbels actuaba como la Primera Dama del Reich.

Los niños Goebbels

Joseph y Magda Goebbels tuvieron seis hijos, y a todos los bautizaron con nombres que empiezan con “H”: Helga Susanne (n.1932), Hildegard Traudel (n.1934), Helmut Christian (n.1935), Holdine Kathrin (n.1937), Hedwig Johanna (n.1938) y Heidrun Elisabeth (n.1940).

Magda Gebbels con sus hijos.

Magda Gebbels con sus hijos.

Hitler era muy cariñoso con los niños, y el sentimiento era mutuo. Era lo más cercano que el líder nazi tenía por familia. Aunque tanto los padres como el “Tío Adolf” los utilizaban para sus campañas de propaganda, promoviendo las grandes familias “arias”.

Pero la familia no era del todo feliz. Magda y Joseph se enfrascaban continuamente en peleas. Ambos tenían amantes, y en al menos dos ocasiones Hitler tuvo que intervenir para que la pareja no se divorciase. Sería un escándalo que el Fúhrer veía innecesario.

La pareja se mantuvo unida, aunque fuese por decisión de Hitler. La devoción de los Goebbels por el Führer era tal que estaban dispuestos a todo, incluso a ser infelices.

Tiempos de Guerra

Durante el conflicto, Magda Goebbels se comportó como una mujer de su posición. Trabajó como enfermera voluntaria en la Cruz Roja, y organizó funciones para recaudar fondos para viudas y huérfanos.

Al principio, mientras las cosas iban bien para el Reich, también lo fueron para el matrimonio Goebbels. La posición del Ministro les había hecho más ricos de lo que ya eran, y la pareja compró varias residencias y villas de verano.

Pero poco a poco, conforme la marea de la guerra fue cambiando, también les afectó, especialmente a Magda. Parece ser que fue el estrés lo que le produjo una dolencia nerviosa, una neuralgia del trigémino, que le confinó al reposo durante largas temporadas.

Aún así, su fidelidad al Führer sólo creció.

Fanatismo hasta sus últimas consecuencias

Como fue, los aliados lograron rechazar a los nazis en todos los frentes, y para principios de 1945, los soviéticos en el Frente Oriental y los británicos y estadounidenses en el occidental, acechaban ya las fronteras del Reich.

En abril, el Ejército Rojo entró en Berlín. Las desesperadas órdenes del Führer ya no eran obedecidas, pues incluían a tropas inexistentes. Hitler se dio por vencido el día 29, cuando contrajo matrimonio con eva Braun y dictó sus testamentos, político y personal. También organizó su suicidio.

Para entonces, la familia Goebbels y sus seis hijos (el hijo de Magda con Quandt, piloto de la Luftwaffe, había sido hecho prisionero por los norteamericanos en Italia), ya vivían en el búnker de la cancillería.

Cuando Hitler anunció su suicidio, Magda Goebbels fue la única que le pidió que no lo hiciera. Según los testigos, sufrió un ataque de nervios y tuvo que ser sedada. El 30 de abril de 1945, Hitler cumplió su amenaza, pegándose un tiro en la cabeza. En ese momento, Magda Goebbels ya sabía lo que iba a hacer.

El plan macabro

Magda Goebbels sabía ya lo que quería hacer al menos un mes antes. A una de sus cuñadas, le había dicho que no quería que sus hijos crecieran escuchando que su padre era un criminal. Magda creía en que seguramente sus hijos reencarnarían en otros cuerpos y tendrían una mejor vida.  

Varios miembros del círculo hitleriano que pasaron por el búnker en los últimos días, ofrecieron a los Goebbels llevarse a los niños. Entre ellos Albert Speer y la piloto Hanna Reitsch. Los Goebbels respondieron negativamente, añadiendo que los niños estarían de acuerdo con el suicidio si fueran lo suficientemente mayores.

El 1 de mayo, Magda Goebbels mandó llamar al médico de Hitler, Ludwig Stumpfegger. El Obersturmbannführer de las SS, borracho, acudió al llamado. Magda Goebbels le pidió morfina para poder adormecer a sus seis hijos.

Madre asesina

Werner Neumann, ayudante de Joseph Goebbels, dijo a Rochus Misch, uno de los guardaespaldas de Hitler, que había visto a Stumpfegger dar a los niños un tipo de bebida dulce. Magda dijo a los niños que debían beber la medicina para protegerse de los malos humos del búnker.

Aunque existe una versión que culpaba directamente a Stumpfegger, la mayoría de testigos dijeron que fue Magda quien, uno por uno, puso entre los dientes de sus hijos una cápsula de cianuro, y con las manos, apretando en sus quijadas, rompió las cápsulas. Los niños murieron instantáneamente.

Al salir de la habitación, Magda lloró por unos momentos, y luego se puso a jugar solitario con la baraja. Esa tarde, tanto Joseph como Magda Goebbels se suicidaron en los jardines del búnker.

Magda Goebbels, quien fungiera como Primera Dama del Reich, asesinó a seis de sus hijos porque no quería que vivieran en la Alemania de la posguerra. Al final, y no sin ironía, los seis niños Goebbels, hijos de asesinos, fueron víctimas, probablemente las últimas, del fanatismo nazi.

2 thoughts on “Magda Goebbels, Primera Dama y Madre Infanticida.

    • Hola Alejandro,
      si los hijos de Goebbels hubiesen sobrevivido, como lo hicieron los hijos de otros líderes nazis, seguramente habrían tenido una vida extraña. Pero nadie los hubiese culpado de los desastres de sus padres. Harald Quandt, por ejemplo, pocos problemas tuvo. Nunca se sabe, ni se sabrá…
      Muchas gracias por comentar y un cordial saludo.

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