Jim Jones, el “profeta” del comunismo.

El 19 de noviembre de 1978, el mundo recibió una terrible noticia: 918 seres humanos habían cometido suicidio masivo. Al menos eso parecía. Hombres, mujeres y niños, eran miembros de una secta fundada por el controvertido Jim Jones, Jonestown.

Yo era un niño todavía, pero recuerdo el evento. Se nos vendió como uno de los muchos otros suicidios colectivos de sectas religiosas. Años después, descubrí que había algo más que eso. La Iglesia del Templo, no era exáctamente una secta religiosa, era un secta comunista.

La intención de Jim Jones al fundar su iglesia, en 1956 en Indianápolis, era utilizar la religión para atraer al pueblo al comunismo. Nunca lo ocultó, lo decía en sus mesiánicos discursos, lo decía en entrevistas.

Pero Jim Jones tampoco era el típico comunista. Era más bien una mezcla entre charlatán, político, evangelista, y hombre muy ambicioso. Valga la triple redundancia. Jones decía ser la encarnación de Buda, mezclado con Jesús, Gandhi y Lenin, a pesar de las contradicciones.

Y como suele suceder, hubo gente que le creyó, gente que escuchó sus gritos, sus diatribas; gente que le siguió. Y así les fue. Lo más triste es que estos fanáticos se llevaron consigo a más de 300 niños.

Jim Jones, profeta del comunismo

Jim Jones, el Mesías

James Jones nació en Indiana, el 13 de mayo de 1931. Era de ascendencia irlandesa y galesa, aunque por alguna razón su piel era muy oscura. Sin que haya llegado a nosotros la razón, su madre Lynetta creyó haber dado a luz a un mesías.

La pobreza causada por la Gran Depresión obligó a la familia a mudarse al pueblo de Lynn. No es que ahí les fueran mejor las cosas a los Jones, pues vivían en una chabola de madera sin electricidad ni plomería.

Marceline Baldwin JonesJim era sin duda un niño diferente. En la escuela lo consideraban un chico raro, obsesionado con la religión y con la muerte. Según sus vecinos, organizaba elaborados funerales para animales muertos en el patio trasero de su casa. Algunos los había matado él mismo.

Por los mismo de sus rarezas, a Jim le costó hacer amigos. Se encerró en sí mismo, y desarrolló el gusto por la lectura. Eso sí, no leía a cualquiera, sino a Marx, Stalin, Mao, Hitler y Gandhi. De todos ellos, diría más tarde, aprendió algo. No mintió.

Pero Jim era un buen estudiante, y en 1948 se graduó del instituto, entre los primeros de su clase. Al año siguiente se casó con Marceline Baldwin (imagen), y en 1951 la pareja se mudó a Indianápolis. Jim se matriculó en la universidad, y estudiando durante la noche, se graduó 10 años después.

La iglesia del comunismo

Recién llegado a Indianápolis, Jim comenzó a acudir a reuniones del Partido Comunista. Eran los años de la Guerra Fría, y del Macartismo. Jones se sentía frustrado por el rechazo de la población hacia su ideología, y sobre la presión que el gobierno ejercía sobre el partido.

En una ocasión en la que acudió con su madre a un rally comunista, el jefe de ella la reprendió, y el FBI la interrogó. Este evento lo radicalizó aún más, y el joven comenzó a pensar en cómo conseguir que sus vecinos aceptaran el comunismo. La respuesta a sus preguntas fue la iglesia.

A Jim Jones le gustaban los rituales desde niño, y nadie mejor que la iglesia para llevarlos a cabo. Jones creyó entonces que, por medio de la iglesia, podría inculcar sus ideas socialistas a los fieles. Según él, el cristianismo era la epítome de los ideales comunistas.

El poder del ritual

En 1952, Jones se matriculó en la escuela de una iglesia metodista para convertirse en Pastor. Pronto abandonó, según él, porque quería integrar a los miembros blancos de la comunidad con los negros.

También por esos días, Jones fue testigo de uno de esos rituales “sanadores” en una iglesia bautista, y se dio cuenta del efecto que tenía en los presentes. Se dio cuenta también que los fieles se desprendían fácilmente de su dinero.

El evangelista Jones

Jones el “evangelista”.

Lo curioso es que Jones despreciaba a la iglesia, a la que, igual que Marx, consideraba como el opio del pueblo. Pero las contradicciones no parecieron molestarle, pues decidió fundar su propia iglesia, sólo como vehículo de su misión ideológica.

El Tempo del Pueblo

Con la ayuda de un Pastor de relumbre, Jones organizó una convención religiosa. En un gigantesco auditorio de Indianápolis, los seguidores del Reverendo William Branham, se reunieron del 11 al 15 de junio de 1956. Jones compartió el púlpito, y se dio a conocer.

Al poco tiempo, y con el dinero recaudado, Jim Jones pudo abrir su propia iglesia. Aunque al principio cambió varias veces de nombre, finalmente se adoptó el de la Iglesia del Templo del Pueblo del Completo Evangelio.

Inmediatamente Jones se dio a la tarea de reclutar feligreses, y a captar fondos. Para ello ofreció “rituales de sanación” como los que había visto anteriormente. En dichos rituales, Jones “extraía” supuestos tumores cancerígenos de su fieles, que en realidad no eran más que mollejas de pollo. La gente se lo creía, y pagaba bien por ello.

La Secta de Jim Jones

La Iglesia del Templo comenzó a crecer, especialmente entre la población negra. Ya desde sus inicios, no obstante, Jones demostró que su congregación no sería como cualquier otra. Por ejemplo, a los nuevos miembros se les pedía toda clase de datos, desde dirección, teléfono y número de la Seguridad Social, hasta su puesto de trabajo y salario.

Jones contrató a detectives privados para que comprobaron los datos que recibía. Si alguien se negaba o mentía, recibía una amonestación. Si continuaba negándose a revelar algún dato, era expulsado de la iglesia.

La primera iglesia de Jim Jones, en Indianápolis.

La primera iglesia de Jim Jones, en Indianápolis.

Jones quería que su comunidad fuese una piña. Pedía a los feligreses que pasaran el Día de Acción de Gracias y Navidad con la comunidad, y no con otros familiares. Ya por entonces Jones dio muestras de su carácter autoritario, humillando y hostigando a aquellos que se atrevían a criticarle.

Integración e integrismo

Hay un punto que bien puede considerarse como algo positivo en la vida de Jim Jones. Si bien, existe la posibilidad que no lo hiciese por causas filantrópicas, sino por conveniencia. Desde muy joven, Jones se había unido a la causa de la integración racial.

Ël contaba que su padre había sido miembro del Ku Klux Klan, aunque no hay pruebas de ello. También afirmó que dejó de hablarse con su padre porque un día este no permitió la entrada en su casa de un niño negro.

Ya como líder de su “iglesia”, Jones luchó por integrar a negros y blancos, es verdad. Habiendo sentido el ostracismo en su niñez, Jones tenía buenas razones para su lucha. En una ocasión, después de sufrir un desmayo, fue ingresado en un hospital, en el ala separada para los pacientes de color. Jones luego rechazó que lo pasaran a la sección de blancos.

En 1960, el Alcalde de Indianápolis, Charles Boswell, nombró a Jones Director de la Comisión de Derechos Humanos de la ciudad. Desde ahí, ayudó a integrar varias instituciones privadas y públicas, el Departamento de Policía, un parque de atracciones, un hospital, la compañía de teléfonos y varios restaurantes. Los negocios que se resistieron sufrieron el boicot de la congregación.

Jones también sufrió el acoso de aquellos que rechazaban la integración racial. En una ocasión, su casa amaneció con una esvástica pintada. Un cartucho de dinamita apareció entre la leña de la iglesia. Sin embargo, miembros de la iglesia posteriormente afirmaron que dichos eventos eran montajes organizados por Jones para darse publicidad y hacerse la víctima.

La Secta Comunista

El objetivo primordial de Jones al fundar su iglesia fue la expansión de la ideología comunista. En un principio se fue con cuidado, pero poco a poco integró su mensaje político con el religioso. -Jesús había sido el primer comunista- decía, -y debemos seguir su ejemplo.

La idea central del Templo del Pueblo era el “socialismo comunalista”. Sus discursos estaban cargados de diatribas sobre la lucha de clases, del “nosotros contra ellos”. Otro de sus mensajes repetidos en cada discurso era el eslogan de Marx, “De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”.

Cuando la Iglesia se mudó a California en los años 60, Jones se atrevió a más, promoviendo el “socialismo apostólico” abiertamente, y equiparando al capitalismo con el anticristo. Antes de la mudanza, Jones predijo el Apocalipsis, y sugirió que su congregación debería fundar un “Jardín del Edén Socialista”, alejado del mundo moderno, donde sobrevivir el holocausto.

Mudanza a California

En 1961, durante un viaje a Chicago, Jones anunció que había recibido una revelación divina. El 15 de julio de 1967, dijo, habría un holocausto nuclear, e Indianápolis sería una de las ciudades destruidas. Había que buscar una nueva sede.

Lo que no dijo es que, por aquel entonces, las autoridades de la ciudad le estaban investigando por varios delitos. Algunos miembros expulsados de la comunidad se quejaban de abusos psicológicos, físicos y sexuales.

Walter Mondale y Jim Jones

Walter Mondale y Jim Jones.

Al año siguiente, una revista publicó que una de las ciudades que podrían sobrevivir a un holocausto nuclear era Belo Horizonte, en Brasil. Ahí se dirigió Jones con su familia. No obstante, después de unos meses infructuosos, Jones volvió a Indianápolis.

Finalmente, se decidió que la Iglesia del Templo había elegido una nueva sede, en el Norte de California. Sólo 140 miembros le siguieron. Pero ya en la costa oeste, recuperó y expandió el tamaño e influencia de la iglesia.

Jim Jones, una amistad tóxica

Jones se convirtió en una figura pública en California..Varios líderes del Partido Demócrata, incluido el candidato a la presidencia en 1976, Walter Mondale, y la esposa del Presidente, Rosalyn Carter, se reunieron con él en diversas ocasiones, y alabaron su misión.

Harvey Milk, el concejal de extrema izquierda en el Ayuntamiento de San Francisco, a menudo era invitado a hablar a los feligreses. En 1975, la implicación de la Iglesia del Templo permitió que el candidato demócrata George Moscone ganara las elecciones a la alcaldía.

Harvey Milk y George Moscone, amigos de Jim Jones

Harvey Milk y George Moscone, amigos de Jim Jones.

Moscone premió a Jones nombrándolo Presidente de la Comisión de la Autoridad de la Vivienda. Todos ellos, sin embargo, algún día se arepentirían de su relación con Jones, que para entonces comenzaba a ganar enemigos.

Mala prensa

En 1974, varios ex miembros de la comunidad, fueron entrevistados por la prensa. Su principal queja, el estilo autoritario de Jones, y la conversión de la “iglesia” en una secta. Era muy fácil entrar, pero casi imposible salir.

A aquellos que se atrevían, les eran confiscados sus bienes (los habían endosado a Jones al entrar). Algunos de ellos recibieron visitas nada amistosas por los allegados más cercanos a Jones. Otros, se quejaron que miembros de su familia querían escapar pero no se les permitía. Vamos, que como en cualquier secta.

La búsqueda del Edén

Jones se dio cuenta de que la presión social aumentaba sobre su comunidad. No solo eso, el FBI también le estaba investigando por diversos fraudes. Claro está, Jones decía que la presión se debía a su causa comunista, y no a delitos reales.

Pero Jones no quiso luchar, y creyó que la única posibilidad de supervivencia era abandonar Estados Unidos, El lugar elegido, la Guyana Inglesa.

Mañana segunda parte.

 

8 thoughts on “Jim Jones, el “profeta” del comunismo.

  1. El fanatismo y líderes mesiánico siempre son una mala combinación

  2. Me acuerdo de aquel suicidio masivo igual que tú. No me perderé la narración final mañana. Gracias.

  3. Sólo puedo estar de acuerdo con vosotros Jesús y Jorge Luis… He conocido de muy cerca la secta de Moon… salí ileso (fisicamente) pero después de una quincena de días de retraso en volver al trabajo .. me despidieron sin perdón… Eso era también lo que la secta quería… Visité la secta (en Nueva York) por curiosidad pero era un momento muy peligroso ..por estar en un periodo de depresión tremenda… y se sabe que eso debilita la voluntad y el libre albedrio.
    Gracias Jesús por abrirnos tantas puertas que se cerraron por el paso del tiempo. Es una cosa importante acordarnos del pasado ..para no caer en las mismas trampas.
    Un abrazo fuerte.

    • Tu comentario está en espera para ser revisado.

      Sólo puedo estar de acuerdo con vosotros Jesús y Jorge Luis… He conocido de muy cerca la secta de Moon… salí ileso (fisicamente) pero después de una quincena de días de retraso en volver al trabajo .. me despidieron sin perdón… Eso era también lo que la secta quería… Visité la secta (en Nueva York) por curiosidad pero era un momento muy peligroso ..por estar en un periodo de depresión tremenda… y se sabe que eso debilita la voluntad y el libre albedrio.
      Gracias Jesús por abrirnos tantas puertas que se cerraron por el paso del tiempo. Es una cosa importante acordarnos del pasado ..para no caer en las mismas trampas.
      Un abrazo fuerte.

    • Bonjour Eugene!
      No tenía ni idea de que habías pasado por esa experiencia tan difícil. Imagino lo que habrás pasado, pero me alegra mucho saber que te retiraste a tiempo. Mucha gente no tiene la fuerza de voluntad o el entendimiento, y cae fácilmente en las redes de estos individuos desalmados. Nuevamente, es bueno saber que saliste bien. Mil gracias por tu valiosa aportación, siempre bienvenida! un abrazo!

  4. Se ve a leguas que este es otra noticia en contra del comunismo, como si fuera “El Chamuco” que asecha al imperialismo esclavista, pero está muy mal fundado. El comunismo es, según los teóricos, la forma perfecta del Socialismo. el Socialismo está peleado con la religión, son formas opuestas de pensar.
    Por lo que no puede ser que haya sido una secta religiosa, siendo Socialista y menos comunista. Desde ahí, ya está mal fundamentado el “Cuento” este. No crean nada, no es más que propaganda gringa contra el Socialismo.

    • Hola Quetzalcoatus,

      tanto el comunismo como el socialismo han demostrado ser ideologías muy dañinas para la sociedad. Allá donde se han aplicado, sube la pobreza, la represión, y desaparece n las libertades. Ejemplos como la URSS, China, Corea del Norte, Cuba y Venezuela son suficientes. El socialismo y el comunismo han probado, históricamente, destruir las economías y las poblaciones de los países en los que, casi siempre violentamente,se han asentado.
      No necesito hablar mal de estas ideologías, se han descalificado por sí solas.
      Muchas gracias y un saludo.

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