Batalla de Stalingrado: el principio del fin.

Hoy, 2 de febrero de 2018, se cumplen los 75 años del fin de la Batalla de Stalingrado. Sin duda, una de las acciones más importantes de la Segunda Guerra Mundial, Stalingrado se considera ampliamente como el punto de inflexión del conflicto en Europa.

La Batalla de Stalingrado fue también una de las más costosas en pérdidas humanas y material tanto para para los nazis como para los soviéticos. Casi dos millones de personas murieron, incluidos civiles, y la ciudad fue reducida a escombros, literalmente.

Poco tiempo después de iniciado el ataque, las fuerzas de la Wehrmacht entraron en la ciudad. No obstante, nunca pudieron conquistarla totalmente, enfrentados a una lucha puerta a puerta, y a un enemigo dispuesto a darlo todo para defender su ciudad.

La arriesgada maniobra de Hitler, quien infravaloró y menospreció al Ejército Rojo, confió su flanco a tropas aliadas, principalmente rumanas, húngaras e italianas. Su falta de experiencia, equipo y espíritu de lucha, dejó la puerta abierta para el contraataque soviético.

Alemania se desangró en Stalingrado, perdiendo un ejército entero. Stalingrado mostró, además, que la Wehrmacht podía ser derrotada.

Stalingrado

Antecedentes

La Operación Barbarosa, lanzada en el verano de 1941 con la esperanza de acabar con el Ejército Rojo antes del invierno, se vio frenada en diciembre. Los contraataques soviéticos, no obstante, no lograron recuperar mucho territorio y Alemania mantuvo las líneas.

Ambos bandos se prepararon para sus propias contraofensivas en 1942. Para entonces, Hitler había decidido que la prioridad no sería Moscú, sino los campos petrolíferos del Cáucaso y el Mar Caspio, y los minerales de Crimea.

En esta última península, dos divisiones, la 7ª Rumana y la 11ª Alemana invirtieron más de medio año en eliminar toda la resistencia y capturar Sebastopol. El 4 de julio de 1942, la Wehrmacht capturó las ruinas de la ciudad.

La presencia soviética en la retaguardia había sido completamente eliminada. Además, en primavera, en la Primera Batalla de Jarkov, los alemanes asestaron un fuerte golpe al Ejército Rojo, capturando cientos de miles de prisioneros y grandes cantidades de material.

Hitler y sus generales se sentían confiados nuevamente en la superioridad de sus fuerzas. Al mismo tiempo, subestimaron la capacidad del enemigo para sobreponerse.

Tsaritsyn, Stalingrad, Volgograd

La Ciudad de Stalin, fundada como Tsaritsin en 1589, fue bautizada en honor del líder comunista en 1925  (Volgogrado, Ciudad del Volga, desde 1961). Aparte del nombre, con un peso psicológico para los nazis, Stalingrado era un importante centro industrial, y un  eje de comunicaciones entre Moscú y el Cáucaso.

Volgogrado en la actualidad

Volgogrado en la actualidad.

El hecho de que Stalingrad sea un centro industrial, en un principio, no atrajo la atención de la Wehrmacht. No obstante, la ofensiva de los nazis sobre el Cáucaso en el verano de 1942 se vio retrasada, interrumpida por los soviéticos, reforzandose desde Stalingrado.  

Es por ello que Hitler decide atacar la ciudad, y acabar con la amenaza.  

Los preparativos

El Ejército del Sur fue asignado para la Operación Azul, la ofensiva sobre el Cáucaso y Stalingrado. Dicho ejército fue dividido en dos, Grupos A y B. El primero se dirigiría al sur, hacia los pozos petrolíferos del Cáucaso. Grupo B se encargaría de tomar Stalingrado.

Hitler tenía razones para confiar en la Operación Azul. Sus tropas estaban mejor entrenadas y equipadas, además de más experimentadas. Sin embargo, en dicha operación, la Wehrmacht contaba con casi todas sus reservas, un hecho con alto factor de riesgo.

Peor aún, en las últimas batallas, los alemanes notaron que el Ejército Rojo ya no se retiraba en desorden como lo había hecho el año anterior. Ahora, los soviéticos seguían cediendo terreno, pero luchando ferozmente y retrasando el avance alemán.

Se inicia la batalla

El ataque en todo el frente se inició el 28 de junio en un frente de 300 kilómetros en Ucrania Oriental. El Grupo B, bajo el mando del Mariscal Fedor von Bock, con el 17º Ejército y el Primer Ejército Blindado (Panzer) se dirigió hacia Rostov.

Grupo A, con el 8º Ejército y el 4º Ejército Panzer, a las órdenes del General Wilhelm List, apuntóGrupos A y B se dirigen a sus objetivos hacia el Volga y Stalingrado. Ambos grupos incluían varias divisiones de aliados italianos, rumanos y húngaros.

La ofensiva se inició con éxito para los alemanes. En las estepas del este de Ucrania, los blindados y los ejércitos motorizados eran ideales para ataques rápidos, la estrategia utilizada por la Wehrmacht en el Frente Occidental.

A finales de julio, Grupos A ya había cruzado el Río Don, a menos de 100 kilómetros de Stalingrado, y el Grupo B se dirigía hacia el Cáucaso, casi sin resistencia.

En este punto, Hitler modificó el plan original,un cambio que tendría consecuencias negativas para la operación.

Viendo que el avance del 6º Ejército iba tan bien, el Führer ordenó al 4º Ejército Panzer que apoyara al Grupo A. El problema fue que no había suficientes carreteras para tantos vehículos, y se formó un atasco que tardó una semana en disolverse.

Fue tal el caos, que Hitler volvió a enviar al 4º Panzer a la ofensiva contra el Volga. Pero el daño ya estaba hecho. El ataque sobre Stalingrado se había retrasado, y eso dio tiempo a los soviéticos a prepararse para la batalla.

En el Don

A finales de julio, los alemanes ya habían empujado a los soviéticos a la ribera este del Río Don. A mediados de agosto, el 6º Ejército comenzó a cruzar el Don, al mismo tiempo que el devuelto 4º Panzer se dirigía hacia el norte confluyendo a pocos kilómetros de Stalingrado.

Cuando las intenciones de los nazis se hicieron obvias, Stalin encargó la defensa de la ciudad al Mariscal Andrey Yeryomenko, y al comisario político Nikita Kruschev. Además, envió tropas frescas del otro lado del Volga para formar el 62º Ejército, y apoyar al 64º.

Yeryomenko puso al mando de sus tropas al General Vasily Zhukov. El héroe de Moscú y Leningrado, sería el responsable directo de la operación.

Destruyendo Stalingrado

El 23 de agosto, una avanzadilla de tanques de la 16º División Panzer abrió un pasillo al norte de la ciudad, llegando hasta el Volga. Ahí, rápidamente abrieron fuego contra el tráfico fluvial, causando graves daños al enemigo.

El mismo día, el 6º Ejército llegó a las afueras de Stalingrado, y los primeros ataques aéreos se cebaron contra el centro de la ciudad. Al menos 40,000 personas perdieron la vida ese día. Era sólo el inicio.  

No todo fue un camino de rosas para la Wehrmacht. Los tanques habían llegado al Volga, pero no se libraron de constantes contraataques soviéticos. La misma suerte sufrieron las unidades motorizadas. Avances sí, pero a un alto coste.

Además, llegar a Stalingrado a tan alto ritmo, significó que el flanco izquierdo de las unidades de avanzada quedaron expuestas al enemigo. Para remediarlo, von Bock situó a las divisiones italianas, rumanas y búlgaras. Dicha decisión tendría consecuencias devastadoras.

Lucha puerta a puerta

A principios de septiembre, los ejércitos soviéticos 62º y 64º ya habían retrocedido y atrincherado dentro de la ciudad. Los alemanes lanzaron un gran ataque el día 13, y antes de que se pusiera el Sol, la 71ª División de Infantería de la Wehrmacht llegó al centro de la ciudad.

Pero los refuerzos soviéticos desde el otro lado del río seguían llegando. Zhukov envió a casi 10,000 hombres de la 13ª División de Fusileros. Muchos de ellos no tenían armas, y la munición escaseaba entre los que sí iban armados.

La falta de preparación provocó que el 30% de aquella unidad perdiera la vida en las primeras 24 horas. Intentando capturar la estación del ferrocarril, que cambió de dueño 14 veces en seis horas, la 13ª perdió a más de 9,500 de sus 10,000 miembros.

Batalla de Stalingrado

Alemanes y soviéticos capturaban y perdían posiciones en pocos minutos, a un alto coste, para ganar sólo unos metros. En ocasiones, rusos y alemanes ocupaban plantas diferentes de un mismo edificio. Stalingrado se convirtió en una batalla de desgaste.

Por si fuera poco, la Luftwaffe continuó su campaña de destrucción si descanso. A diario caían miles de bombas, cayendo muchas veces sobre edificios que ya habían sido destruidos, pero en cuyas entrañas aún se escondían sus defensores.

Batalla por las ruinas

El Ejército Rojo adoptó la estrategia de resistir al máximo, elevando el coste al enemigo. Sí los defensores tenían una ventaja, era el casi ilimitado número de reservas. Todos los días llegaban refuerzos para cubrir las pérdidas.

La batalla de Stalingrado rugió con mayor intensidad en la segunda quincena de septiembre. El 6º Ejército de Friedrich von Paulus tuvo que luchar por cada calle, por cada edificio, por cada alcantarilla. Los alemanes comenzaron a referirse a la lucha como “Rattenkrieg”, la guerra de las ratas.

Las ruinas fueron utilizadas por los defensores para esconderse y moverse de un lado a otro. Los alemanes, acostumbrados a grandes batallas en campo abierto, perdían afectivos todos los días emboscados entre las ruinas.

Stalingrado con nieve

Un peligro especial para los invasores fueron los francotiradores. Su labor fue encomiable, descabezando a unidades de sus oficiales y mermando la moral del enemigo. Entre ellos, cabe destacar la figura de Vasili Zaitzev, que causó 225 bajas al enemigo, incluidos 11 francotiradores teutones.

Encomiable también fue la labor de los civiles, que cogieron las armas y lucharon junto a las tropas regulares. Hombres, mujeres y niños sacrificaron sus vidas en la defensa de su ciudad. Muchos dieron su vida en el intento, y no en vano.

El sector industrial

A finales de septiembre la lucha se trasladó al norte de la ciudad, hacia el barrio industrial. En esa zona había tres grandes fábricas, la Octubre Rojo, la Barricadas y la Fábrica de Tractores. La tarea de tomarlas recayó en el 51º Cuerpo del 6º Ejército.

Las tres grandes fábricas se convirtieron en fortalezas de hormigón. Los obreros empuñaron las armas, y cada metro de avance para los alemanes requería el sacrificio de cada vez más hombres.  Mientras más avanzaban los alemanes, mayor era la resistencia soviética.

La lucha continuó hasta finales de octubre, y el sector rojo quedó reducido a unos pocos metros cuadrados del sector industrial, pero los alemanes no llegaron a controlarlo. El resto de la ciudad, casi un 90%, sí cayó en manos alemanas.

Mientras tanto…

A pesar de las dificultades, los alemanes dominaban ya el sur y el norte de la ciudad a finales de Friederich Von Paulusoctubre. No obstante, el centro seguía en manos soviéticas, y por ahí llegaban a diario los refuerzos.

Peor aún, von Paulus había involucrado a todas sus fuerzas, sin avisarle a Hitler. Creyendo que la victoria estaba cercana, el alto mando alemán no envió refuerzos.

A principios de noviembre, el ejército de von Paulus (imagen) había perdido ya casi el 40 % de sus efectivos.

Mientras el 6º Ejército se desgastaba, el alto mando rojo ya estaba planeando una contraofensiva. No todos los refuerzos y equipo iban a la ciudad. De hecho, los ejércitos al norte y sur de Stalingrado, fuera del cerco alemán, recibían mayor atención.

Y entonces llegó el frío…

A mediados de noviembre, cuando el avance alemán estaba en máximos, cayeron los primeros copos de nieve. Las ruinas se cubrieron de una ligera capa de blanco, lo mismo que el gris de los uniformes.

Esta vez la Wehrmacht si estaba preparada, al menos en lo referente a uniformes. Contrario a lo que sucedió en el invierno de 1941, había abrigos y guantes. Pero las líneas de suministro se habían estrechado demasiado, habiendo dejado sus bases al otro lado del Don.

El mal tiempo también redujo los ataques de la Luftwaffe, y la puntería de la artillería. A mediados de noviembre, parecía que el ataque alemán se quedaba sin gas. Al mismo tiempo, la fuerza aérea roja aumentaba sus reservas de aviones y pilotos.

Durante la primera fase de la batalla, los ataques aéreos soviéticos se habían limitado a la noche, dejando los cielos en manos de los nazis. A mediados de noviembre la estrategia cambió, y poco a poco el cielo fue cambiando de bando.

Zhukov decidió que era el momento de pasar a la ofensiva.

El contraataque

Mientras el caldero de Stalingrado hervía de sangre y muerte, el Ejército Rojo había estado reforzando sus divisiones al norte del Don, y al sur de la ciudad. Estos eran sectores defendidos principalmente por los satélites nazis, rumanos, húngaros e italianos.Vasili Zhukov

El 19 de noviembre, al amanecer, una andanada de artillería golpeó estos frentes. Los rumanos, apenas protegidos en trincheras nada profundas, fueron diezmados. A mediodía comenzó el ataque, desde el norte, por detrás de las líneas alemanas, y hacia el este, y desde el sur hacia el noroeste.

Los defensores se tornaron atacantes y los defensores cedieron rápidamente. En tres días, ambos extremos de la pinza soviética se encontraron. El poderoso Sexto Ejército alemán, y buena parte del Cuarto Panzer, quedaron rodeados.

Inmediatamente von Paulus pidió permiso para retirarse e intentar escapar del cerco. Hitler se negó, -ni un paso atrás-, y prometió que la Luftwaffe podría avituallar al 6º desde el aire. Pero la fuerza aérea alemana ya no controlaba los cielos. Hitler construía castillos en el aire.

De las 700 toneladas diarias para mantener a los 270,000 hombres dentro del cerco, Hitler prometió un mínimo de 500,000. En realidad, en ningún día las vituallas llegaron a las 100 toneladas. La media era de 85 toneladas diarias.

En cualquier caso, el último aeródromo disponible al 6º cayó en manos soviéticas el 24 de diciembre. Muchos Junker 52 tuvieron que ser abandonados. En total, durante la operación, la Luftwaffe perdió 488 aviones.

El cerco de Stalingrado

El cerco de Stalingrado.

Poco a poco el 6º tuvo que preocuparse más por la falta de alimentos que por luchar. También la munición y el combustible escaseaban. La aplanadora nazi poco a poco se fue frenando, hasta detenerse por completo.

Intento de rescate

Tres veces pidió permiso von Paulus para retirarse, y tres veces le fue negado. La solución que Hitler le ofrecía, aparte del suministro aéreo, fue una operación de “rescate”. Un ejército recién reconfigurado por Hitler intentaría la proeza.

Bajo el mando de Erich von Manstein, se reconstituyó el Grupo B, con los restos del 4º Panzer, y otras unidades de apoyo desperdigadas en la zona. En total unos 20,000 hombres, con tres divisiones de tanques, aunque incompletas.

Von Manstein, el mejor estratega de la Wehrmacht, ideo un plan para atacar por el sur, u crear un corredor para que el 6º Ejército pudiese escapar. La concepción del plan no era mala, pero tenía dos grandes deficiencias.

Primer, que Hitler no había dado el permiso para que von Paulus se retirara. Manstein creía que Paulus desobedecería si veía la oportunidad de salvar a sus tropas. Segundo, y sin que Manstein lo supiera, el Ejército Rojo estaba preparando su propio ataque.

El 12 de diciembre se inició la aventura, y pareció en los primeros días que podría tener éxito. Pero al cabo de una semana, los escasos recursos de von Manstein frenaron el avance. Una semana después, incluso se vieron obligados a retirarse.

Los últimos de Stalingrado

El cerco soviético se fue cerrando. El día de Navidad, Paulus y sus hombres se enteraron de que la misión de rescate había fallado. Ya no habria escapatoria, sólo quedaba esperar el final. Hitler, obviamente, prohibió la rendición.

El 13 de enero los soviéticos lanzaron una ofensiva que dividió la bolsa alemana en dos. El 22, el ataque se centró en el sector sur. El 31 de enero de 1943, oficiales soviéticos llegaron hasta las puertas del cuartel de von Paulus, y lo capturaron.

Los últimos de Stalingrado

El 2 de febrero, un día como hoy, los últimos soldados alemanes dejaron de luchar y se entregaron al enemigo. De los 270,000 alemanes que fueron atrapados en el cerco, sólo 110,000 quedaban vivos dos meses después.

Tras la rendición, los maltrechos sobrevivientes fueron obligados a marchar a campos de concentración en Rusia. Sólo 5,000 volverían un día a Alemania. El resto murió de camino a los campos o debido a los trabajos forzados.

La primera gran derrota

Stalingrado no fue la primera derrota de los nazis. La Batalla de Inglaterra y El Alamein se habían adelantado. Pero sí fue la primera gran derrota, no sólo por su importancia estratégica, sino por la gran cantidad de hombres y material que se perdieron.

Después de Stalingrado la Wehrmacht siguió siendo una formidable máquina de matar. Sin embargo, ahora tenía un enemigo de igual capacidad. Alemania volvería a tener a iniciativa en 1943, pero la perdería para siempre en Kursk.

Prisioneros de Staingrado

Prisioneros de Staingrado marchan a los campos.

A partir de ahí, la derrota del Tercer Reich estaba asegurada, sólo era cuestión de tiempo. Hitler se suicidó en abril de 1945, pero bien podemos decir que su sentencia se firmó en el Volga. La Batalla de Stalingrado fue el principio del fin.

Relacionado: Operación

8 thoughts on “Batalla de Stalingrado: el principio del fin.

  1. Hace poco leí un artículo en elmundo.es sobre la filmografía relativa a la Batalla de Stalingrado. Es un aspecto de este crucial combate que no se ha analizado en profundidad. El artículo hace un recorrido por todas las cintas dedicadas a en esta capital batalla de la Segunda Guerra Mundial. Me quedo con su conclusión final: aún está por llegar la película que radriografíe convenientemente lo que fue y las consecuencias que provocó Stalingrado.

    Sólo Joseph Vilsmaier se acercó a ese objetivo final en 1993 con su “Stalingrado”. Sin embargo, “Enemigo a las Puertas” se quedó, nunca mejor dicho, “a las puertas” de poder plasmar en toda su crudeza aquellos meses finales de 1942 y el comienzo de 1943.

    Por último, el “Stalingrado” de F. Bondarchuk (2013) no pasa de ser una soflama “putinesca” sin calidad cinematográfica, historiográfica y artística (no olvidemos que el cine es el 7º arte).

    Seguiremos esperando.

    Respecto a la batalla real, no la que se plasma en el celuloide, merece la pena destacar el contraataque soviético, al norte y al sur de Stalingrado, que se llevó por delante los mal defendidos flancos del VI y parte del IV Ejército de la Wehrmacht. Como bien expones, se produjo el 19 de noviembre de 1942 y supuso la condena a muerte casi dos ejércitos, unos 250.000 hombres. Su nombre fue “Operación Urano” y la pinza de la Stavka se cerró en Kalach, unos 50 kms al oeste de Stalingrado, en el río Don.

    • Hola Enrst,
      no soy cinéfilo, pero sí intento ver todo tipo de películas históricas. He visto la de Vilsmaier, de hecho, la tengo en DVD y la he visto varias veces. Creo que retrata muy bien, dentro de las posibilidades, el sufrimiento de los soldados del 6º Ejército.
      Enemigo a las Puertas no está mal como entretenimiento, principalmente porque me encanta la Señora de 007, Rachel Weiss, pero de ahí no pasa. Tiene algún par de escenas más o menos verídicas, pero se centra demasiado en el personaje de Zaitsev, y no muestra todo el horror de la batalla. Esperemos que algún otro director se atreva, y logre la magia.
      Eso sí, documentales me he visto un montón, y varias veces. Empezando por la serie de Battlefield, de cuando el Canal de Historia se dedicaba a esta sagrada ciencia. Están muy completos, aunque sospecho que los conoces bien.
      Sigo trabajando en el Mar del Coral. Fue una batalla importantísima, gracias a la cual Midway salió como salió. Precisamente esta noche voy a ver un docu sobre el primer ataque a Tulagi, que creo conoces bien. Seguiremos informando.
      Gracias como siempre y un abrazo!

  2. Querido Jesús:

    Estoy completamente de acuerdo contigo. Mi opinión es que la película de Vilsmaier es la mejor hasta ahora. Yo también la tengo y la veo de vez en cuando. No obstante, seguiremos esperando la versión definitiva.

    Lo de Canal Historia es rigurosamente cierto. Este canal estaba bien hasta que le dio por los herreros haciendo cuchillitos y espaditas curvas y los alienígenas, diciendo sandeces al respecto sobre este último tema. En fin, espero que el papiro de Mener y otras PRUEBAS CONCLUYENTES hagan que ese querido canal vuelva a la senda del raciocinio y a no seguir especulando con GILIPOLLECES.

    Los documentales de Battlefield son muy buenos. Tengo uno sobre Stalingrado y otro sobre Kursk. Este último dura una hora y media y es excelente. Una nueva propuesta a unir a la de la “Operación Bagration”, ya que el Mar del Coral está en marcha. Kursk también merece un artículo.

    Un fuerte abrazo.

    • Mi estimado Ernst,
      si vieras la lista de temas que tengo pendientes te reirías… Es más larga que la nariz de muchos políticos, que ya es decir. Bagration y Kursk están ahí, por supuesto, así como Barbarossa. De hecho, levo tiempo dándole vueltas al cómo organizarlas. Cada una depende de otra, y esta vez quiero hilarlas mejor, y no como he hecho hasta ahora. Ya se me ocurrirá algo.
      Por cierto, lo mismo con Mar del Coral. Estoy buscando otra operación relacionada, o cualquier tema relacionado, pues ya escribí sobre Midway y Guadalcanal. Lo dicho, ya se me ocurrirá algo…:P
      Mil gracias como siempre caballero. Un abrazo!

  3. Para enlazar la Batalla del Mar del Coral con otra operación lo más cómodo es relacionarla Midway, que tuvo lugar un mes después.

    Sin embargo, creo que es más interesante cohonestar el Mar del Coral con su causa, y ésta no fue otra que evitar una operación anfibia del ejército japonés sobre Port Moresby, en Papúa-Nueva Guinea. Los primeros desembarcos nipones se produjeron en esa gran isla en marzo y abril de 1942, ocupando Lae y Salamaua, en el Golfo de Huon, Sorong, Hollandia, Wewak y Buna. Sin embargo, sus intentos de tomar Port Moresby siempre fracasaron. El Mar del Coral fue el intento anfibio, después hubo otros por tierra, en Bahía Milne y en Kokoda (montañas de Owen Stanley).

    Pero que quede claro que sólo es una propuesta.

    • Hola Ernst,
      la planeada invasión de Port Moresby por los japoneses fue lo que llevó a los estadounidenses al Mar del Coral. Fue la razón misma de la batalla, por lo cual pienso incluirla. No era una mala idea de los japos, pero se confiaron, y su inteligencia naval no les previno de los portaaviones yanquis.
      Un error más…y ya van… Error tras error, ya sabes, Alemania y Japón perdieron la guerra más por errores propios que por aciertos aliados…
      Muchas gracias caballero, como siempre, por vuestra aportación. Un abrazo!

  4. Un relato muy didáctico, y bien documentado, sobre esta batalla, que decidió el rumbo de la Segunda Guerra Mundial.

    Hasta este momento, los nazis conseguían sus objetivos uno tras otro, pero abrir el frente oriental fue una decisión fatal, pues tuvo que dividir sus fuerzas, y además, enfrentarse al estado más poblado del continente, y con una moral de combate muy diferente, no solo militar, sino ideológica: la lucha contra el fascismo.

    • Hola Juan,
      Hola Juan,
      mucho se ha escrito sobre la Batalla de Stalingrado, y no es para menos. Fue una tremenda derrota para los nazis, que como bien dices, se habían extendido demasiado al abrir un segundo frente. Hitler se equivocó mucho, pero sin duda Barbarossa fue su mayor error. Stalingrado lo demostró…
      Muchas gracias por tus amables palabras. Me honra que te haya gustado.
      Un cordial saludo.

Comments are closed.