Wilhelm Canaris: en la sombra del Tercer Reich.

No se puede decir que haya habido un “nazi bueno”, pero sí algunos nazis que terminaron volviéndose en contra del régimen nacionalsocialista. Uno de ellos fue el Conde Claus von Stauffenberg, responsable de la Operación Valkiria. Lo mismo podríamos decir del Almirante Wilhelm Canaris, jefe de la inteligencia militar alemana, la Abwehr.

Canaris fue marino, comandante de submarinos y espía antes de llegar a lo más alto del escalafón. Fue un patriota que quiso proteger a su Alemania Imperial de las garras del comunismo, lo que le llevó a caer en otra trampa, bajo el hechizo de Adolf Hitler.

No obstante el inicial apoyo que Canaris brindó al nazismo, terminó dándole la espalda. Su propio patriotismo, y su profundo cristianismo, no le permitieron aceptar como válidas las políticas genocidas del Tercer Reich.

Canaris se involucró en la oposición a Hitler, incluso antes de la guerra. Durante el conflicto, obstaculizó el trabajo de su propia organización y desobedeció las órdenes de Hitler. Su conocimiento del atentado de julio de 1944 terminó por llevarlo a un campo de concentración, y a la muerte.

Canaris

Canaris al vuelo

Wilhelm Franz Canaris lo tenía todo para triunfar. Nacido el 1 de enero de 1887 en el seno de una familia acomodada, destacó como estudiante, y aprendió varios idiomas. Una confusión familiar le llevó a pensar que era descendiente del famoso marino y político griego Constantine Kanaris, y a querer emularlo. Canaris decidió muy pronto que quería alistarse en la Marina Imperial Alemana, y así lo hizo a los 17 años.

En 1911, al graduarse de la Academia, fue asignado al Crucero Dresden, y ahí servía cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914. La suerte de su barco, y su talento, dirigieron el destino de Canaris durante el resto de su vida.

Camino a la Inteligencia

El Dresden, con Canaris a bordo, fue uno de los buques que participó en la Batalla de las Malvinas, en diciembre de 1914. De hecho, gracias al talento de Canaris el Dresden fue el único barco alemán es escapar de la Royal Navy. Aún así, el Dresden fue acorralado tres meses después frente a la Isla de Robinson Crusoe, en el Pacífico, y de soberanía chilena.

Antes que rendirse y entregarse a los británicos, los oficiales del Dresden lo hundieron, y pidieron ser internados en Chile durante el resto de la guerra.El joiven Canaris

Pero Canaris no se quedó con los brazos cruzados. En agosto de 1915, y gracias a que hablaba español, pudo escapar de su campo de internamiento. También consiguió volver a Alemania. La hazaña le puso en el punto de mira de la comunidad de inteligencia, que pronto lo reclutó.

Su primera misión, y nuevamente gracias a su conocimiento del español, fue en Madrid. Su deber ahí fue monitorear los movimientos de mercantes aliados y neutrales en el Mediterráneo, tarea en la que destacó.

Por ello, en octubre de 1916 fue asignado al Cuerpo de Inspectores de Submarinos. Canaris aprovechó para hacer el curso de Comandante de Submarino, graduándose en septiembre de 1917.

Desde diciembre de ese año y hasta el final de la guerra, en noviembre de 1918, Canaris fungió, con éxito, como capitán de un submarino en el Mediterráneo. Por sus servicios, recibió la Cruz de Hierro de Primera Clase, la misma condecoración dada a un cabo austriaco en el Ejército de Bavaria, Adolf Hitler.

Entreguerras

A pesar de la reducción y casi desaparición de la Marina tras el Tratado de Versalles, Canaris mantuvo su puesto. De hecho, fue asignado a un importante puesto como ayudante del Ministro de Defensa. A principios de 1919, aprovechó para contraer matrimonio con Erika Waag, con quien tendría dos hijas.

Defensor de la Alemania Imperial, Wilhelm Canaris participó activamente en la organización de los Freikorps, los grupos paramilitares contrarios a los comunistas durante la Revolución de 1918-1919. Canaris no profesaba ninguna ideología per se, aparte de ser anticomunista. Por otra parte, es posible que estuviese ligado al asesinato de los líderes comunistas Rosa Luxemburg y Karl Leibnitz.

Para empezar, uno de los asesinos había sido compañero de Canaris. Además, este participó en el consejo militar que juzgó a los acusados, miembros de los Freikorps. Uno de ellos fue declarado culpable, pero a los pocos meses, el mismo Canaris se encargó de liberarlo. Este episodio le causaría problemas durante la República de Weimar.

En 1924, Canaris fue enviado a Japón como supervisor del programa de construcción ilegal de submarinos. Finalmente el proyecto fue cancelado, pero él, bajo su propia iniciativa, inició conversaciones con industrialistas alemanes y argentinos, y con la Armada Española, para reactivar el programa.

El asunto terminó en un fiasco financiero, por el cual Canaris fue destituido y enviado al puerto de Wilhelmshaven. Peor aún, en 1928 fue retirado del cuerpo de inteligencia, y asignado al crucero escuela Schliessen. En diciembre de 1932, Canaris fue ascendido a Capitán del mismo buque.

Hitleriano, pero no nazi

Canaris inició su nueva etapa dos meses antes de que los nazis llegaran al poder. Para entonces, ya estaba convencido de que Hitler era el hombre adecuado para dirigir Alemania. Canaris creía en un dirigente autoritario que devolviera la grandeza a Alemania, y de paso, a la Kriegsmarine. También creía en la teoría de “la puñalada en la espalda”, y estaba en contra de las condiciones impuestas a su patria por el Tratado de Versalles.

No lo ocultaba. De hecho, en su propio buque, Canaris daba conferencias a los cadetes sobre las virtudes del nuevo régimen. No menos importante, el anticomunismo de los nazis coincidía con el propio del Capitán. En los círculos de la Marina, Canaris se convirtió en un acérrimo defensor del nuevo status-quo, y de Hitler en particular. Más tarde, cuando Hitler y sus secuaces dejaron claras sus intenciones, se arrepentiría de ello.

Wilhelm Canaris en el Tercer Reich

En 1934, parecía que la carrera de Canaris se estancaba. Ese años fue nombrado Comandante de la Fortaleza de Swinemünde, en el Mar Báltico. Era un puesto administrativo de poca responsabilidad, alejado de los centros de poder. Sin embargo, el destino del oficial dio un giro de 180 grados en tan sólo unos meses.

En los días en los que Canaris llegó a Swinemünde, el entonces Jefe de la Abwehr, la inteligencia militar, tuvo dimitir. Casualmente conocía y respetaba la trayectoria de Canaris, por lo cual lo sugirió como su sucesor.

A Reinhard Heydrich, segundo al mando de las SS, y a cargo del SIcherheitsdienst (Servicio Secreto), no le gustó mucho la idea en un principio. Sin embargo, al final lo aceptó como candidato de consenso.

Canaris y Heydrich

Canaris y Heydrich.

El 1 de enero de 1935, WIlhelm Canaris tomó el mando de la Abwehr, y enseguida se puso manos a la obra.

Relaciones peligrosas

En 1933, Hitler y Canaris se habían conocido durante una visita del Führer al buque escuela comandado por el segundo. Hitler quedó gratamente impresionado por el hombre que representaba los más altos ideales raciales del nazismo.

El Almirante era alto, de ojos azules, rubio y apuesto. De paso, era educado y estaba comprometido con la causa. Cuando Canaris fue nombrado Jefe de la Abwehr, Hitler recibió el nombramiento con gusto, y durante la próxima década su relación sería más que buena.

Otro con quien Canaris llegó a relacionarse amistosamente fue con Heydrich. Recién llegado a Berlín, el espía en jefe alquiló una casa justo enfrente de su colega. Ambos se invitaban mutuamente a cenar en sus respectivas casas, y sus esposas hicieron migas. No obstante, ninguno de los dos se fiaba del otro. Más bien se relacionaban para poderse espiar el uno al otro.

Uno de los principales puntos de fricción fue el rápido crecimiento de la Abwehr en los primeros dos años de gestión de Canaris. De 150 agentes en 1935, pasó a casi 2,000 en 1937. Heydrich temía que su rival pisara sus áreas de responsabilidad, el espionaje político. FInalmente, los vecinos se reunieron y delimitaron claramente sus esferas de acción.

Cambio de opinión

Canaris fue uno de los primeros en enterarse de las intenciones de Hitler para con su tierra natal. El Führer pensaba anexar Austria al Reich presionando a su Canciller, Kurt Schuschnigg. SI no, lo haría por la fuerza. Los operativos de la Abwehr ya trabajaban en Austria un mes antes del Anschluss.

De paso, debía machacar el mensaje de que la anexión era la mejor decisión, y para hacerse con los servicios de inteligencia austriacos. Tanto Hitler como Canaris lograron todos sus objetivos.

Pero hasta ahí llegó la paciencia de Canaris. Cuando se enteró que el siguiente paso del Führer era la conquista de Checoslovaquia, se dio cuenta de que esa acción pondría en peligro el futuro de Alemania,  

Fue entonces cuando el jefe de los espías se pasó a la resistencia. Junto con el General Ludwig Beck, Jefe del Estado Mayor Alemán, el Secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Ernst von Weizsäcker, el abogado Ewald von Kleist y el General Erwin von Witzleben, Canaris formó un grupo para frenar la guerra.

Aunque dicho grupo no pretendía, en un principio, deshacerse de Hitler, si estaba asociado a una facción más radical. Liderada por los militares Hans Gisevius y Hans Oster. Dicha facción planeaba derrocar al Führer aprovechando la crisis de Checoslovaquia.

En 1938, por ejemplo, Canaris y von Kleist planearon un golpe de estado para derrocar a Hitler y al Partido Nazi. Kleist viajó a Londres para reunirse con el MI-6 y pidió el apoyo del Gobierno Británico.

Chamberlain y Hitler

Chamberlain y Hitler.

Como fue, el Primer Ministro Neville Chamberlain prefirió rendirse a Hitler, y le entregó los Sudetes. La victoria de Hitler lo elevó a los altares, y cualquier trama en su contra perdió fuelle. Hitler tuvo el camino libre a partir de entonces, con las consecuencias conocidas.

Poca inteligencia

Bien es sabido que los nazis perdieron la guerra, y no tanto que los aliados la ganaron. Los muchos errores estratégicos y tácticos de Hitler, dieron al traste con sus megalómanos sueños de conquista.

En ello, mucho tuvo que ver el muy deficiente servicio de inteligencia militar. Que la Abwehr hubiese estado bajo el mando de Canaris, puede haber sido una causa. Pero no porque el Almirante fuese un inepto.

Todo parece apuntar a que Canaris luchó contra el régimen nazi desde el principio del conflicto, y desde adentro. ¿Cómo explicar, si no, que todos los espías de la Abwehr enviados a Inglaterra y Estados Unidos hubiesen sido capturados?

Muchos de ellos apenas habían aterrizado cuando fueron descubiertos. Muchos, también, se pasaron al bando aliado como agentes dobles. Es posible que Canaris no lo supiera. Es posible que sí, pero que lo ocultara.

En contra de Hitler

El Führer no lo sabía, pero el Jefe de sus espías militares ya trabajaba en su contra. Por ejemplo, Hitler envió a Canaris a España, para convencer a Franco de que entrase en la guerra en el bando del Eje.

Canaris no sólo desobedeció a su jefe, simplemente hizo lo contrario de lo que se le pidió. A Franco le dijo que mejor no hiciese nada, que España estaría mejor manteniendo su neutralidad. El dictador español siempre se lo agradeció.

HItler y Franco

No toda su oposición a la guerra se desarrolló en el ámbito del secretismo. Canaris protestó abiertamente contra el trato que la minorías y los civiles en general estaban recibiendo en los territorios ocupados. Fue pronto advertido de que las órdenes llegaban desde lo más alto. Poco más pudo hacer.

Aún así, en 1941 dijo:

“Desde el siglo XVIII, se han establecido gradualmente reglas que apuntan a que la captividad militar no es ni castigo ni revancha, sino simplemente custodia. Su único propósito es prevenir que el soldado vuelva a participar en la guerra.

Este principio de guerra fue desarrollado de acuerdo con la opinión de todos los ejércitos, que es contrario a la tradición militar matar o herir personas indefensas”

En cualquier caso, se cree que Canaris estuvo en contacto con la inteligencia británica durante toda la guerra. No hay pruebas, pero más de un miembro del MI-6 alabó la labor del alemán. En un caso concreto, Canaris entró en contacto directo con el enemigo.

Estando en París, fue llevado ante el líder de la inteligencia británica en la ciudad. Canaris pidió a Claude Olivier, que preguntara a Churchill las condiciones de una rendición alemana en el caso de que derrocaran a Hitler. Churchill respondió: rendición incondicional.

Haciendo enemigos

Las actividades de Canaris, sus protestas y, en especial, los muchos fallos de inteligencia, le granjearon incontables enemigos. Heydrich, Jefe de los servicios de inteligencia de las SS, mantençia una relación cordial con Canaris, pero sospechaba de él.

En varias ocasiones intentó quitarle demarcaciones y competencias, pero Canaris resistió. Hitler lo respetaba mucho, y más de una vez lo protegió de sus colegas. Si hubiese sospechado de él, sin duda no hubiese durado en el cargo.

No obstante, Himmler y Heydrich tenían bien vigilado a Canaris, y a finales de 1943 habían reunido suficiente evidencia para hundirlo. En realidad no era evidencia fehaciente, pero sí muchos rumores evidencia circunstancial.

Arresto y ejecución

En febrero de 1944, Himmler convenció a Hitler de que Canaris era un topo. La Abwehr fue cerrada, y sus competencias repartidas entre otras agencias. Su jefe despedido y puesto bajo arresto domiciliario hasta junio.

Parecía que Canaris podría sobrevivir la guerra, ya fuera del régimen. Pero entonces llegó la Operación Valkiria. Stauffenberg, Beck, Oster, Kleist y muchos más, intentaron asesinar al Führer y frenar a los nazis.

En la cacería que se sucedió, Canaris fue nuevamente arrestado. Tenía muy buena relación con los conspiradores, y sumado a las sospechas anteriores, quedaba como un traidor. En realidad, a pesar de que Canaris si había oído hablar de la conspiración, no participó activamente.

Lápida de WIlhelm Canaris

Daba igual. El simple hecho de estar relacionado fue suficiente para firmar su sentencia. El 8 de abril de 1945, un mes antes del final de la guerra, Wilhelm Canaris fue ejecutado en el campo de concentración de Flossenburg.

Como curiosidad, la esposa de Canaris, Erika, huyó de Alemania y se refugió en España. En agradecimiento a los consejos recibidos por su esposo, Franco le otorgó una pensión. Erika Murió en Madrid en 1970.

4 thoughts on “Wilhelm Canaris: en la sombra del Tercer Reich.

    • Hola Cristina,
      y como siempre, te agradezco te pases por aquí a dejarnos un comentario. Palabras como las tuyas animan a seguir trabajando, sabiendo que alguien nos lee. A Canaris ya le tenía ganas, creo que su vida y actuación en la SGM fue muy importante. Pero aún nos quedan muchos temas que tratar. Pronto en estas páginas… 🙂
      Mil gracias nuevamente y un besín!

    • Hola Ángela,
      Muchas gracias a ti por dedicarle tiempo a Ciencia Histórica y por dejarnos estas palabras tan amables. Con mucho cariño y pasión compartimos estas historias con los lectores, y con más recibimos tus comentarios.
      Mil gracias y feliz semana!

Muchas gracias por comentar. Un cordial saludo.