Nerón: decadencia y final de los Julio-Claudios.

Dicen que Nerón no era tan malo como lo pintan, que no fue tan mal emperador, que hizo cosas buenas. No sé qué pensaría su madre, Agripina la Menor, ni el resto de ciudadanos romanos que vivieron, y murieron, bajo el yugo de Nerón.

Es verdad que Nerón ha sido el objeto de mucha mala prensa. Durante siglos se le culpó del incendio de Roma, pero nunca se ha encontrado evidencia fehaciente en su contra. Si él lo ordenó, no lo sabemos.

Sí conocemos sus muchas extravagancias, su despilfarro del tesoro, su completo alejamiento de la realidad. En nuestros tiempos, a Nerón lo hubiésemos diagnosticado con alguna enfermedad mental.

Pero Roma ya estaba curada de espanto. Después de un inútil como Tiberio y un criminal como Calígula, un loco no era más que una molestia. El último de los Julio-Claudios aguantó 15 años en el trono, muy por encima de la media, y su nombre es recordado como pocos.

Nerón, fotograma de la película

Lucius Domitius Ahenobarbus, alias Nerón

La ciudad costera de Antium, no muy lejos de Roma, vio nacer al hijo de Gnaeus Domitius Ahenobarbus, y de Agripina la Menor. El primero era sobrino del Emperador Augusto, y la segunda, bisnieta del mismo y hermana de Calígula.

Era el 15 de diciembre del año 37, el mismo año en que la muerte de Tiberio dio con Calígula en el trono. Al poco tiempo, Agripina fue enviada al exilio por Calígula, quien sospechaba de ella por tramar en su contra.

El pequeño Lucius Domitius fue desheredado y enviado a vivir con la hermana de su padre, Domitia Lepida. Por si fuera poco, quedó huérfano de padre en el año 40,  cuando Lucius  tenía tres años.

Pero la suerte de Nerón pronto iba a cambiar. Al año siguiente, Calígula fue asesinado por su Guardia Pretoriana. Al trono accedió Claudio, y la vida de la familia real se estabilizó por un tiempo.

La influencia de Agripina

Bajo la lupa de casi cualquier comentarista contemporáneo, la hermana de Calígula era una mujer ambiciosa. Tras la muerte de este, Agripina la Menor pudo volver a Roma, y a encargarse de la crianza de su hijo.

Agripina también se encargó de encontrar un nuevo marido. Para ello se fijó en Gaius Sallustius, Agripina la Menorentonces casado con Domitia Lepida, la tía que había criado a Nerón. Gaius Sallustius se divorció, y se casó con Agripina.

Pero el matrimonio acabó pronto, tras la muerte de Sallustius. Su gran herencia enriqueció a Agripina y Nerón de manera considerable.
Por otra parte, y a pesar de que Agripina era miembro de la familia real,

Claudio estaba casado con Mesalina, y prefirió mantenerse al margen. La situación cambió cuando Valeria Mesalina fue ejecutada por planear el asesinato del emperador, su marido.

Nerón heredero al trono

En el año 48, Claudio descubrió un aparente complot de su esposa contra él. Mientras el emperador estaba ausente, Mesalina había contraído matrimonio con uno de sus amantes, a quien nombró emperador. El resultado fue que Claudio le ordenó suicidarse.

Agripina rápidamente aprovechó la ocasión, y en enero del 49, contrajo matrimonio con Claudio. Un mes después, y a pesar de que Claudio ya tenía un hijo, Britannicus, Agripina lo convenció de que nombrara a Nerón su heredero.

A partir de ese momento, Lucius Domitius Ahenobarbus pasó a ser conocido como Nerón Claudio César Augusto Germánico. Muy pronto el joven príncipe comenzaría su vida pública.

Preparación de un emperador

Nerón, bajo la influencia de Agripina, comenzó a recibir una educación digna de un heredero. En EL joven Nerónel año 51, cuando Nerón tenía 14 años, dio sus primeros discursos de carácter político.

Según Suetonio, Lucius Domitius defendió una moratoria de impuestos a varias ciudades, entre ellas Apameans, en Anatolia, que había sufrido recientemente un terremoto, y Bologna, en el norte de Italia, devastada por un incendio.

También como parte de los preparativos, y a instancias de Agripina, Nerón contrajo matrimonio con la hija de Claudio, esto es, su hermanastra, Claudia Octavia. Corría el año 53, y el futuro emperador tenía 16 años, y su esposa, 9.

Un año más tarde, y probablemente envenenado por Agripina, Claudio murió. Se cree, aunque no hay evidencia fehaciente, que su esposa temía que Claudio retirara el cargo de heredero a Nerón, para dárselo a Britannicus.

Nerón fue nombrado emperador el 13 de octubre del 54.

Nerón emperador

Como suele suceder en política, el recién llegado al trono causó una buena primera impresión. Una de sus primeras iniciativas fue acudir al Senado, al que prometió independencia y el fin de los juicios sumarios por traición.

En sus primeros años como emperador, Nerón contó con dos consejeros de altura. Para todo lo relacionado con lo militar, Agripina habia elegido a Sextus Afranius Burrus. Para la política, contrató a Lucius Annaeus Séneca, un Senador.

Pero en realidad, quien mandaba en el palacio, al menos en el primer lustro del mandato, era Agripina. El joven príncipe se contentó con dedicarse a construir teatros y otras obras públicas. Dichas obras le ganaron seguidores, y detractores, pues las cuentas públicas se deterioraron.

Nerón, fotograma de la película

También se dedicó a practicar las artes, pues el emperador se creía a sí mismo un consumado actor, poeta y músico. Según parece, sus actuaciones eran aceptadas por miedo a ofender al emperador, pero dejaban mucho que desear.

El emperador se independiza

Poco a poco, no obstante, Nerón maduró, y comenzó a formar sus propias opiniones y tomar sus propias decisiones. Muchas de estas no gustaron a Agripina, quien temía que su hijo se emancipara de su influencia.

Probablemente como precaución, Agripina comenzó a cultivar su relación con Britannicus, hermanastro de Nerón. El emperador no vio con buenos ojos dicha relación, y según parece, mandó a envenenar a Britannicus.

Hacia el quinto año del reinado de Nerón, la relación madre-hijo se había agriado. Uno de los varios elementos discordantes fue la relación que Nerón inició con una esclava, Acte. Agripina, que mantenía una buena sintonía con Claudia Octavia, su nuera, sintió que la relación podía hacer daño a Nerón.

En el año 59, y debido al rechazo que Agripina mostró ante una nueva amante de su hijo con otra mujer, Poppaea, Nerón expulsó a Agripina del palacio. Al poco tiempo, la mandó a asesinar.

Nadie sabe a ciencia cierta el porqué del matricidio. Es muy posible que Nerón estuviese cansado de vivir bajo la sombra de su madre. En cualquier caso, con la muerte de Agripina, el reinado de Nerón entró en declive.

La decadencia del emperador

Mientras vivió su madre, Nerón no tuvo que preocuparse por gobernar. Era ella quien llevaba las riendas del imperio, quien tomaba las decisiones. Cuando Agripina faltó, Nerón se vio indefenso, incapaz de tomar decisiones.

El Imperio estaba en paz. Los generales habían pacificado Parthia y Britannia, y la vida cultural había llegado a la plebe. No obstante, el tesoro estaba en ruinas, y los ciudadanos veían a su emperador como un hombre corrupto, extravagante y vicioso.

Por ejemplo, en el año 64, Nerón organizó su propia boda con el liberto Pitágoras. En ella, el emperador vistió y fungió como la novia. Fue todo un escándalo. En julio de ese mismo año, la ciudad de Roma ardió en un célebre incendio.

Durante siglos se ha culpado a Nerón de provocar el incendio. Nerón no estaba ese día en Roma, pero al menos Tacitus y Suetonius creen que había razones para culpar al emperador.

El Incendio de Roma

Por la tarde del 18 de julio del 64, se desató un incendio en las faldas del Monte Aventino, frente al Circo Máximo. Aparentemente, el fuego se inició en una zona comercial donde los tenderos guardaban muchos materiales inflamables.

El fuego se extendió rápidamente, consumiendo decenas de viviendas, de ricos y pobres. Durante los seis días que rugieron antes de ser controladas, las llamas destruyeron tres de los 14 distritos de Roma.
Lo que sabemos del incendio se lo debemos principalmente a tres fuentes: Tácito, Suetonio y el griego Cassius Dio. Estos dos últimos culpan a Nerón, el primero no está seguro.

Restos de la Domus Aurea

Tácito nos dice, por ejemplo, que el emperador estaba en Antium en el momento en que se declaró el incendio. Dice, además, que Nerón volvió enseguida a la ciudad, para ayudar en la lucha contra las llamas y para ayudar a las víctimas.

Suetonio y Cassio afirman que Nerón deploraba las antiguas construcciones de Roma, y quería renovarlas. Citan, asimismo, que Nerón aprovechó el fuego para apropiarse los terrenos devastados y ahí construir su grotesca Domus Aurea.


Probablemente nunca sabremos quien fue el verdadero culpable, o si el fuego se inició por accidente. Lo que sí parece cierto es que Nerón culpó a los cristianos, muchos de los cuales fueron asesinados o lanzados a las bestias en los meses siguientes.

El rumor de que Nerón había presenciado el incendio desde su palacio mientras tocaba la lira, parece no ser más que eso, pero coló entre los ciudadanos. Cierta o no, el pueblo de Roma si creyó en la culpabilidad del emperador, ya conocido por sus extravagancias.

Caída de gracia

Los militares, siempre pendientes del pulso político, se dieron cuenta de que el pueblo había abandonado a Nerón. Los ciudadanos se avergonzaban de él, y lo comparaban ya con su malogrado y perverso tío, Calígula.

En agosto del 68, el Gobernador de la Galia Lugdunense, Gaius Julius Vindex. se negó a aumentar los impuestos. Nerón había ordenado dicho aumento para sufragar la reconstrucción de Roma.

El emperador envió al gobernador de Germania Superior, Lucius Verginius Rufus a apagar la rebelión. Rufus venció, y sus propias legiones intentaron nombrarlo a él emperador. Se negó, pero tras dicha acción quedó claro que el emperador estaba perdiendo el control.

Mientras tanto, Servius Sulpicius Galba, Gobernador de Hispania Tarraconensis, se unió a la rebelión. Nerón lo declaró enemigo público, hostis publicus. Al emperador le salió el tiro por la culata, provocando que la Guardia Pretoriana también lo abandonara.

En la más pura tradición romana, alia iacta est, la suerte estaba echada. Sólo fue cuestión de tiempo para que Nerón se quedara solo. Esto ocurrió literalmente cuando el emperador se levantó un día para darse cuenta de que el palacio estaba vacío.

La muerte de Nerón

El emperador intentó huir, primero a Partia y luego a Egipto, pero los soldados se negaron a obedecer sus órdenes. Con sólo cuatro de sus más leales sirvientes, Neró encontró refugio en la residencia de un amigo, a las afueras de Roma.

Estando ahí el 9 de junio del 68, Nerón recibió la noticia de que el Senado lo había declarado a él, enemigo público. La noticia era falsa, pero el mensaje tuvo su efecto. Nerón se vio perdido, y pensó por primera vez en el suicidio, aunque no se atrevió.

Suicidio de Nerón

Poco después, llegó un nuevo mensajero. Los soldados buscaban a Nerón para matarlo a golpes. Nerón volvió al suicidio, pero no tuvo el valor. Epaphroditus, uno de sus sirvientes, fue el encargado del tiranicidio.

Mientras la daga cortaba su piel, llegó a exclamar: Qualis artifex pereo! ¡Qué artista muere conmigo!

El final de los Julio-Claudios

La dinastía iniciada por Julio César, o por Augusto, según se vea, llegó a su fin con la muerte de Nerón. Era el final de una de las más importantes etapas del Imperio, y una de las más convulsas.

Tras la muerte del emperador, se desató una breve guerra civil que dio lugar al Año de los Cuatro Emperadores. Sólo la llegada de Vespasiano daría ia Roma la estabilidad necesaria para iniciar un nuevo periodo de crecimiento.

Loco, depravado, perverso, pirómano o no, Nerón pasó a la historia como uno de sus peores, si bien más famosos, dirigentes. Un poco de todo, diría yo. Tú, querido lector, ¿qué piensas?

5 thoughts on “Nerón: decadencia y final de los Julio-Claudios.

  1. Hola Jesús.

    No hace mucho leí un interesantísimo artículo sobre la “Domus Aurea” en la revista La Aventura de la Historia. Su tamaño, decoración y riquezas nos da una idea muy aproximada de la megalomanía de Nerón, aunque en este mismo blog publicaste un artículo hace meses que le descargaba un poco de su fama de loco, destacando ciertas medidas positivas para su pueblo que adoptó durante su reinado (por cierto, no he encontrado ese artículo por ninguna parte).

    Sea como fuere, su némesis dio lugar a la aparición de otra dinastía al frente del Alto Imperio: los Flavios, con un buen emperador, Vespasiano, otro menos bueno, Tito, y un tercero absolutamente desastroso, Domiciano. Tras estos tres, los Antoninos, dos de ellos de mi tierra: Trajano y Adriano.

    El que vale, vale.

    • Buenos días Herr Udet,
      En ocasiones, intento medirme a la hora de juzgar las actuaciones de personajes históricos. Eso me sucede con Nerón. Está claro que fue un emperador nefasto para la historia de Roma, pero también creo que mucho se debe a la manera en que fue criado, o malcriado. Al igual que Calígula, la infancia de Nerón no fue normal. Este siempre estuvo bajo el hechizo y manipulación de Agripina, otro personaje nefasto para el Imperio.
      Pero no hay mal que por bien no venga. Como bien dices, y después del año de los cuatro emperadores, vino Vespasiano, el hombre que rescató Roma. Con la excepción del hambriento de sangre Domiciano, llegaron otros buenos emperadores, y sí, dos paisanos tuyos, a los que les debo su página.
      Lo más curioso para mi es que Nerón sea uno de los personajes más célebres de su época. Poco bueno hizo, pero tampoco fue un asesino como su tío, ni un inútil completo. Supongo que su fama nos ha llegado por su gusto al mundo del espectáculo… ;P
      Lo importante es que hizo historia, y su nombre está muy vivo.
      Muchas gracias por vuestro valioso comentario. Nos vamos poniendo al corriente.
      Un abrazo!

  2. Creo que al igual, qué ahora en la actualidad, fue víctima de las corruptas circunstancias que se daban a su alrededor. Además que su madre, al ser ambiciosa, su activa persuasión solo funcionaba con sus objetivos; mas -notablemente- no de manera intelectual o de voluntad, quizá Agripina se asemeja como esa reina ambiciosa, pero incapaz, qué no pudo darle un heredero a tal rey de anglosajones.

  3. Cierto, mi querido Jesús. Me olvidé de aquel año convulso previo a Vespasiano: La “Anarquía”, que hizo desfilar a Galba, Otón y Vitelio en cuestión de meses, entre el año 68 y el 69 d.C. Cuán cierto fue tu artículo sobre Vespasiano, que rescató al Imperio.

    Por cierto, he comprobado que las interrogaciones de tu última pregunta (“Tú, querido lector, ¿qué piensas?”) no guardan una exacta simetría. Un análisis con rayos X me permite aseverar que la interrogación de apertura está 0,10 micras más separada de la oración que la interrogación de cierre. Imperdonable. Tienes que cuidar esos detalles, jajajajajajajajajajaja.

    Fdo. RAE.

    • Hoia Ernst!
      Aunque breve, el año conocido como el de Los Cuatro Emperadortes, fue uno de los periodos más convulsos del Imperio Romano. Fue también un a muestra de lo que vendría después, la lucha interna entre los generales por hacerse con el poder. Vespasiano llegó al rescate, y al menos por un tiempo, su corta dinastía restableció la paz y el progreso.
      Ya tendré la oportunidad de dedicarle sus propias páginas a Galba, Otón y Vitelio, sin duda personajes importantes y curiosos.
      Voy a revisar la simetría. Entiendo que esas micras de diferencia pueden dañar la retina de algunos lectores… 😛 No es mi intención, pero es que hay cosas que no controlo…
      EN cualquier casd, muchas gracias nuevamente por tu comentario. Aquí seguimos, aunque algo desaparecidos…
      Un abrazo!

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