El hombre que mutiló el Partenón.

Es una de las colecciones más importantes de la arqueología clásica, y una con muchos argumentos para ser la más controvertida. Los llamados Frisos del Partenón, o The Elgin Marbles (los Mármoles de Elgin), en “honor” del hombre que se los llevó de Grecia a Inglaterra, es un grupo de esculturas que en su día decoraron el monumento más célebre de Atenas, y que desde hace dos siglos adornan los salones del Museo Británico, como muchas otras piezas arqueológicas repartidas en museos de todo el mundo. Este caso, no obstante, es diferente, pues no estamos hablando de vasijas o esculturas desenterradas por los aficionados occidentales, sino de lo que bien podemos llamar una mutilación, un acto de vandalismo cuyo autor defendió con la excusa de “proteger” precisamente lo que él mismo destruyó.  

Aspecto actual del Partenón

Aspecto actual del Partenón

Un Partenón descuidado

La historia moderna de la obra maestra de Ictino, Calícrates y Fidias está repleta de desgracias. Durante siglos presidió la capital griega desde su altivo emplazamiento a lo alto de la Acrópolis sin que fuese apenas molestada. A mediados del siglo III de nuestra era un incendio destruyó su trecho, que fue reconstruido décadas después. Cercano al ocaso del Imperio Romano, en el 435, el emperador Teodosio II ordenó que todos los templos paganos fuesen cerrados y, el Partenón, dejó de serlo por primera vez en 900 años. Algún sucesor de Teodosio fue el primero en llevarse esculturas del edificio, incluyendo probablemente la gran efigie de Atenea, que habría sido destruída en el sitio de Constantinopla. Luego, a finales del siglo VI, fue convertido en iglesia cristiana. Cuando los otomanos conquistaron Grecia pasó a ser una mezquita, pero a pesar del cambalache de cultos, la estructura permaneció más o menos intacta.

Posible aspecto original del Partenón.

Posible aspecto original del Partenón.

Todo cambió en 1687, cuando un ejército de la República Veneciana atacó Atenas. Los turcos se habían hecho fuertes en la Acrópolis y utilizado el Partenón como refugio para parte de la población turca, pero también como almacén de pólvora, creyendo que los venecianos no se atreverían a atacar directamente el venerado edificio. Se equivocaron. Una bala de mortero expresamente dirigida al Partenón dio en el blanco, provocando una explosión que destruyó todo el techo, buena parte de la columnata y todo el porche oriental. Junto con 300 personas, perecieron parte de los frisos y las metopas, dejando el mausoleo más o menos con su apariencia actual. Cuando los turcos recuperaron la ciudad, utilizaron los escombros para construir una pequeña mezquita dentro del recinto.

Entra Lord Elgin

Nacido en 1766 para ser el 7º Conde de Elgin, Thomas Bruce se dio cuenta a temprana edad que el título no venía acompañado de su correspondiente fortuna, por lo que tendría que ganarse la vida con su propio esfuerzo. Educado en las mejores escuelas, destacó como alumno antes de unirse al ejército, donde alcanzó el rango Lord Elginde Teniente Coronel, a pesar de no haber participado en ningún conflicto; fue elegido a la Cámara de los Lores y había mostrado sus habilidades diplomáticas como embajador en varias plazas de importancia.todo antes de cumplir los 30 años. En 1799 fue nombrado embajador plenipotenciario en la corte del sultán otomano, en Constantinopla. Poco antes de partir había contraído matrimonio con la heredera de una rica familia y comenzó a construirse una nueva mansión. Su arquitecto, William Harrison, le instó a decorarlo con motivos clásicos y le sugirió que enviara a Atenas a un grupo de artistas para hacer dibujos de las muchas esculturas ahí y, si fuese posible, moldes para copiarlas. Estando Grecia en aquella época bajo control de los turcos, pensó que no le costaría mucho conseguir los permisos, pero no fue así. La Acrópolis era la base del alto mando del ejército otomano y los extranjeros no tenían acceso a la colina, mucho menos al Partenón, y Elgin sólo pudo conseguir la autorización para que sus artistas trabajaran desde la distancia.

La geopolítica dio un giro en esos días cuando Napoleón invadió Egipto, administrativamente bajo el control del Imperio Otomano. Poco después, no obstante, el Almirante Horatio Nelson destruyó la flota francesa en el Nilo y, aunque Napoleón permaneció varios meses más en la zona, finalmente tuvo que abandonar ante la imposibilidad de recibir refuerzos. El sultán quedó enormemente agradecido con los ingleses, y de ello se aprovechó bien Thomas Bruce.

Gracias a la nueva situación, y siempre según su propio testimonio, el Conde de Elgin consiguió ampliar los permisos para actuar en el Partenón. Nuevamente según él, el gobierno turco le dio un firman, una autorización para “levantar andamios alrededor del Templo de los Ídolos (el Partenón) y obtener moldes de yeso de las esculturas ornamentales visibles”. Crucialmente, también se autorizaba a los agentes de Elgin a “retirar cualquier pieza de piedra con inscripciones o figuras antiguas”. Los turcos dijeron después que este último punto se refería exclusivamente a las excavaciones, y no al edificio en sí. Cuando Elgin tuvo que declarar ante una comisión de investigación años después, se remitió al firman, pero no pudo utilizarlo como evidencia, pues supuestamente se había perdido. Aparte de él y sus trabajadores, nadie, nunca vio el dichoso permiso.

Mutilación

A partir de entonces, a mediados de 1801, nada detuvo a Elgin. Sus emisarios ya no sólo se limitaron a copiar los frisos y las metopas del Partenón, sino que comenzaron a cercenar todo lo apetecible, en muchos casos cortando la piedra detrás de las esculturas para hacerlas más ligeras. Peor aún, el expolio se llevó a cabo sin ningún cuidado, a cincel y martillo, separando las piezas en mejor estado sin importar lo que estuviese al lado. Desde Constantinopla, Elgin envió órdenes de coger “todo lo que fuese posible”, y no sólo del Partenón, también de los monumentos colindantes. Lo que inicialmente era una misión artística, terminó como un acto de vandalismo arqueológico.

Metopas del Partenón en el Museo Británico

Metopas del Partenón en el Museo Británico

Las piezas fueron empacadas y Lord Elgin se presentó en Atenas en 1802 para organizar su transporte a Inglaterra en varios barcos. Todo parecía ir a pedir de boca, pero entonces las cosas se torcieron para el hombre que mutiló el Partenón. En el viaje de vuelta, un barco con 17 cajas con mármoles, incluidas 15 piezas de los frisos, se hundió al poco de partir, y Elgin tuvo que gastar una fortuna en recuperarlas. En el camino por tierra, Elgin decidió pasar or París, sin saber que la guerra entre Francia y Gran Bretaña se había reiniciado, y fue encerrado junto con su familia. Cuando finalmente pudo volver a Inglaterra en 1806, se encontró con que su esposa, que había sido liberada el año anterior, se había refugiado en los brazos de un vecino. El divorcio significó la pérdida de la fortuna de su esposa que, sumada a los altos costes del expolio del partenón, dejaron a Elgin en la ruina. Además, un melanoma le deformó la nariz, y tuvo que ser amputada. Pero sus desdichas no acabaron ahí.

La exhibición de los frisos en Londres fue un éxito al principio. Eran el mejor ejemplo del arte clásico, del que había Lord Byronsurgido todo el arte europeo desde entonces. Se formaron colas de curiosos aficionados y los medios hablaron extensamente de ellos, provocando el renacer del interés por el arte y la historia. También se presentaron los críticos, que primeramente las clasificaron como copias romanas, cubriendo la iniciativa de un halo de sospecha. Sin embargo, el peor golpe que recibió Elgin vino de George Gordon Byron, el poeta romántico conocido como Lord Byron, quien publicó una fuerte crítica al aristócrata por haber expoliado una obra de arte tan valiosa como el Partenón. El revuelo causado por las críticas obligó al gobierno a iniciar una investigación.

Se implica el gobierno

Se comprobó que el Reverendo Philip Hunt, capellán y asesor de Elgin, había sobornado y amenazado a los representantes otomanos en Atenas para acceder al Partenón. Fue él quien dijo haber recibido los permisos y haberlos entregado a las autoridades. En su declaración afirmó tener una traducción italiana del firman, pero nunca la hizo pública. A pesar de no tener el documento original, el punto clave de la comisión fue la frase que ambigua que permitía “retirar cualquier piedra”, empezando porque la palabra original “qualche”, en aquel entonces significaba “cualquier” o “pocas”. En todo caso, los turcos siempre dijeron que hablaban de piedras de las excavaciones, y no del monumento.

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Como fue, la comisión de investigación exoneró a Elgin y decidió que los frisos, las metopas y las esculturas estaban mejor protegidas en Londres que en la inestable Grecia. El gobierno pagó a Elgin 35,000 libras por la colección, y decidió exhibirla en el Museo Británico, donde permanecen en la actualidad. El debate continúa entre los que creen que las piezas deben ser devueltas a Grecia o permanecer en el Reino Unido. Desde 1983 el gobierno heleno las ha reclamado arguyendo que es capaz de protegerlas, punto que es negado por los británicos. Hubo un intento de negociación en 2007, pero sin resultado. La puja por la custodia tiene pinta de extenderse en el tiempo.

4 thoughts on “El hombre que mutiló el Partenón.

  1. Hola Jesús,
    … y he aquí la eterna pregunta ¿es lícito llevar a los grandes museos las obras de Arte de sus lugares originales por ser inestables tanto social como políticamente? Detractores y defensores no se ponen de acuerdo y puede que la balanza se incline hacia los segundos a raíz de lo sucedido en Palmira. En lo que respecta a los frisos del Paternon yo soy de la opinión que deben volver a Grecia. El Museo de la Acrópolis es un museo arqueológico griego situado en la ciudad de Atenas, a escasa distancia de la Acrópolis que, aunque no muy grande, está perfectamente acondicionado para ello.
    Abrazos y que tengas una buena entrada de Año.

    • Hola Francisco,
      Es una cuestión peliaguda. Yo creo que no se puede desvalijar todos los museos del mundo, pero sí hay algunas piezas, como los mármoles del Partenón, que por la manera en que fueron expoliados y porque en su lugar de origen ya son capaces de protegerlos, deberían volver. Pero dudo que suceda en el futuro próximo, pues los británicos siguen creyendo que hicieron una buena obra y que los griegos no están a la altura, a pesar del nuevo museo de la Acrópolis que mencionas. Pero tengamos fe, puede que un día cambien de opinión.
      Muchas gracias por comentar. Un abrazo.

  2. Realmente debía ser una obra de arte mayúscula antes de su destrozo y posterior sabotaje. Hoy en día impresiona, y no poco cuando lo ves en persona, imagino que en su esplendor sería imponente.
    Sinceramente creo que en este tipo de situaciones las piezas deberían ser devueltas a su origen. Y más aún conociendo la historia de cómo fueron arrebatada a los griegos.
    Interesante artículo. Un saludo

    • Hola Asier,
      Totalmente de acuerdo contigo. No soy partidario de desmantelar los museos europeos, repletos de objetos adquiridos de manera poco ortodoxa, pero este caso está muy claro. Además, sí creo que Grecia esté preparado para cuidarlos, a pesar de todos sus problemas. En todo caso, no creo que esto suceda en el futuro próximo, pero nunca se sabe.
      Muchas gracias por comentar. Un cordial saludo.

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