Consecuencias de Chernóbil.

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A toda acción equivale una reacción, decía Newton. Ergo, todo tiene consecuencias, y el desastre de Chernóbil no podría ser menos. De hecho, fue más, pues las secuelas de lo ocurrido aquel trágico día traspasaron los límites acostumbrados en más de una forma. Los efectos físicos fueron inéditos, los científicos siguieron, y probablemente las consecuencias políticas fueron las de mayor alcance, ya que la gestión de la noticia de Chernóbil cambió de arriba a abajo el modo en que trabajaba la prensa soviética, y ese cambio tendría mucho que ver con el colapso del estado totalitario fundado por comunistas rusos. Nada sería igual en Rusia, y menos en Ucrania y Bielorussia, los países más afectados. De hecho, los efectos del desastre nuclear de la planta Vladimir Ulyanov Lenin aún se sienten. En el artículo anterior revisamos los hechos de aquel aciago día, hoy estudiamos sus consecuencias.

Chernóbil, consecuencias

Consecuencias físicas.

El accidente sucedió en la madrugada del 26 de abril. A media mañana la radiación ya había alcanzado a Pripyat, y más de 50 ciudadanos se habían presentado en el hospital con molestias. La nube invisible y su carga de muerte avanzaba sin que nadie hiciera nada para advertir a la Alcance del elemento Cesio 137 en Europapoblación. Cuando empezó a llover, la radiación fue arrastrada al suelo, contaminando los campos. En total, más de 100,000 kilómetros cuadrados fueron contaminados significativamente en los tres países más afectados. El resto de Europa también recibiría importantes dosis de radiación, per por debajo de los límites considerados como mortales. La radiación expulsada por el accidente de Chernóbil fue 400 veces mayor que la de la bomba de Hiroshima.

A pesar de la dificultad de hacer cálculos dependiendo de fuentes soviéticas, a la caída de la URSS fue posible el acceso a buena parte de las estadísticas sanitarias. De acuerdo con estas, aproximadamente 4,000 personas murieron en los primeros veinticinco años después del accidente, víctimas de enfermedades relacionadas con la radiación. Los habitantes de un pueblo en Bielorussia decían que hubo un año en el que casi todos los días enterraban a alguien. 30 años después, aún mueren prematuramente personas que fueron expuestas a la radiación en 1986. El cáncer de tiroides es una de las dolencias más extendidas, especialmente entre los niños, con más de 4,000 casos detectados en el año 2005, casi 20 años después de la catástrofe. Otros casos de cáncer no sufrieron incrementos de importancia. Aunque no es particularmente mortal, una institución sanitaria alemana calcula que en los próximos 30 años se pueden esperar hasta 50,000 casos más de cáncer de la tiroides.

Se reportaron y documentaron numerosos casos de mutaciones entre los animales y algunos bebés nacidos en los meses siguientes a la explosión. No obstante, en el caso de los humanos, las autoridades consiguieron censurar el flujo de información, y aún Consecuencias de Chernóbilahora no es posible saber cuántos casos hubo. Los organismos internacionales también creen que es posible que algunos habitantes de las zonas contaminadas hayan sufrido mutaciones que pueden o no tener efectos en el futuro. Todo ello sin contar a las muchas víctimas de desórdenes mentales relacionados con la experiencia. Especialmente trágica entre los jóvenes, es la creencia de que están contaminados de por vida y no tienen ningún futuro, por lo cual prefieren ahogar sus vidas en las drogas. En algunos países europeos la preocupación por malformaciones fetales empujó las tasa de aborto hacia arriba durante los meses que siguieron al desastre.

Consecuencias económicas.

Según el último Presidente de la Unión Soviética, el coste económico de Chernóbil excedió los 18 mil millones de rublos (la misma cantidad en dólares de la época), un gasto que tuvo mucho que ver con el colapso del país cuatro años después. Bielorussia gastó varios cientos de millones en limpieza y descontaminación, y buena parte de su PIB aún está asignado a compensaciones por Chernóbil. Lo mismo sucede en Ucrania, donde aproximadamente el 4% de la población recibe ayudas estatales relacionadas con su exposición a la radiación. Sólo en este último país (no hay datos de Bielorussia), más de 500,000 personas fueron relocalizadas, por un coste por encima de los mil millones de Euros. Además, la agricultura ucraniana sigue sufriendo de las consecuencias de Chernóbil, y no tanto por la exclusión de miles de hectáreas, sino por la obligación de técnicas especiales de cultivo para evitar la radiación, que incrementan los costes a los agricultores.

Consecuencias políticas, e históricas.

Los accidentes ocurren en todas partes, en las mejores familias, y no hay por qué llevarse las manos a la cabeza. Lo sucedido en Chernóbil el 26 de abril de 1986 fue la conjunción de una serie de factores, mal diseño de la planta, sistemas de seguridad inoperantes y decisiones humanas equivocadas. Mala suerte, podríamos decir; mala gestión, sin duda. Errare humanum est. Lo que no es humano es lo que sucedió después.

Parque de atracciones de Pripyat

Parque de atracciones de Pripyat

La explosión del reactor 4 ocurrió a las 1:23:40 de la madrugada del 26 de abril. Sin embargo, nadie hizo nada por alertar a la población de la cercana ciudad de Pripyat. Los vecinos se levantaron aquella mañana y, a pesar de que los responsables de la planta sabían que había escapado radiación, no se atrevieron a dar la alarma, pues temían represalias políticas. A saber, en la Unión Soviética la información era el monopolio del estado, no existía la prensa libre, ni la libertad de expresión. Nadie podía hablar en público ni enviar ningún mensaje a la población sin la aprobación expresa de los líderes del Kremlin. Cualquiera que rompiese las reglas se arriesgaba a terminar sus días en un Gulag. Tratándose de una cuestión de seguridad nacional, la apuesta era mucho más alta. El secreto se mantuvo, durante dos días.

La mañana del día 28, un grupo de trabajadores de la industria nuclear en Finlandia detectaron altos niveles de radiación, pero la noticia no fue publicada porque casualmente había una huelga de funcionarios. Horas después, lo mismo sucedió en Suecia, donde los trabajadores de la planta nuclear de Forsmark creyeron en un principio que tenían una fuga, pero al hacer las pruebas pertinentes se dieron cuenta de que la radiación venía de la URSS. El gobierno sueco se comunicó con el soviético, que negó cualquier responsabilidad. Suecia no les creyó, y dio la voz de alarma al mundo. Dentro de la URSS, los periodistas comenzaron a recibir información, pero no se atrevieron a publicarla, hasta que cuatro días después del desastre el gobierno hizo pública la noticia. Chernóbil tuvo entonces un efecto demoledor sobre el futuro de la Unión Soviética y pocos fueron capaces de prever las consecuencias.

Un año antes de la explosión en Chernóbil, un nuevo y mças joven Secretario General del Politburó Soviético había sido elegido. Mikhail Gorbachev había lanzado desde el principio de su Mikhail Gornachevmandato una campaña de reformas y apertura, Perestroika y Glasnot, con la intención de modernizar el país y sacarlo del oscurantismo totalitario. Fue él quien días después del accidente de Chernóbil, alentó a la prensa a que dijera la verdad sin tapujos, y los periodistas le hicieron caso, aunque tímidamente al principio, temerosos de las consecuencias. Cuando la verdad de Chernóbil salió a la luz y los editores no sufrieron represalias, se animaron a  publicar más noticias acerca del decrépito estado de muchas infraestructuras, y de los fallos del gobierno en todos los aspectos de la vida. Por primera vez pudieron publicar las noticias de escasez de productos, la falta de medicinas, y la corrupción. La sociedad pudo ver que el idealizado estado soviético no era el paraíso que a muchos les hacían creer. No era todo culpa de los americanos, después de todo.

Como fue, los ciudadanos soviéticos se dieron cuenta de que el sistema comunista no funcionaba, que todo era una pantomima escondida bajo el terror totalitario de sus líderes políticos. Había hambre, falta de escuelas, de bienes de consumo; las infraestructuras fallaban, y el enemigo yanqui en realidad no vivía en la miseria, como hasta entonces les habían hecho creer, sino que nadaban en la abundancia. No se hicieron esperar las protestas, las peticiones de reformas, la desilusión se contagió entre los ciudadanos. Gorbachev lo intentó, pero un fallido golpe de estado en agosto de 1991 mostró que era incapaz de la hercúlea tarea de reformar la URSS. En diciembre de ese mismo año, Rusia, Georgia y Ucrania firmaban la disolución del imperio construido por Lenin y Stalin.

El nuevo sarcófago de Chernóbil

El nuevo sarcófago de Chernóbil.

La planta nuclear de Chernóbil ha vuelto a la actualidad, y no sólo por la efemérides, sino porque sobre los restos del reactor No. 4 se está construyendo un tercer y más grande sarcófago para enterrar el material radioactivo. Pripyat es ahora el destino de turistas masoquistas, que no pueden permanecer más de una hora a la vez en sus calles. La fauna y la flora se han recuperado de las consecuencias, pero pasarán muchos años, décadas, hasta que la región pueda recuperarse. Chernóbil, desgraciadamente, ha dado nombre al peor accidente nuclear de la  historia. Esperemos que así permanezca para siempre.

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2 thoughts on “Consecuencias de Chernóbil.

  1. Y ahora, a esperar el desembarco de los lameculos del cáncer de la humanidad: EL COMUNISMO. A esperar su retahíla de alabanzas, loas y glosas sobre las bondades de ese régimen que, gracias a Dios, ya va perdiendo territorios y habitantes.

    Lo que nos vamos a divertir Jesús.

    Un abrazo.

    • Guten Morgen Herr Udet,
      la verdad es que a veces disfruto sus diatribas, y en todo caso, me ayudan a entender el pésimo estado en el que se encuentra nuestro sistema educativo. Por mí que vengan, puede que hasta haya un debate interesante…
      Un abrazo y mil gracias.

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