Cuando mueren todos los jóvenes del pueblo.

Comparte con tus amigos !!Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on PinterestShare on TumblrShare on RedditShare on StumbleUponShare on YummlyDigg thisBuffer this page

En aproximadamente un mes voy a publicar una serie de artículos sobre la Batalla del Somme, la más sangrienta de la Primera Guerra Mundial, una historia de las más violentas en la historia de occidente, y una en la que se demostró el poco respeto por la vida de los soldados más jóvenes que sentían sus generales. Aquel 1 de julio de 1916, sólo los británicos sufrieron 57,000 bajas, la mitad de ellos en la primera hora.

Entre mis notas para esas entradas futuras, tengo el recordatorio de los llamados “Batallones de Colegas” (Pals Batalions), unidades formadas exclusivamente por vecinos de un mismo pueblo, de una mismo barrio, e incluso de una misma calle. Muchos de estos escuadrones participaron en el Somme y estuvieron entre los más castigados, condenando a toda una generación de jóvenes de una misma población, y a sus amigos, vecinos y familiares. Hoy me adelanto a dicha serie para recordarlos.

Jóvenes Colegas de Manchester

Batallón de Colegas de Manchester.

Jóvenes voluntarios.

Los primeros meses de la Gran Guerra evidenciaron la falta de avances estratégicos en la ciencia de la guerra, liderada por generales que seguían luchando las batallas de décadas anteriores. La tecnología había dado pasos gigantescos en el arte de matar con ametralladoras, granadas y más poderosos cañones, mientras que las tácticas seguían ancladas en el siglo XIX. Los alemanes, que en parte sí habían previsto el cambio, avanzaron con gran rapidez en las primeras semanas de la campaña, y sólo algunos errores estratégicos por parte de algunos de sus generales, dieron un respiro a los aliados, lo que les permitió frenar la ofensiva en la Batalla del Marne. La violencia inédita de las nuevas armas, con las que todos los combatientes sufrieron grandes pérdidas, obligó a los ejércitos a reclutar a más soldados, y rápido.

En Inglaterra, el Secretario de Estado para la Guerra, Lord Kitchener, creía que la clave de la victoria estaba en la superioridad de los números, y decidió romper con la tradición británica de llenar sus filas con soldados profesionales, reclutando entre todas las clases sociales. No Lord Kitchener posterobstante, fue el General Sir Henry Rawlinson quien sugirió que los hombres estarían más dispuestos a enrolarse si supieran que iban a luchar codo con codo con sus amigos y vecinos. Para dar ejemplo, pidió a los bancos y empresas financieras de la City que formaran un batallón entre sus empleados. En una semana lograron reunir a 1,600 hombres que formarían el “Batallón de los Corredores de Bolsa”. Siguiendo el modelo, la ciudad de Liverpool formó en dos días un batallón con 1,500 liverpudianos. Su organizador, el Conde de Derby, dijo de ellos: “Este debe ser un batallón de colegas, uno en el que amigos de la misma oficina luchará hombro con hombro por el honor de Gran Bretaña y el crédito de Liverpool”. El ejemplo cundió y durante las próximas semanas se formaron decenas de unidades similares a lo largo y ancho de las Islas Británicas.

Jóvenes valientes.

Otros batallones no siguieron criterios geográficos para sus campañas de reclutamiento, sino Jovenes jugadores de rugbyque se formaron con hombres de un mismo oficio, como el batallón de los Artistas, el de los fontaneros, y varios de jugadores de fútbol y de rugby. El Batallón de los Royal Scots (Escoceses reales), se compuso de la plantilla entera del Football Club Heart of Midlothian, más algunos de sus directivos y un grupo considerable de seguidores del club. El director de la Academia de Wintringham en Grimsby, organizó una compañía exclusivamente entre sus alumnos, a los cuales se le añadieron otros hombres de la región para formar un batallón de 1,500 hombres. Oficialmente denominado el 10º Re¡gimiento de Lincolnshire, serían conocidos como los Grimsby Chums (Amigotes de Grimsby).

De los más de 1000 regimientos formados por Kitchener en los primeros dos años de la guerra, casi un 18% eran “Batallones de Colegas”, la mayoría de los cuales eran de infantería. Amigos o no, los soldados cruzaron el estrecho para suplir las bajas de sus compañeros profesionales. En algunos casos tuvieron suficiente tiempo para recibir la formación adecuada, pero no en todos. En febrero, y como preparación de la planeada “Ofensiva del Somme”, muchos de estos batallones llegaron a Picardie, en el norte de Francia. Llegaron llenos de valor, con ánimos de aplicar un severo correctivo al enemigo, pero no sabían que el destino les tenía preparada una más que desagradable sorpresa.

Accrington-pals jovenes

Los Accrington Pals.

Jóvenes muertos.

El día 1 de julio de 1916, el primero de la Batalla del Somme, muchos de los Batallones de Colegas se encontraban en la línea del frente, y estuvieron entre los primeros en dejar las trincheras y avanzar sobre el enemigo. Los generales creían que el bombardeo de artillería en la semana previa había desgastado al enemigo y destruir sus defensas, por lo que la ofensiva sería un paseo. Nada más lejos de la realidad. Los alemanes se habían pertrechado en sus sólidas trincheras y sus defensas apenas habían sufrido daños. Los Batallones de Colegas fueron directo al matadero.

Todas las unidades británicas sufrieron grandes pérdidas, algo de lo que hablaremos en más detalle en junio, pero el hecho de que los Batallones de Colegas estuviesen formados por jóvenes de un mismo pueblo, barrio o ciudad, tuvo un efecto devastador sobre la moral de aquellos que dejaron atrás. Por ejemplo, de los 700 soldados del Regimiento East Lancashire, conocidos como los “Colegas de Accrington”, 235 murieron y 350 cayeron heridos en los primeros 20 minutos de la batalla. El Batallón de la Ciudad de Sheffield perdió a 495 hombres en el primer día, y los Amigotes de Grimsby sufrieron 502 bajas el 1 de julio, y sólo resultaron ilesos 100 hombres y 2 oficiales.

Muchos vieron cómo su mejor amigo caía por las balas, otros fueron testigos de cómo el vecino y compañero del colegio era destrozado por una bomba o una mina. La muerte apareció en ocasiones, poco después de haber compartido una comida, o una broma. Cuando las noticias y las listas de bajas llegaron a sus respectivos pueblos, el efecto no podía haber sido más devastador. Hubo casos en los que todos los jóvenes de una misma calle habían muerto; algunas familias perdieron varios miembros, incluyendo una abuela de Manchester que perdió a cuatro nietos el 1 de julio.

Jóvenes muertos en el Somme

Que muera un joven en la guerra es siempre trágico; que lo hicieran en grupos de amigos, colegas y vecinos duplicó el dolor de sus pueblos y familiares. Los Batallones de Colegas fueron inmediatamente descontinuados tras el fatídico resultado en el Somme y sus miembros repartidos entre otras unidades. Uno de los pocos errores que se corrigieron después de aquella batalla. Algo tarde para los que cayeron en los campos de Picardie, pero al menos dejaron el consuelo de que no volviese a repetirse.

 

Por cierto, ya podéis comprar mi libro Cien Años de la Primera Guerra Mundial: Los Inicios, en Amazon.com. Los antecedentes, las causas, los líderes, los errores. Una serie de artículos sobre las semanas previas al inicio de la PGM y las cruciales primeras batallas. ¡No te lo pierdas!

Comparte con tus amigos !!Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on PinterestShare on TumblrShare on RedditShare on StumbleUponShare on YummlyDigg thisBuffer this page

4 thoughts on “Cuando mueren todos los jóvenes del pueblo.

  1. Hola Jesús,
    ¡qué horror! Muchas veces, cuando hablamos de víctimas no somos conscientes del dolor que hay detrás de ellas, y cuando se ponen nombres y caras, cuando se descubre la historia y la vida de esas personas, es cuando podemos imaginarnos, sólo imaginarnos, lo que representó para sus familias. En tu post anterior, el de “Para reír un rato…”, nos hiciste sonreír, en el de hoy, reflexionar.
    Abrazos y me apunto la lectura de tu libro, seguro que aprenderé mucho además de disfrutarlo.

    • Hola Francisco,
      has dicho una gran verdad. Pocos somos conscientes del dolor que causa las guerras, y más ahora cuando vemos todo de lejos y tan a menudo Parece como si fuera un partido de fútbol, pero hay gente muriendo todos los días, sin que nadie pueda hacer mucho al respecto. No aprendemos, seguimos matándonos por un trozo de tierra, aunque más de la mitad del planeta está vacío. En cualquier caso, cosas como los batallones de Amigos difícilmente se repetirán. Fue un error, pero uno de los pcoos de los que se aprendió una lección.
      Muchas gracias por tus palabras. Un abrazo!

  2. ¿Qué tamaño tenía un batallón normal en el momento de reclutarse? Muy buen artículo, había leído sobre estos batallones pero no que supusieran el 18% eso es casi uno de cada 5. ¿De donde sacaban los oficiales? ¿También eran “amigos”? ¿Tenían formación militar como oficiales? Supongo que a estas y otras preguntas contestarás en sucesivos artículos, que iré leyendo en cuanto los vea.

    • Hola Dani,
      en aquel entonces y en el Ejército Británico, un batallón contaba más o menos con 1,500 hombres. Los oficiales también podían ser del mismo pueblo o vecindario, y las necesidades de la guerra obligaron a los jerarcas a aceptar a gente trabajadora, y ya no sólo a los nobles o más ricos. La formación militar la recibieron después de reclutados, pero en muchos casos no hubo tiempo para mucho, y los jóvenes pagaron por ello.
      En unas semanas voy a publicar una serie especial de artículos sobre la Batalla del Somme. Creo que es un aniversario que merece la pena recordar.
      Muchas gracias por tus pensamientos. Un cordial saludo.

Comments are closed.