La libertina sexualidad etrusca.

El concepto de libertinaje puede evocar ideas modernas, pero la realidad es que algunas sociedades de la antigüedad ya lo utilizaban. Como verás hoy, los griegos y romanos ya consideraban la sexualidad etrusca como “libertina”. Aún así, yo la utilizo en un sentido descriptivo, y no crítico.

De lo poco que sabemos de los etruscos, gracias a sus vecinos y socios, se habla mucho de su sexualidad, que sin duda, a muchos causaría tanto escándalo en el presente como lo causó hace casi tres mil años. Y no es para menos. Más llamativo aún, cuando griegos y romanos, no eran muy mojigatos que digamos. ¿Que harían aquellos habitantes de la Península Itálica para merecer las habladurías?

Sexualidad etrusca

Au naturel

No hay nada de malo en la práctica de las artes amatorias. Es algo tan natural como comer o ir al baño. Ya viene incluido en el paquete del reino Animalia. Pero ninguno de los primos animales del mundo, excepto los humanos, nos escondemos para hacerlo.

Es muy difícil encontrar el origen de las cuestiones de moralidad, por no decir imposible. Sabemos cuándo empezamos a vestirnos, pero no el por qué. Dudo mucho que tuviese que ver con la religión, pues ya usábamos el ropaje antes de que esta existiera. ¿Y cuándo empezamos a escondernos para el sexo? No tenemos ni idea.

Fragmento del mural en la Tumba de los Toros

Fragmento del mural en la Tumba de los Toros, en Tarquinia.

Puede que ocultar nuestra sexualidad haya tenido que ver con la monogamia, con el miedo a perder una pareja. Estoy especulando, pero es posible que prefiriésemos practicar el sexo en la intimidad para no despertar la envidia de nuestros vecinos.

En cualquier caso, en nuestra sociedad, el sexo es algo definitivamente privado, y practicarlo en público causaría un escándalo, o dos.

Liberación femenina

Cabe mencionar que la sociedad etrusca estaba muy avanzada en cuestiones de igualdad. Las mujeres disfrutaban de un estatus social al mismo nivel del hombre. Participaban en prácticamente todas las actividades hombro con hombro con sus parejas. En las fiestas, además, no tenían ningún reparo en sentarse con otros hombres, y viceversa.

Y no sólo sentarse. Nadie parecía quejarse de que una mujer mantuviese relaciones con varios hombres. De hecho era bastante común.

Sexualidad etrusca

Lo más curioso a nuestros ojos era que no se escondían. Era lo más normal para ellos estar desnudos, incluso en lugares públicos, cuando el clima lo permitía. Según los griegos que comerciaban con ellos, los etruscos se revolcaban unos con otros, a la vista de todos.

El historiador griego Theopompus de Chios, relata que las mujeres etruscas presumían de su sexualidad, acostándose con diferentes parejas, incluso enfrente de sus maridos. Tanto hombres como mujeres, disfrutaban del sexo homosexual, y con niños, igual que en Grecia.

Sin embargo, para algunos griegos, como Platón, las mujeres etruscas eran poco menos que prostitutas. Para los romanos, la palabra “etrusci” era sinónimo de inmoral. Que se lo digan a Messalina.

El arte

Hay muchas muestras artísticas de la sexualidad etrusca. En especial, hay tres murales en tantos mausoleos con célebres pinturas eróticas: La Tumba de los Toros, la Tumba de Bigas, y la Tumba de los Azotes, todas en Tarquinia.

Fragmento II en la Tumba de los Toros

Fragmento II en la Tumba de los Toros.

Hay también esculturas, y en especial, juguetes fálicos. En una necrópolis etrusca unos kilómetros al norte de Roma, las lápidas tienen forma, pues eso, de falos. Una sexualidad muy ingeniosa, diría yo.

Lápidas fálicas en el centro de Italia.

Lápidas fálicas en el centro de Italia..

El problema de la sexualidad

En principio, la sexualidad etrusca no debería de causar ningún problema. Cada cultura tiene sus usos y tradiciones, respetables claro. El problema es cuando unos intentan mezclar o imponer sus costumbres a otros.

En el artículo anterior, hablamos de cómo la cultura etrusca fue la base de la romana, y de cómo los primeros reyes de Roma fueron etruscos. Pues uno de ellos, creyéndose con derechos, cometió un error que tuvo consecuencias paradigmáticas.

Sextus y Lucretia

Según el historiador Titus Livius (quien escribió sobre el tema cinco siglos después), Lucrecia era una mujer romana de gran belleza y virtud. Lucrecia vivía en Collatia, un pueblo cercano a Roma, y estaba casada con Lucius Tarquinius Collatinus.

Por esos años, a finales del siglo V a. de C., Roma era una monarquía regida por un rey etrusco, Lucius Tarquinius Superbus (no es un juego de palabras, eran parientes). Un día, mientras Superbus andaba de expedición militar, su hijo Sextus hizo una visita a la casa de Collatinus y Lucrecia.

Detalle de El Rapto de Lucrecia, de Tiziano.

Detalle de El Rapto de Lucrecia, de Tiziano..

Prendado por su belleza, al joven príncipe etrusco no se le ocurrió otra cosa que acostarse con Lucrecia. Por la noche, entró en su habitación evitando a los esclavos, y se puso a lavar la tripa de la mujer. Cuando esta despertó, según Livius, Sextus le dio dos opciones: o se acostaba con él y luego se convertía en su esposa, o la mataba, junto con un esclavo, y la acusaba de adulterio. Sextus terminó violándola.

La venganza

Al día siguiente, Lucrecia informó del crimen a su marido, y pidió que se resarciera su honor. Collatinus envió un par de mensajeros a Roma, cuyos magistrados decidieron que era hora de quitarse de encima a la monarquía tiránica.

Tras la redacción de una constitución improvisada y un voto, los romanos decidieron fundar una república. No habría más reyes, sino dos cónsules que compartirían el poder y seguirían los consejos del Senado. Con dicho evento, comenzaba uno de los periodos más importantes de la historia romana.

Suicidio de Lucrecia

Por cierto, que poco después de avisar a su marido, Lucrecia se suicidó frente a él con una daga. Durante el debate de monarquía o república, su cadáver permaneció expuesto.

El hecho de que Sextus fuese un violador no emana necesariamente de la libertina sexualidad etrusca. VIoladores los hay en todas partes y épocas. Pero sí es posible que el choque entre dos actitudes diferentes a la sexualidad tuvieran que ver en el conflicto.

Si Lucrecia hubiese sido una mujer de cultura etrusca, probablemente hubiese visto lo avances de Sextus con más naturalidad, y probablemente los hubiese aceptado. Pero no, Lucrecia era romana y tenía una actitud muy diferente hacia la sexualidad.

En cualquier caso, la violación costó a los etruscos el trono de Roma. No sería la primera ni la última vez que el sexo cambiase la historia, pero sí una de las más importantes.