Operación Bodyguard, el arte del engaño.

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Sospecho que desde los albores de la humanidad, la mentira y el engaño han sido parte de todas las guerras. Después de todo, dice el cliché que en la guerra y en el amor todo se vale. Lo mismo pensó Winston Churchill cuando propuso la Operación Guardaespaldas (Bodyguard), poco después de decirle a Stalin en Teherán:

[bctt tweet=”“En la guerra, la verdad es tan valiosa que debe estar protegida por un guardaespalda de engaños.” W. Churchill” username=””]

Puedo decir, sin miedo a equivocarme, que la Operación Bodyguard fue el mayor ejercicio de engaño de la historia. Más que una operación militar, Bodyguard fue el paraguas a un amplio número de actuaciones que tuvieron como objetivo engañar y confundir a los nazis para evitar que conocieran el lugar y la fecha del asalto a Europa por parte de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial.

Difícilmente podríamos abarcar el conjunto de actuaciones de la operación al completo en una sola entrada. Son tantas las ramificaciones y de tal importancia que cada una merece su propio espacio. Por ello, hoy me limitaré a delinear sus objetivos principales, y en posteriores entradas iremos viendo los detalles de algunas de ellas.

Operación Bodyguard

El segundo frente

Hitler había lanzado su hordas destructivas contra Europa Occidental en Mayo de 1940, y contra la URSS en junio de 1941. Había dado el paso que la cúpula militar alemana siempre había temido, una guerra de dos frentes. En un principio todo fue bien, pero tras la derrota en la Batalla de Stalingrado en enero de 1943, se giraron las tornas.

Durante los siguientes dos años, el peso de la lucha recayó mayoritariamente sobre el Ejército Rojo, apoyado económicamente por occidente. Stalin exigió a sus aliados reabrir el segundo frente para quitarle presión a sus ejércitos. Gran Bretaña y Estados Unidos estaban de acuerdo, el problema era dónde.

Stalin, Roosevelt y Churchill

Stalin, Roosevelt y Churchill.

Roosevelt y Churchill resolvieron eliminar primero la amenaza nazi a Egipto, lanzando en octubre de 1942 un ataque contra el Afrika Korps de Rommel. Por el Este, el General Montgomery hizo lo suyo, y poco después, los estadounidenses desembarcaron en Marruecos y Algeria, para atacar desde el Oeste. En mayo de 1943, las últimas tropas alemanas e italianas se rindieron en Túnez.

Sicilia

La toma del norte de África abrió para los aliados la oportunidad de abrir el segundo frente que Stalin exigía. El punto de entrada más claro era Sicilia, a 150 kilómetros de la costa tunecina. Era obvio para los aliados, pero también para los alemanes. La Operación Mincemeat (Carne Picada: El Hombre que Nunca existió), engañó a los nazis y permitió el desembarco de estadounidenses y británicos en la isla italiana.

Dicho segundo frente se detuvo cuando, después de la caída de Mussolini, los nazis invadieron la península. La naturaleza geográfica de Italia, montañas y muchos ríos, frenó el avance aliado y evitó que los alemanes retiraran tropas del frente oriental. Stalin pidió más.

Operación Overlord

Ambos bandos eran conscientes de que, para desalojar a Hitler del poder y acabar con su Tercer Reich, serían necesarias tropas sobre el terreno. Lo que no era tan fácil de dirimir era el punto de entrada. Durante un tiempo, Churchill entretuvo la idea de atacar por el sur de Francia. Finalmente, se decidió que las Islas Británicas serían la mejor plataforma de lanzamiento, y el norte de Francia el objetivo. Más cerca y más fácil de controlar.

Pas dde Calais y Normandy

Pas dde Calais y Normandy

Eso sí, aunque el Pas de Calais es el punto francés más cercano a Gran Bretaña, 80 kilómetros, era también el más obvio. Por ello, el Mando Central Aliado fijó las operaciones Overlord y Neptune en las costas de Normandía. El momento, finales de la primavera de 1944.

El factor sorpresa

En una operación de desembarco militar, el defensor siempre tiene la ventaja. Primero, porque la aproximación por mar es más lenta que por tierra, y puede frenarse más fácilmente. Además, en un principio es casi imposible contar con tanques, artillería y vehículos motorizados, por lo que el peso de la invasión recae casi en exclusiva sobre la infantería.

Mientras tanto, los defensores cuentan con tiempo para preparar sus fortificaciones. Rommel, a quien Hitler encargó la defensa de la Fortaleza Europa, había reforzado las costas con alrededor de 600 casamatas de artillería, casi seis millones de minas y otros obstáculos para dificultar el desembarco (si has jugado Medal of Honor o Call of Duty sabes a lo que me refiero).

Artillería en Normandía

Casamata de artillería alemana en Normandía.

Alemania contaba con suficientes tropas en el norte de Francia para contrarrestar cualquier intento de invasión, con la condición de que sus mandos conocieran el punto de entrada. Estaba claro que si los aliados querían contar con el factor sorpresa, necesitaban confundir al enemigo.

Contar una historia

Siendo Overlord la operación más importante de la guerra, era necesario protegerla a toda costa. La estrategia del engaño debía estar a la altura. El resultado, la Operación Bodyguard fue el ejercicio de engaño más extenso de la historia.

Como cualquier mentira, mientras más compleja sea más creíble es. Todos los detalles debían cuidarse, y para ello los aliados asignaron los recursos y el personal suficiente. Pero más importante, para que el engaño funcionara, sus promotores decidieron que había que contar una historia, y crear todos los elementos de esa historia para que tuviera sentido y fuese creíble.

Operación Bodyguard y sus hijas

Como dije anteriormente, Bodyguard fue el conjunto de varias operaciones. Te dejo aquí una lista de todas ellas, y posteriormente analizamos las más importantes: operation-bodyguard

Frente Occidental:
Fortitude North, Fortitude South, Ironside, Graftham.

Mediterráneo:
Vendetta, Copperhead, Ferdinand, Zeppelin, Royal Flush.

Sub Operaciones:

Braintree, Chatter, Glimmer, Big Drum, Glimmer, Graffham, Jael, Quicksilver I-VI, Skye, Taxable, Titanic, Vendetta

Fortitude

La Operación Bodyguard tenía tres objetivos prioritarios: 1) hacer creer a los alemanes que Pas de Calais era el objetivo de la invasión; 2) ocultar la fecha y objetivo de la invasión real, y 3) conseguir que los refuerzos alemanes se mantuvieran en Calais al menos 14 días después de la invasión.

Las dos ramas principales de Bodyguard fueron las operaciones Fortitude Norte y Fortitude Sur. Ambas eran la responsabilidad de la Sección de Control de Londres (LCS por sus siglas en inglés), aunque en la práctica su ejecución recaía sobre los comandantes de cada una de las zonas de operaciones.

Einsehower SHAEF

Sentados, izq. a der.Tedder, Eisenhower, Montgomery Atrás izq. a der.: Bradley, Ramsay, Leigh-Mallory, Bedell-Smith.

En el caso de Fortitude, el comandante era el General Dwight D. Eisenhower, de SHAEF (Cuartel general Supremo de la Fuerza Expedicionaria Aliada). Eisenhower creó la Sección B para dicho propósito.

El objetivo de Fortitude Norte era convencer al Alto Mando alemán que los aliados intentarían invadir Noruega, ocupada por los alemanes. Fortitude Sur simularía que el objetivo era el Pas de Calais.

Fortitude Norte

Los aliados creían que si amenazaban con una invasión a Noruega, los alemanes mantendrían tropas ahí en lugar de reforzar el norte de Francia. Fortitude Norte estaba diseñada para crear una fuerza ficticia con dicho objetivo, el Cuarto Ejército Británico. Esta unidad, por supuesto, sólo existía en la imaginación de sus creadores.

En realidad era sólo un comando de operadores de radio que simulaban una serie de transmisiones a tropas que no existían (Operación Skye). Hay que decir, no obstante, que esta fase de la operación no funcionó, pues después de la guerra se supo que los alemanes no monitoreaban las transmisiones en esa zona.

Lo que sí funcionó fue la campaña de desinformación llevada a cabo por dos agentes noruegos, enviados por los nazis a Inglaterra, pero que se habían pasado al bando aliado. Mutt y Jeff corrieron rumores entre la población de que los británicos invadirían pronto, y dichos informes llegaron a oídos de los nazis.

Se llevaron a cabo bombardeos y sabotajes en las costas noruegas, las acostumbradas cuando se prepara una invasión, y se aumentó el tráfico naval en la zona. Todo con el objetivo de reforzar esa idea.

Se considera que Fortitude Norte tuvo éxito, pues Hitler mantuvo 13 divisiones  en Noruega hasta el final de la guerra.

Fortitude Sur

La más extensa e importante de todas las fases de la Operación Bodyguard fue Fortitude Sur. Más que hacer creer que el ataque principal sería en Calais, tenía que reforzar dicha idea, ya engranada en la mente de Hitler y su Alto Mando.

FS se basaba en otro grupo de ejércitos ficticio, el FUSAG (First US ARMY Group). Al mando, el general George S. Patton, a quien los nazis consideraban el mejor general aliado. Como parte del engaño, Patton visitaba constantemente su falso ejército, y las fotos de sus visitas se publicaban en los periódicos. Un punto más en el flujo de la mentira.

Lancha de desembarco inflable

Lancha de desembarco inflable, FUSAG.

El FUSAG tenía su “base” en el Condado de Kent, que ocupa la esquina sudeste de Gran Bretaña, y es el punto más cercano al Pas de Calais. Los alemanes dedujeron que el más importante de los ejércitos, con el más importante de los generales, y en la zona más cercana a ellos, tenía que indicar que la invasión partiría de ahí. Justo lo que buscaba Bodyguard.

Fortitude Sur era tan importante y cubría tantas áreas de acción que tuvieron que organizarse varias sub-operaciones, las Quicksilver (Mercurio, el metal, no el Dios).

Operación Quicksilver

Quicksilver I: Establecimiento de un horario para los desembarcos en Pas de Calais.
Quicksilver II: Aumento del tráfico de comunicaciones por radio (desde el 24 de abril): Camiones con unidades emisoras viajaban de un lado a otro siguiendo los supuestos itinerarios de los presuntos ejércitos. Los mensajes estaban pregrabados, y gracias a avances tecnológicos se podían simular seis distintas transmisiones a la vez.

Se emitían los típicos mensajes de una división: peticiones de munición, de pertrechos, comida, uniformes, quejas, y hasta los mensajes ultrasecretos del cuartel de cada división. Todo ficticio.
Quicksilver III: Se utilizaron transportes y lanchas de desembarco inflables o de lona (pero no tanques, como suele creerse). En ocasiones se mezclaban con vehículos verdaderos. Todo para crear la ilusión de un ejército invasor.

En las fotografías de reconocimiento aéreo de los alemanes no se notaba la diferencia.

Quicksilver IV y V: Los patrones de bombardeo se adaptaron a la ficción. Aquellos que se dirigían hacia Pas de Calais eran mucho más frecuentes y poderosos que en Normandía. El patrón sólo cambió en las horas previas a la verdadera invasión.

Quicksilver VI: Ayudados exclusivamente con luces que podían verse desde el otro lado del canal, los británicos construyeron una réplica del puerto de New Haven, pero en Kent, para reforzar la idea de que Kent sería el punto de partida.

Más engaños

Simultáneamente, se llevaron a cabo acciones puntuales de diversa índole, incluso financieras. Por ejemplo, el gobierno británico compró masivamente acciones en la Bolsa de Valores de Estocolmo, haciéndola subir y creando un ambiente de euforia que los alemanes interpretaron como una señal de que los suecos esperaban la pronta George S. Pattonliberación de Noruega.

Por si fuera poco, los aliados utilizaron el programa de intercambio de prisioneros de la Cruz Roja para poner la guinda en el pastel del engaño. Cuando el general Hans Cramer fue liberado, se le condujo por una ruta llena de falsedades. En el camino se encontró con vehículos pintados con las insignias de ejércitos inexistentes.

Aunque se le permitió ver el 21 Ejército del General Montgomery, se le hizo creer que en realidad estaba en Kent, y no 150 kilómetros al oeste. En su última noche en suelo británico se le permitió cenar con el general Patton, quien discretamente dejó caer el nombre de Pas de Calais en la conversación. Cuando Cramer volvió a Alemania, se fue directo a Berlín a informar de lo visto.

Éxito

Los alemanes se tragaron el anzuelo de muchas de estas iniciativas. Llamativo fue el hecho de que un manual con todas las insignias de cada una de las unidades que “actuaban” en el sur de Inglaterra, para ayudar a sus soldados a reconocerlos. El problema es que muchas de esas unidades no existían.

La estrategia original de la Operación Bodyguard fue todo un éxito. Antes, durante y hasta seis semanas después del desembarco en Normandía, siguieron creyendo que el ataque principal sería en Calais, y mantuvieron tropas en esa zona hasta que ya era demasiado tarde.

Como dije al principio, Bodyguard fue sólo el paraguas que recogió muchas otras operaciones, y hoy he querido revisar algunas de ellas.

En la próxima entrada hablaremos de otro de los factores que tuvo una gran influencia en el engaño masivo: la inteligencia. Hasta entonces, un saludo, y no olvides compartir s te ha gustado esta entrada. Gracias. 

Relacionado: Los Verdaderos Soldados Ryan.

 

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4 thoughts on “Operación Bodyguard, el arte del engaño.

  1. Hola Jesús,
    tras leer el artículo me hiciste recordar a un mago, Jasper Maskelyne, un ilusionista inglés cuyo abuelo inventó la levitación horizontal, y que en su tiempo fue muy famoso. Durante la Segunda Guerra Mundial sería fichado para ayudar a engañar a los alemanes en múltiples ocasiones como cuando recreó la ciudad de Alejandría a pocos kilómetros de la real haciendo creer a los nazis que la bombardeaban o con la Operación Bertram.
    Sin duda, la magia y la ilusión al servicio de la guerra (en este caso del lado de los buenos)
    Abrazos

    • Hola Francisco,
      mientras escribía este artículo recordé que en tu blog tenías algo publicado sobre Maskelyne, pero no lo encontré´(sería mi imaginación?). Tanto un servidor como los lectores te agradeceríamos nos pasaras el enlace. Es una gran historia…Por cierto, mañana publicaré una entrada relacionada, el Ejército Fantasma…
      Muchas gracias nuevamente y un abrazo!

  2. Dices en tu artículo que durante el engaño se usaron lanchas y transportes inflables, “pero no tanques, como suele creerse”, pero en tu propio articulo tienes una foto de un tanque inflable. NO es esto una contradicción?

    • Hola Erik,
      tienes razón en llamarme la atención al respecto. Lo que sucedió es que preparé este artículo y el siguiente como un todo, y tenía preparadas todas las imágenes. A la hora de editarlo, pensé en dividirlo en dos entradas, y utilicé esa foto que pertenecía a la segunda parte. Como decía, los tanques inflables llegaron más tarde, con el Ejército Fantasma.
      http://www.cienciahistorica.com/2017/01/19/el-ejercito-fantasma/
      Muchas gracias nuevamente y un saludo!

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