Las perversas condiciones de Einstein a su esposa Mileva.

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Hace un par de años escribí un artículo sobre la relación de Albert Einstein con sus hijos. Ya en aquel momento hablé con algún comentarista sobre otro tema relacionado: las condiciones que el científico alemán impuso a su esposa, Mileva Maric, para que siguieran casados.

Leer la lista de condiciones con una mentalidad contemporánea puede hacer temblar a cualquiera. Es más, seguro que la sensación sería la misma para una persona de principios del siglo XX. Bajo cualquier punto de vista, sin importar el momento histórico, las condiciones que Einstein impuso a Mileva son perversas. Lo peor, es que ella las aceptó.   

Eso sí, a ella difícilmente podemos juzgarla, pues desconocemos sus sentimientos, sus razones. Puede haber sido la típica excusa de que lo hizo por los niños; pudo haber sido simple enamoramiento. Pudo haber sido el afrodisiaco del poder y la fama.

Einstein y Mileva Maric, condiciones

Un matrimonio hecho en el universo

Mileva y Albert se conocieron en 1896 cuando ambos fueron aceptados por el Politécnico de Zurich para estudiar física. Ella era la hija de un acomodado matrimonio serbio. De acuerdo con los que la conocieron, era una chica brillante, pero tímida. No muy diferente de su compañero de clase alemán.

La pareja de jóvenes pronto se hizo inseparable, especialmente porque él acudía a casa de ella casi todos los días. La excusa, pedir libros prestados. Él era brillante, pero desorganizado, y Mileva le ayudó a canalizar sus energías para aprobar los exámenes.

Sin embargo, cuando ambos se presentaron a los exámenes finales, él aprobó, y ella no. Aparentemente el director del panel de jueces estaba en contra de expedir un título universitario a una mujer. Einstein protestó, sin éxito.

Por si fuera poco, la pareja parecía no tener futuro. La familia de Einstein, en especial su madre, no aceptaba la relación de su hijo con una chica, que no era ni judía ni alemana. Peor aún, era una intelectual, y cojeaba.

Matrimonio

Y luego sucedió lo que tenía que suceder. Mileva se quedó embarazada en 1901. Soltera, y habiendo fallado en sus exámenes por segunda vez, Mileva se fue a vivir con sus padres a Novi Sad, Serbia.

De acuerdo con su correspondencia con Albert, en enero de 1902 nació la pequeña Lieserl. Aún se debate sobre si la niña murió en 1903 o fue dada en adopción. El caso es que Mileva volvió a Suiza, y en enero de 1903, y en contra de ambas familias, la pareja contrajo matrimonio.

Albert Einstein y Mileva Maric

Albert Einstein y Mileva Maric.

Al año siguiente nació Hans Albert, en Berna. Para entonces Einstein había conseguido un empleo en la Oficina de Patentes de Zurich. La sencillez del trabajo le dejaba tiempo libre para divagar sobre el universo.

En 1905, su annus mirabilis, Albert Einstein publicó varios trabajos, entre ellos uno sobre el Efecto Fotoeléctrico, que le ganaría el Premio Nobel, y otro sobre la Teoría Especial de la Relatividad, que le llevaría al Olimpo de la fama.

Mileva colaboradora

Mucho se ha hablado sobre la participación y colaboración de Mileva en el éxito científico de Albert. No hay duda de que ella le ayudaba, su correspondencia lo confirma. Mileva era más diestra en matemáticas que Albert, y sabemos que en muchas ocasiones ella le desarrollaba las ecuaciones.

Sin embargo, no hay certeza del grado en el que ella influyó en el desarrollo de las teorías. Todo es posible. De lo que sí estamos seguros es de que Albert se convirtió muy pronto en uno de los científicos más conocidos del mundo.

Familia Einstein

Mileva con sus hijos, Eduard y Hans Albert.

Mientras su marido llenaba las portadas de las revistas científicas, Mileva se quedaba en casa. En 1910 nació en Zurich, Eduard, su segundo hijo varón. Pero el niño no ayudó a estabilizar un matrimonio que ya hacía aguas.

Cada vez peor

Aparte de su enorme capacidad deductiva, Albert Einstein destacó por su gusto por las mujeres. Hay casos confirmados de flirteos con diversas féminas durante sus dos matrimonios, y muchos otros rumores. Pero ese no era el único problema entre ellos.

Hay historiadores que creen que Mileva estaba resentida porque Albert no le había dado crédito por su colaboración. Otros creen que él creía que ella reclamaba demasiado crédito. Al menos un trabajo escrito por los dos fue publicado sólo con el nombre de él.

En el año 2015 fueron publicadas unas cartas escritas por Einstein a su antigua amada, Marie Winteler. En una de ellas, escrita en 1910, cuando Mileva esperaba a Eduard, Einstein se confiesa “infeliz” en su matrimonio, y dice seguir enamorado de Marie.

Para 1914, la situación era insostenible, y Albert decidió dar un paso adelante. Para seguir al lado de Mileva y los niños, Einstein escribió una serie de condiciones a su esposa.

Las condiciones de Einstein a Mileva

En 1913, Einstein fue invitado por Max Planck a trabajar en Berlín. Era una oportunidad magnífica para el joven científico, pero Mileva se oponía al traslado. Sabía que en la capital alemana vivía Elsa, la prima de Albert de la que él había estado enamorado en la infancia.

Al final, y por el bien de los hijos, Mileva aceptó mudarse, pero para entonces Albert ya daba por terminado el matrimonio. Fue entonces cuando decidió redactar las condiciones para seguir con la farsa:

 

I) Deberás asegurarte de:

  • mantener mi ropa y blancos en buen estado.
  • servirme hasta tres comidas diarias en mi habitación.
  • que mi dormitorio y el estudio estén limpios, y especialmente de que mi escritorio sea para mi uso exclusivo.

II) Renunciarás a cualquier tipo de relación personal conmigo en la medida en que no sean estrictamente necesarias por razones sociales. En concreto, renunciarás a:

  • Que yo me siente en casa junto a ti.
  • Que yo salga o viaje contigo.

III) Obedecerás los siguientes puntos en tus relaciones conmigo:

  • no esperarás ninguna intimidad por mi parte , ni me reprocharás nada.
  • dejarás de hablarme si yo te lo pido.
  • abandonarás mi dormitorio o estudio inmediatamente, y sin protestar, si así te lo requiero.
  • Te asegurarás de  no menospreciarme delante de nuestros hijos, ya sea con palabras o con tu comportamiento.

Como decía anteriormente, lo curioso, y triste, es que Mileva aceptó las condiciones, y la familia entera se fue a Berlín en abril de 1914.

Se acabó

Pero la charada no duró mucho. Apenas habían pasado unos meses cuando Mileva dijo – ¡basta!. Antes del final del verano del mismo año, Mileva volvió con los niños a Zurich. La separación sería permanente.

Albert Einstein terminaría por divorciarse de Mileva en 1919. Al poco tiempo contrajo matrimonio con su prima Elsa, con la que ya llevaba un lustro viviendo. En el acuerdo de divorcio Albert prometió entregarle a Mileva el dinero del Premio Nobel que pensaba ganar. Cumplió con esa promesa en 1922.

Einstein y Elsa, su segunda esposa.

Las razones para el divorcio seguramente eran más profundas y escapan cualquier análisis para aquellos que no lo conocimos personalmente. Por qué Albert impuso tan duras condiciones a Mileva es algo que muy probablemente nunca sabremos.

Como dije en el anterior artículo, nadie es perfecto. Albert Einstein bien puede ser uno de los científicos más importantes de la historia, pero como esposo, y como padre, dejó mucho que desear.

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4 thoughts on “Las perversas condiciones de Einstein a su esposa Mileva.

  1. Loco e idiota pero brillante y un ser iluminado

    • Jeje, un poco de todo Guillermo, nadie es perfecto. Einstein, a pesar de su brillante intelecto, era un ser humano, con todos sus defectos e imperfecciones. Brillante e iluminado, sí, pero un ser humano al fin.
      Muchas gracias por comentar. Un saludo.

  2. iInteresante conocer el lado oscuro de uno de los hombres más inteligentes que ha tenido la humanidad.

    • Hola Franklin,
      más que un lado oscuro, yo lo llamaría un lado humano. Así somos los hombres (y mujeres), imperfectos. Puede que Einstein haya sido una de las mentes más brillantes de la historia, pero le faltaba algo de inteligencia emocional, o eso dirían ahora… 😛
      Mil gracias por tus palabras. Un cordial saludo.

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