La implacable venganza nazi: la Masacre de Lídice.

El vocabulario nacionalsocialista está cargado de palabras negativas, agresivas. Era muy común escuchar a Hitler y sus matones repitiendo una y otra vez “aniquilar”, “borrar del mapa”, “ venganza “. Lo peor es que no se quedaban en las palabras, y Lídice es un buen ejemplo de ello..

En los últimos días he publicado artículos dedicados a la figura de Reinhard Heydrich, y a la Operación Antropoide, el plan para acabar con su vida. Hoy continúo esta serie con la historia de la venganza aplicada al pueblo checo, tras el asesinato de la “Bestia Rubia”.

La desaparición del pueblo de Lidice y el asesinato de casi todos los adultos habitantes de Lezaky fueron el castigo diseñado por Hitler y Himmler a manera de escarmiento por rebelarse ante sus opresores. Como siempre, pagaron los más inocentes.

La Masacre de Lídice

La Masacre de Lídice.

Sin perder el tiempo

El atentado de Operación Antropoide tuvo lugar el 27 de mayo de 1942. El 7 de junio, Heydrich falleció debido a las complicaciones de sus heridas. El mismo día del ataque, Himmler envió a Praga al General Erich von dem Bach-Zelewski, a quien Hitler consideraba aún peor que Heydrich.

En los días siguientes al atentado, miles de ciudadanos checos fueron arrestados. La mayoría eran judíos, pero también se detuvo a cualquier persona sospechosa de tener algún contacto con los movimientos de resistencia, o ser familiar de uno de ellos.

La venganza, en este caso, se sirvió en caliente. Más de 10,000 fueron detenidos y se cree que unos 5,000 ciudadanos fueron ejecutados como consecuencia. Pero la historia no acabó ahí. A eso ya estaban acostumbrados. Hacía falta más terror.

Relacionado: Campo de Concentración Vs Campo de Exterminio. 

La elección

Lídice y Lezaky no fueron elegidos al azar, al menos de acuerdo con los nazis. Según ellos, el pueblo de Lídice, con una población de unos 500 habitantes, había dado refugio a los operativos de Operación Antropoide.

La inteligencia nazi sabía o sospechaba que varios miembros de los grupos de resistencia en el exilio inglés, provenían del pueblo de Lídice, a unos 20 kilómetros de Praga. Lezaky fue elegida porque ahí se encontró un aparato de radio que había pertenecido a un comando.

Lídice antes de la masacre, venganza

Lídice antes de la masacre.

Hitler dejó muy clara su estrategia de venganza en el funeral de Heydrich. Originalmente ordenó la ejecución de 10,000 hombres, pero ante la necesidad de mano de obra para la industria militar cambió sus planes.

Cualquier pueblo sospechoso de ayudar a los rebeldes debería sufrir el siguiente castigo:

  1. La ejecución de todos los hombres adultos .
  2. La deportación de todas las mujeres adultas a campos de concentración.
  3. Reunir a todos los niños cuya “germanización” era posible y entregarlos a familias arias, y el resto en otras familias.
  4. Quemar el pueblo y arrasarlo completamente.

La masacre de Lídice

El 10 de junio, miembros de la Ordnungspolizei y del Sicherheitsdienst, ambos cuerpos creados por Heydrich, rodearon el pueblo de Lídice. Cuando se aseguraron de que nadie podía escapar, reunieron a los 173 hombres adultos y los llevaron a una granja cercana.

Siguiendo las órdenes del Jefe de la Policía de Seguridad (SiPo) en Bohemia y Moravia, Horst Böhme, todos los hombres fueron ejecutados. La tarea llevó a los escuadrones de fusilamiento todo el día.

Otros once hombres habitantes de Lídice no estaban en la aldea ese día. Pronto fueron detenidos y asimismo ejecutados. Sólo un hombre adulto de Lídice, que estaba detenido por accidentalmente matar a su hijo, salvó la vida.

Foto de los niños de Lídice tomada dos días antes de la masacre.

Foto de los niños de Lídice tomada dos días antes de la masacre..

Las 203 mujeres y los 105 niños de la aldea fueron encerrados en una escuela cercana. Ahí permanecieron varios días. El 12 de junio, todas las mujeres fueron transportadas a diferentes campos de concentración.

Los niños fueron llevados a Lodz, en Polonia, donde “expertos” de las SS eligieron a siete de ellos, como niños “germanizables”, y fueron entregadas a familias en el Reich. Delos 97 restantes, enviados a campos de concentración, sólo 17 sobrevivieron la guerra.

Borrar la historia

La venganza no acabó con el asesinato de los habitantes de Lídice. El pueblo mismo, de acuerdo con las instrucciones de Hitler, debía desaparecer. Un grupo de 100 alemanes llegó al pueblo y le prendió fuego.

Las ruinas de Lídice fueron entonces arrasadas. Cuando no quedó un solo ladrillo, se cubrió toda la zona con tierra, y se plantaron cultivos. El pequeño arroyo que cruzaba el pueblo fue desviado, así como los caminos que entraban y salían del pueblo. Un observador foráneo no hubiese podido imaginar que unos días antes, ahí vivían medio millar de personas.

Memorial en donde estuvo el antiguo Lídice

Memorial en el lugar donde estuvo el antiguo Lídice.

Por si fuera poco, los nazis intentaron eliminar cualquier mención a Lídice en los archivos nacionales. Sólo cuando se dieron cuenta de la inmensidad de la tarea, desistieron. Poco consuelo para sus habitantes.

La Masacre de Lezaky

Lídice es mundialmente conocido, pero menos lo es el pueblo de Lezaky, que sufrió una suerte similar. Los números son muchos menores, pero el horror de la venganza no disminuye.

Lezaky era una pequeña aldea de 50 habitantes. La Gestapo la asoció con los rebeldes por un radio de los operativos que había sido encontrado ahí. Era verdad que los vecinos habían ayudado a los miembros de la resistencia.

El 24 de junio, dos semana después de la Masacre de Lídice, 500 hombres rodearon Lezaky. Sus 33 adultos, hombres y mujeres, fueron ejecutados. Dos niñas fueron elegidas para su “germanización”, pero volvieron después de la guerra. Los otros 11 niños, fueron gaseados en el campo de exterminio de Chelmno.

La sed de venganza del Führer fue saciada con sangre inocente.

Respuesta internacional

A pesar de que crímenes similares se dieron durante toda la guerra, la Masacre de Lídice encontró una respuesta del resto del mundo. Sin duda, se debió al hecho de que los nazis le dieron publicidad, pues se trataba de un escarmiento.

Hubo protestas y muestras de solidaridad en muchos países. Lo más llamativo fue el hecho de que muchas ciudades del mundo cambiaron su nombre o añadieron el de Lídice. Hace unos días un comentarista me informó de que en Brasil hay un pueblo llamado Lídice (en realidad hay tres en Brasil).

También hay un Lídice de Capira en Panamá; un barrio en la Ciudad de México, San Jerónimo de Lídice, y otro en Caracas. El pueblo de Crest Hill, en Illinois, también cambió su nombre a Lídice, aunque sólo temporalmente.

Monumento a los niños de Lídice

Monumento a los niños de Lídice.

Hay calles y plazas dedicadas a Lídice en todo el mundo. Se escribieron poemas y se rodaron películas sobre el tema. Hay incluso un monumento en la ciudad alemana de Bremen. El nombre de Lídice se convirtió en un nombre de mujer muy común en Checoslovaquia.

Lídice y Lezaky en la actualidad

El puñado de mujeres de Lídice que sobrevivió a la guerra, volvió a su pueblo para no encontrar nada. Sin embargo, el nuevo gobierno checo construyó un nuevo Lídice a unos cientos de metros de su situación anterior, donde se construyó un memorial.

En la actualidad Lídice sigue siendo un pueblo tranquilo, con una población cercana a los 450 habitantes. Los turistas llegan, pero la atmósfera es sombría, triste. El único ruido no proviene de los niños, sino del Aeropuerto Internacional Vaclav Havel, muy cercano. Lezaky nunca fue reconstruido.

Las víctimas de la venganza nazi en Lídice y Lezaky son pocas en comparación con los millones de seres humanos asesinados durante la Segunda Guerra Mundial. No obstante, la tragedia de estos pueblos, como la de otros, no se olvida.

El nacionalsocialismo, al igual que otras ideologías totalitarias, basaba sus actuaciones en emociones primitivas como el odio, el resentimiento y la venganza. Desgraciadamente, tragedias como esta siguen sucediendo, en Irak, en Siria, en Libia.

Y seguirán sucediendo. No por nada el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, y tres, y cuatro…

P.D. Esta semana he visto que el día 7 de julio se estrena en España la película “El Hombre del Corazón de Hierro”. Trata sobre Reinhard Heydrich y la Operación Antropoide. Ni sabía que se había hecho, pero llega justo en la semana que he publicado estos artículos, pura casualidad. Sin ánimo de hacerle publicidad, no me la perderé.

6 thoughts on “La implacable venganza nazi: la Masacre de Lídice.

  1. Hola señor Barcala, como siempre sigo muy atentamente todas sus publicaciones, especialmente aquellas relacionadas con la primera y segunda guerra mundial, un periodo que me parece por demás fascinante en nuestra historia en general, ya que resultan ser además de interesantes muy ilustrativas y nunca dejan de sorprenderme como en este caso al compartir un artículo respecto a un acontecimiento que desconocía, creame que sigo y seguiré atento a sus publicaciones y le doy las gracias por compartir un poco de su tiempo con todos aquellos que seguimos sus artículos, un afectuoso saludo desde Monterrey, México.

    • Hola Alberto,
      muchísimas gracias por los inmerecidos elogios que me brindas. Sólo soy un mensajero, intentando compartir mi pasión por la historia. Tengo suerte para encontrar historias interesantes, curiosas y poco conocidas. Y por supuesto, tengo la gran fortuna de contar con tan fieles seguidores, sin los cuales este blog no sería nada.
      Seguiremos trabajando para hacer de estas páginas un “hub” para los aficionados de la ciencia y de la historia. Ganas, me sobran, y temas,ni se diga.
      Mil gracias nuevamente y un abrazo!

    • Muchísimas gracias Dante. Bien dices que esta historia es una triste realidad, por ello pensé que debía ser divulgada, con la esperanza de que no vuelva a repetirse.
      Un saludo.

  2. Apreciado Jesús, las guerras no tienen moral, ni ahora ni nunca, y se continúan cometiendo atrocidades sin nombre en muchas partes del mundo. Aún sabiendo esto, la imagen del monumento a los niños de Lídice me ha conmovido profundamente. No logro concebir que tipo de psicopatología puede padecer un ser (que no puedo calificar de humano) capaz de concebir y ejecutar una masacre como la que se describe.

    El conservador de la biblioteca de Kati (Ismael Diadié) dijo que cuando el hombre pierde la memoria, queda la bestia. Gracias por ayudar a conservar la memoria.

    Saludos cordiales

    • Hola Ricard,
      estoy de acuerdo contigo, las guerras no tienen moral. Eso sí, una guerra defensiva contra un invasor, aunque sea una tragedia, es legítima. Un pueblo no puede dejarse esclavizar por otro. Es cómo defender a tu familia cuando un criminal la ataca. Quedarte sin hacer nada, siendo que puedes, es tan inmoral como atacar a una persona o país indefenso.
      El ser humano es como es, un animal medianamente racional, pero aún con rasgos de comportamiento salvajes. Lo que sucedió el Lídice, en Oradour-sur-Glane y en muchas otras ocasiones, son buenos ejemplos. Desgraciadamente, sigue sucediendo, y creo que, por desgracia, seguirá sucediendo mientras seamos esta especia.
      Muchas gracias por tu valiosa aportación. Un cordial saludo.

Comments are closed.