¿Alguien se acuerda de María Sabina?

Estuve en Huautla de Jimenez, Oaxaca, allá por el año 86. Llevaba ya tiempo queriendo ir, sobretodo por conocer a María Sabina. Entonces surgió el plan con unos amigos y no me lo pensé dos veces. Lo único malo es que, un año antes, la célebre chamán había muerto.

Sí, me hubiese encantado conocer a María Sabina, un personaje histórico. Lo que hubiera dado sólo por verla de cerca, y no por la tele. Pero no encontrarla no fue una tragedia. La experiencia de llegar a su pueblo, toda una aventura, y el buen fin de semana que pasé con los amigos fue un buen consuelo.

Ya en aquel entonces quise saberlo todo sobre ella. A falta de internet, estaban las enciclopedias, aunque decían muy poco sobre ella. En la biblioteca del colegio me encontré un libro que algo contaba sobre sus rituales a base de hongos alucinógenos, pero poco de la historia de la mujer.

Ahora las cosas han cambiado y, aprovechando estas páginas, he querido recordar su controvertida figura.

María Sabina, la curandera

María Sabina, la curandera.

María la niña

La niña nació el 22 de julio de 1894, aunque ni ella misma estaba segura del año. María Sabina magdalena garcía llegó al hogar de Crisanto Feliciano y María Concepción, una pareja de campesinos mazatecos, en Huautla de Jiménez, Oaxaca.Huautla de Jiménez

María Sabina perdió a su padre cuando tenía tres años, y con su madre se fue a vivir a casa de sus abuelos maternos. Por esta misma rama, María tenía un par de ancestros que habían sido chamanes.

Alrededor de principios del siglo XX, viviendo en condiciones paupérrimas, María tuvo su primera experiencia con los hongos alucinógenos. Un tío suyo estaba enfermo y en su casa se organizó un ritual para curarlo. Poco después, María se encontró los mismos hongos cuando cuidaba el ganado. Los consumió con su hermana.

No fue ella quien eligió a su primer marido. Apenas tenía 14 años cuando la entregaron a Serapio Martínez en matrimonio. Un año después nació su primer hijo, y llegaron dos más antes de que, a los 20 años, María Sabina enviudó.

Conoce la magia

Su segundo marido, Marcial, fue quien la introdujo de lleno en el mundo de los honguitos psilocibios, o alucinógenos. Una particular clase de ellos, a los que María Sabina llamaba “mis niños santos”, crece muy bien en la zona de Huautla.

No obstante, María Sabina no concebía los hongos como una droga recreativa, ni mucho menos. Los honguitos estaban para curar a las personas, de preferencia, haciéndolas vomitar para que expulsaran la enfermedad.

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Con lo que aprendió con Marcial, María se convirtió en la curandera más buscada en Huautla. Fue tanto su éxito que a Marcial le entraron los celos, y la golpeaba enfrente de sus hijos. Finalmente, estos mataron a Marcial de una paliza.  

Y la vida de María Sabina hubiese transcurrido de los más normal, aislada como estaba en la Sierra Mazateca, si no hubiese sido por un gringo curioso. Robert Gordon Wasson daría a María Sabina y a sus honguitos fama mundial, pero también muchos agravios.

El banquero estadounidense

Wasson era contemporáneo de María Sabina, pero los destinos de ambos no podían ser más diferentes. Mientras ella vivía en la pobreza extrema en un pueblo perdido de México, él nació en una familia acomodada yanqui.

Wasson tuvo la suerte de estudiar, y a los 30 años comenzó a trabajar en la empresa financiera Guaranty Trust Company. Seis años después pasó al banco J.P. Morgan, del que llegó a ser Vicepresidente de Relaciones Públicas en 1943.

María Sabina y Robert Gordon Wasson

María Sabina y Robert Gordon Wasson.

Sin embargo, Robert Wasson tenía otra afición: la micología, el estudio de los hongos. La curiosidad le había picado cuando, estando de luna de miel con su esposa rusa, Valentina Pavlovna Guercken, se toparon con unos hongos silvestres en las Montañas Catskill de Nueva York.

La reacción de Robert fue algo extraña para Valentina, y la pareja decidió estudiar las diferentes actitudes hacia los hongos en las culturas Rusa y estadounidense. En 1957 publicaron conjuntamente el libro “Hongos, Rusia y la Historia”.

Primer contacto con María Sabina

En 1952, Wasson leyó un artículo del historiador Robert Graves en el que se mencionaba el uso de hongos alucinógenos en la Sierra Mazateca de México. Curioso, Wasson decidió hacer una visita a la chamán mexicana.

El encuentro tuvo lugar en Huautla en 1955, y no sin percances. María Sabina, al principio, se mostró reacia a tratar con el extranjero. Pero este, al mencionar que estaba enfermo, logró convencerla. Wasson, Pavlovna fueron invitados a participar en una velada esa misma noche.

Una “velada” es un ritual. No se trata de sentarse a comer hongos y luego a disfrutar. Había que lavarse antes, y no comer nada durante el día. Luego, después de recitar algunas oraciones, los invitados comían los hongos, tal cual eran recogidos de la tierra.

María Sabina y su hijo Aurelio, en trance psicodélico

María Sabina y su hijo Aurelio, en trance psicodélico.

Durante los días siguientes, el matrimonio hizo grabaciones de sus charlas con María Sabina. También tomaron muchas fotografías, y guardaron esporas de los hongos. Un año después publicaron un extenso reportaje en la revista Life, y las esporas se convirtieron en hongos en un laboratorio suizo.

A partir de los años 60, hippies y curiosos empezaron a llegar a Huautla para conocer a María Sabina y probar sus hongos. Poco a poco, la chamán se dio cuenta de que la gente los estaba usando más como una droga, y no como una cura sagrada.

De pronto, María Sabina se convirtió en una estrella mediática, y televisiones de todo el mundo llegaron a Huautla para intentar entrevistarla. Lo único que consiguieron fue que ella se encerrara.

Los hongos de María Sabina

Identificado en la actualidad como Psilocybe mexicana, los hongos alucinógenos o psicodélicos de María Sabina llevaban siendo consumidos por los nativos más de 2,000 años. Los frailes españoles que primero llegaron  esas tierras, ya mencionaban su uso en rituales.

Psilocybe mexicana

Psilocybe mexicana.

Para los chamanes, el trance provocado por los hongos es una manera de salir de su cuerpo y acercarse a Dios. Es un camino para olvidar lo material para mezclarse con lo etéreo. Abandonar lo terrestre para bailar con lo divino.

Eso eran para María Sabina, un regalo sagrado, sus “niños santos” que le ayudaban a ver más allá. María sabía que era especial, y sobre ella misma cantaba:

Porque me diste tu reloj

Porque me diste tu pensamiento

Porque soy una mujer limpia

Porque soy una mujer de la Estrella de la Cruz

Porque soy una mujer que vuela

Soy la sagrada mujer-águila, dice

Soy el Señor, mujer-águila, dice

Soy la dama que nada.

El drama de María Sabina

Pero los extranjeros corrompieron todo ello. Para los turistas yanquis y de otras latitudes, los hongos no eran más que un arma recreativa. Mientras los consumían aparentaban interés y respeto en el ritual, pero después simplemente disfrutaban del “subidón”.

Por cierto, se dice que entre los que habían visitado Huautla se encontraban famosos como Bob Dylan y los Beatles, pero nunca se ha podido corroborar dicho extremo. En una de las habitaciones en casa de Julia, la heredera de Sabina, hay un supuesto graffiti de John Lennon, pero parece falso.

Tanta atención tuvo sus consecuencias. La primera, que la situación económica de María Sabina mejoró mucho. Seguía siendo una humilde chamán, pero con tanto cliente la pobreza pasó a ser algo del pasado.

La parte negativa fue que muchos vecinos del pueblo se quejaron. Creían que María Sabina estaba comercializando algo sagrado, sobretodo a gente que no entendía el verdadero valor de los hongos.

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El olvido

Con el tiempo, María Sabina dejó de recibir a los turistas, y en los últimos años de su vida era muy selectiva con los curiosos. Sólo de vez en cuando hablaba para alguna televisión o documental.

Yo la vi precisamente en la tele, y ya era una mujer mayor. Me entró curiosidad más por ella que por los hongos. Desgraciadamente, como decía arriba, no llegué a conocerla.

Los que la rodeaban cada vez hablaban más de cómo ella sentía que había sido utilizada por Wasson y otros. Peor aún, debido a la naturaleza narcótica de los hongos, la Policía federal mexicana le hizo más de una visita, lo cual le causó un gran agravio.

Altar a María Sabina

Altar a María Sabina.

María Sabina murió el 22 de noviembre de 1985, a los 91 años. En México, al menos, su muerte fue todo un acontecimiento y se celebraron homenajes en su honor. En la cultura popular, recuerdo que el Tri, un grupo de rock mexicano, le dedicó una canción.

Fue por ese entonces que mis amigos comenzaron a hablar de ir a Huautla, y lo conseguimos en 1986. Fue una experiencia memorable, aunque ya no pude conocer a la chamán más famosa del mundo. Hace poco me vino a la mente su figura, y quise recordarla.

Y tú, ¿te acuerdas de María Sabina?

3 thoughts on “¿Alguien se acuerda de María Sabina?

  1. Hola querido Jesús. Interesantísimo tu reportaje sobre María Sabina.
    Qué pena que la curiosidad nociva y el poder del dinero lo corrumpieran todo.
    Gracias por compartir tus aventuras y tu gran sabiduría con todos nosotros.
    Un abrazo fuerte.
    Tu fan y amigo Eugène

    • Mon ami Eugene,
      mil gracias por tus bellas palabras. Hace mucho que quería escribir sobre María Sabina, un personaje en parte trágico, muy curioso, pero sin duda, histórico. No pude conocerla personalmente, pero creo que su legado, a pesar de la comercialización de su imagen, perdura. Hay gente en México y en otros países que no la olvida. No se trata de hacer apología de la drogadicción, sino de proteger el conocimiento de los indígenas, tan válido como el que adquirimos en los laboratorios.
      Una vida dura entre muchas, pero una que dejó su marca en la historia, aún sin quererlo.
      Mil gracias nuevamente y un abrazo!

  2. Excelente artículo señor Jesus, la primera vez que escuche de esta señora fue en la canción que menciona del tri, cuando estaba en la secundaria había también escuchado ese rumor de que hasta los beatles la habian visitado, despues de eso no escuche nada mas acerca de ella, sin embargo esa señora se me figura mucho al personaje del escritor Carlos Castañeda en su libro titulado “Las enseñanzas de Don Juan” y si bien el libro es bastante polémico en su veracidad la historia hace que me inquiete y que nazca una curiosidad sobre estas cosas.

    Excelente tarde y gracias por compartirnos tu anécdota

    Saludos

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