K-19, el submarino “Hiroshima” y “Widowmaker”.

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Quizá la película independiente más cara de la historia es K-19 WIdowmaker (Creador de Viudas). Es posible que también sea el fracaso más grande de las indies, pues no recuperó los 100 millones invertidos en su producción.

K-19 trata de un hecho de la vida real, el lanzamiento y tragedia del submarino soviético K-19, el primer submarino soviético con capacidad para lanzar misiles balísticos. Aunque no narra la historia exacta, y fue criticada por algunos de sus protagonistas reales, no es una mala película.

Pero no estamos aquí para hablar de la película, sino de la historia real del submarino K-19. He elegido este tema porque me parece una historia interesante, y porque preparando otro artículo saltó su nombre.

Si por algo se distinguió el K-19, es por su mala suerte. También podemos decir que, más que mala suerte, su trágico destino se debió a la ineficacia de sus fabricantes, y de los líderes políticos que ordenaron su construcción. Como siempre, los que pagaron fueron los de abajo, su tripulación.  

Submarino soviético K-19

Submarino soviético K-19.

La idea del K-19

Los primeros submarinos con capacidad para lanzar misiles balísticos, fueron seis submarinos soviéticos del Proyecto 611, que fueron reconvertidos para poder lanzar misiles. El primer submarino que lanzó un misil intercontinental fue el B-67, el 16 de septiembre de 1955.

Ahora bien, el problema de aquellos submarinos era que sólo tenían capacidad para dos misiles Scud. Además, debían subir a la superficie para lanzar los misiles y un submarino está en mayor peligro en esa situación. Había que encontrar la manera de lanzar sumergido. Ahí llegaron antes los norteamericanos.

El primer submarino con capacidad balística de profundidad fue el George Washington, que entró en servicio en diciembre de 1959. Para entonces los soviéticos ya habían comenzado su propio programa, el Proyecto 658.

El USS George Washington

El USS George Washington.

En una situación de competencia extrema, los líderes del Politburó presionaron para que se acelerara la construcción del K-19, uno de los dos submarinos del Proyecto 658. Ahí empezaron los problemas.  

Construcción

Los trabajos se iniciaron el 17 de octubre de 1958, en los astilleros navales de Severodvinsk. Desde un principio, la historia del K-19 se asoció a la tragedia. Ocho trabajadores murieron en los primeros seis meses: dos hombres en un incendio y seis mujeres por causa de los gases que producía la cubierta de goma del casco.

Otro hombre murió cuando fue aplastado por un misil que cayó de una grúa, y uno más al caer dos pisos dentro del submarino. Si el K-19 ya gozaba de mala suerte, un evento empeoró su reputación.

K-19 planos

El día de su bautizo, en lugar de elegir una mujer para estrellar la botella de champaña, se eligió a un hombre. Además de romper la tradición, el Capitán V. Panov no pudo romper la botella, lo cual se considera un hecho de mal agüero.

Accidentes operativos

Aún en pruebas, en enero de 1960, un error de los operarios provocó que la barra de control del reactor nuclear se doblara. El reactor tuvo que ser desmantelado, reconstruido, y los oficiales al mando apartados del servicio.

En septiembre del mismo año, en una prueba para verificar la profundidad máxima del K-19 de 300 metros, miembros de la tripulación informaron de una filtración de agua en el compartimento del reactor.

El Capitán Zateyev ordenó inmediatamente salir a la superficie. Tanta agua entró que el submarino quedó escorado a babor. La investigación posterior concluyó que el accidente se debió a que una junta de goma defectuosa se había instalado durante la construcción.

Un mes después, cocineros del K-19 desecharon unas cajas de madera por el conducto equivocado, tapando unas tuberías. Un compartimento se inundó, y el submarino tuvo que emerger.

En diciembre, una pérdida de anticongelante dañó la bomba del circuito enfriador del reactor. Aún así, el 30 de abril de 1961, el K-19 fue considerado como listo para el servicio, y partió en su primera misión con 139 hombres a bordo.

K-19, “Hiroshima”

El Capitán Zateyev llevó al K-19 hacia el Atlántico Norte, donde se reuniría con otros submarinos para llevar a cabo una serie de ejercicios navales. Dichas pruebas tendrían que esperar. Para empezar, la antena de radio de largo alcance se rompió, y a partir de ese momento el K-19 no pudo comunicarse directamente con su base.

El 4 de julio de 1961, una fuga en el sistema de enfriamiento del reactor provocó el fallo de la bomba de refrigerante. El K-19 no tenía un segundo sistema de emergencia. Había sido eliminado del diseño original para acelerar la construcción del submarino.

Escena de la película K-19 The Widowmaker

Escena de la película “K-19 The Widowmaker”.

Un reactor funciona utilizando el calor producido por la fisión nuclear para calentar agua, y utilizar el vapor resultante para mover las turbinas. El problema es que el reactor en sí necesita mantenerse a una cierta temperatura para evitar el colapso del reactor, y su consecuente explosión.

El reactor del K-19 no podía pasar de los 1,400 C. Cuando la temperatura alcanzó los 800º C, el Capitán Zateyev ordenó que se improvisara un nuevo sistema de enfriamiento. El problema es que, para construirlo, los trabajadores tendrían que exponerse a altas dosis de radiación.

El improvisado sistema tuvo éxito. Desgraciadamente, los siete ingenieros involucrados en su construcción murieron en las dos semanas siguientes. Quince marineros más murieron en los dos años que siguieron al accidente, que fue ocultado por las autoridades.

A partir de ese momento, el K-19 fue conocido como “Hiroshima”.

Más accidentes del K-19

El submarino fue reparado y reformado varias veces durante su larga vida de servicio. Aún así, su palmarés tiene más accidentes que medallas. Estos son algunos de los sucesos más relevantes.

El 15 de noviembre de 1969, a 60 metros de profundidad, el K-19 chocó con el submarino estadounidense USS Gato, en el Mar de Barents. El Gato apenas sufrió daños y continuó su patrulla, pero la proa del K-19, donde se localizaba uno de sus sistemas de sonar, fue destruida. También quedaron dañados los tubos de torpedos de esa sección. Pudo volver a su base.

En 1972, estando sumergido a 120 m. y a 1,300 km. de la costa canadiense, se detectó un incendio en el K-19. La causa, una fuga en el sistema hidráulico. 28 hombres murieron a bordo y dos más en los días siguientes. El K-19 tuvo que ser remolcado de vuelta a su base, y ahí fueron rescatados 12 marineros más que habían quedado atrapados en un compartimento.

En agosto de 1982, un corto circuito provocó quemaduras a dos marineros, fatales para uno de ellos.

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K-19 jubilado

En abril de 1990, meses antes de la caída de la Unión Soviética, el K-19 fue retirado del servicio. Había surcado más de medio millón de kilómetros en las 20,223 horas que se mantuvo operativo.

Un total de 63 personas murieron debido a los múltiples accidentes que sufrió el submarino, que fue parcialmente desmantelado. Una parte de su casco, sin embargo, fue comprada en 2006 por el banquero lituano Vladimir Romanov, que sirvió durante un tiempo como marinero en el K-19. Tenía planes de convertirlo en un memorial, pero hasta ahora el proyecto no se ha realizado.

Y ya que estamos, el K-19 recibió el mote de “Hiroshima”. El de “Widowmaker” es ficticio, y fue inventado por los productores del film. En cualquier caso, ambos motes le vienen al dedo.

El K-19 tras su jubilación

El K-19 tras su jubilación.

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