Trinity, la primera bomba nuclear de la historia.

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La primera bomba nuclear de la historia no estalló en Hiroshima, ni en Nagasaki. Como podrás imaginar, hubo antes una prueba, Trinity, explosionada el 16 de julio de 1945, en Nuevo México, Estados Unidos.

No tenía intención de escribir sobre este tema hoy, pero lo que he leído en algunos comentarios en las redes sociales me obliga a recordar los hechos. Específicamente, la barbaridad que leí fue que los norteamericanos no consiguieron construir una bomba nuclear. Esto es, al menos no hasta que recibieron la “ayuda” de los alemanes.  

Los nazis intentaron, pero no consiguieron, construir una bomba nuclear. Está más que probado, por la evidencia encontrada tras la guerra, y por el testimonio de los mismos científicos alemanes que trabajaron en el proyecto.

Hitler simplemente no creía en esta tecnología, y no cedió los recursos necesarios para continuar con el proyecto atómico nazi. Fue abandonado en 1943. No hay ninguna prueba que diga lo contrario, ninguna.

Los estadounidenses tuvieron más éxito, gracias a la ayuda de científicos europeos, irónicamente, alemanes. Roosevelt sí, creyó en la posibilidad, convencido por Leo Szilard, y tuvo y adjudicó los recursos necesarios. De ahí surgió el Proyecto Manhattan.

Trinity la primera bomba nuclear

Trinity la primera bomba nuclear.

Una carta para una bomba nuclear

En la primera mitad del siglo XX, Alemania era la capital de la investigación en física. Científicos como Albert Einstein, Max Planck, Otto Hahn, Werner Heisenberg y Hans Bethe, todos alemanes, habían hecho algunos de los descubrimientos más importantes en el campo de la física en siglos.

También hay que añadir a los húngaros Edward Teller y Leo Szilard, quienes vivían y trabajaban en Alemania. Sin embargo, tanto Teller como Szilard, Einstein y Bethe, eran judíos, y se vieron obligados a emigrar cuando los nazis llegaron al poder. Otto Hahn no era judío, pero odiaba a los nazis y rechazó trabajar para ellos.Leo Szilard

Los emigrados, llegados a Estados Unidos, conocían bien los avances científicos en Alemania, y temían que los nazis consiguieran construir una bomba nuclear. Leo Szilard (imagen) decidió hacer algo al respecto, pero él no era muy conocido, y reclutó a Einstein para su idea.

En agosto de 1939, Szilard escribió una carta dirigida al presidente Franklin D. Roosevelt. En ella, aunque firmada por Einstein, sugería que los avances recientes abrían la posibilidad de construir un tipo de bombas excesivamente poderosas.

Szilard recomendaba a Roosevelt hacer un esfuerzo de investigación sobre el tema. Más que nada, porque tenía información de que los alemanes ya estaban en ello. El problema era que Alemania aún no había invadido Polonia, desatando la Segunda Guerra Mundial.

A Estados Unidos le faltaban más de dos años para entrar en guerra, pero Roosevelt decidió crear un grupo de estudio a cargo de Vannevar Bush, y del ejército.

El General Groves

Una vez iniciada la guerra el proceso se aceleró. El Proyecto Manhattan, bautizado así porque en esa isla neoyorquina tuvo su primera sede, quedó bajo el mando total del ejército. Roosevelt puso entonces al mando al entonces Coronel Leslie Groves.

Leslie GrovesGroves no era un científico, ni mucho menos. Pertenecía al Cuerpo de Ingenieros del US Army y a principios de 1940 ya supervisaba la construcción del Pentágono. Como la fabricación  de una bomba nuclear requeriría de la construcción de muchas instalaciones, el papel le venía al dedo.

Fue Groves quien decidió que la parte científica del Proyecto Manhattan estuviera liderada por Robert Oppenheimer. A algunos de sus colegas no les pareció una elección adecuada, pues Oppenheimer tenía fama de estrafalario y de tener muy mal carácter.

En cualquier caso, la labor de Groves se centró en la construcción de varas decenas de instalaciones para fabricar los materiales necesarios para la bomba. También ideó y construyó el Laboratorio Nacional de Los Álamos, en Nuevo México, donde los científicos vivirían hasta el final del proyecto.

Antecedentes de la bomba nuclear

En diciembre de 1938, Otto Hahn había descubierto la fisión nuclear. Este fenómeno se produce cuando el núcleo de un átomo es dividido, y se liberan neutrones y protones gamma, además de enormes cantidades de energía.

En los años 30, Hans von Halban, Lew Kowarski y Frédéric Joliot-Curie, esposo de Irene Curie, habían demostrado que, bombardeando uranio con neutrones, se liberaba un mayor número de neutrones, lo que hacía posible una reacción en cadena.

Basándose en estos avances, Enrico Fermi (huído de Italia debido a las leyes raciales, su esposa era judía) construyó el primer reactor nuclear de la historia. El 2 de diciembre de 1942, Fermi llevó a cabo dicha reacción nuclear. Al poco tiempo se integró en el Proyecto Manhattan.

Enrico Fermi

Enrico Fermi.

Szilard y Teller, ya como parte del PM, consiguieron 200 kg. de  óxido de uranio para que fermi pudiera continuar con sus experimentos. No obstante, Arthur Compton, Premio Nobel de Física en 1927, sugirió que también se podía conseguir la reacción en cadena utilizando plutonio.

El comité de sabios decidió perseguir ambos caminos, un punto crucial en la historia, pues de las tres primeras bombas, Trinity era de plutonio, Little Boy (Hiroshima) de uranio, y Fat Man (Nagasaki) también de plutonio. Los alemanes jamás pensaron siquiera en la segunda opción.

El Proyecto Manhattan

Por supuesto, para producir las bombas hacía falta una cierta cantidad de uranio enriquecido, y de plutonio. Estos elementos apenas y existen en la naturaleza, por lo que había que fabricarlos.

Para ello, había que construir ciclotrones, una especie de acelerador de partículas, para separar el uranio enriquecido, U 235, del U-238 necesario para las bombas. Dichas instalaciones se construyeron a las afueras de Oak Ridge, Tennessee, y en Hanford, en el estado de Washington.

Laboratorio Nacional de Oak Ridge en la actualidad.

Laboratorio Nacional de Oak Ridge en la actualidad.

Con el tiempo se añadirían más de 30 centros de fabricación e investigación, en Estados Unidos y Canadá. En 1942, el Proyecto Manhattan contaba con 2,500 empleados. Al final de la guerra eran más de 130,000.

Poco a poco, y con más de 1000 centrifugadoras activas, el Proyecto Manhattan fue acumulando el material necesario. En 1945, había disponible material suficiente para construir tres bombas, y poco más.

Por otra parte, los alemanes no llegaron a producir más de 5 kg de uranio enriquecido. No era suficiente ni para una bomba.

La “Hermandad de la Bomba”

Este es el título de un libro dedicado a los científicos que trabajaron en el diseño y construcción de la primera bomba nuclear. Entre ellos no estaba Einstein, pues el FBI creía que su ideología tendía a la izquierda, y por ende no se fiaba de él.

En cualquier caso, Groves decidió construir un centro de investigación para reunir a las mentes más importantes disponibles. Eligió Los Álamos, un pequeño pueblo de Nuevo México, por su lejanía de cualquier frontera o mar, donde podría ser el objetivo de un ataque enemigo.

Algunos miembros del Proyecto Manhattan. Kenneth Bainbridge primero por la izquierda; Oppenheimer con sombrero.

Algunos miembros del Proyecto Manhattan. Kenneth Bainbridge primero por la izquierda; Oppenheimer con sombrero.

El Laboratorio Nacional de Los Álamos era, y sigue siendo, una de las instalaciones más secretas de la historia. Aparte de los que ahí trabajaban, prácticamente nadie más sabía a qué se dedicaban. El Presidente de la Universidad de California, por ejemplo, creía que los científicos estaban construyendo un “rayo de la muerte”, como el sugerido por Nikola Tesla.

Dentro del laboratorio, buena parte de los científicos había recibido el Premio Nobel, o lo recibiría. Algo divas, cayó sobre Oppenheimer la responsabilidad de gestionar sus egos, y sumar sus talentos para el objetivo común. Aún así hubo fricciones que explotaron años después de la guerra.

Trinity

A pesar de que. teóricamente, se había probado la posibilidad de fabricar una bomba nuclear, en la práctica era algo mucho más complejo. Nadie sabía cuál era su verdadero poder potencial. Tampoco estaban seguros cómo detonarla.

Pero había suficientes cabezas pensantes. No sólo los famosos físicos, sino un gran número de jóvenes técnicos que fabricaban lo que los genios pedían. Se hicieron experimentos, pruebas, hasta que poco a poco llegaron las posibles soluciones.

En septiembre de 1944, el diseño básico de la primera bomba nuclear estaba listo. Sólo faltaba el suficiente material necesario, para lo que Oak Ridge y Hanford trabajaban horas extras. Oppenheimer fijó para la primaver ade 1945 la primera prueba nuclear.

Fue también Oppenheimer quien eligió el nombre de la primera bomba: Trinity. La idea le había surgido de un poema del inglés renacentista John Donne. En uno de sus trabajos, Trinity era un dios, quien para reformar su mundo, tenía que destruir el anterior.

“The Gadget”

Para sus creadores, la primera bomba nuclear era simplemente “the gadget”, “el artefacto” o “el artilugio”. Trinity era una bomba de plutonio, al igual que lo sería la bomba que destruyó Nagasaki, Fat Man.

El 30 de diciembre de 1944, una docena de militares llegó al Valle de Jornada del Muerto, también en Nuevo México. Su primera labor fue la de crear un perímetro de seguridad. Era el sitio elegido para detonar a Trinity, la primera bomba nuclear.

Trinity, The Gadget

Trinity, “The Gadget”.

Durante los primeros meses de 1945 decenas de trabajadores construyeron barracas para el personal militar y científico, unos 250 individuos. La ciudad más cercana estaba a más de 200 kilómetros, por lo que se construyó también una carretera, para transportar todo el material necesario.

Se instalaron 320 kilómetros de cable telefónico y decenas de generadores eléctricos. El agua era transportada por camiones cisterna. En abril de 1945, el sitio estaba listo para la prueba.

Jornada del Muerto

Como mencioné anteriormente, Oppenheimer programó la prueba para la primavera de 1945. La primera bomba nuclear estaría lista para ese entonces y las dos siguientes poco después. Antes, el director de la prueba, el profesor de Harvard Kenneth Bainbridge, sugirió llevar a cabo un ensayo por motivos de seguridad.

Este tuvo lugar el 7 de mayo, utilizando 100 kg. de explosivos convencionales salpicados con material radiactivo. El ensayo tuvo éxito, más del esperado, pues los científicos se dieron cuenta de que una caja de seguridad que se había construido, JUMBO, no era necesaria. La prueba final de Trinity se fijó para el 16 de julio.

En el punto de la explosión, se construyó una torre de acero de 30 metros. A esa altura se colocó Trinity para simular la caída de la bomba desde un bombardero. Alrededor del sitio se colocaron 50 cámaras fotográficas y de vídeo.

También se situaron decenas de vehículos y se construyeron edificios, sin interior, para así poder medir mejor los efectos de la explosión. A las 22:00 del día 15, se colocaron los últimos circuitos y Trinity quedó armada.

La primera bomba nuclear

Aquel día, más de 425 personas se dieron cita en el sitio de la prueba. Estaban Groves, Oppenheimer, Fermi, Teller y Bainbridge, pero la mayoría de científicos que habían trabajado en el Proyecto Manhattan se quedaron en Los Álamos.

Nadie sabía a ciencia cierta cuál sería el resultado. Algunos creían que la bomba no iba a explotar; otros creían que podría destruir el mundo. A este respecto, Fermi se encargó de tomar apuestas, que fueron desde los 10 kilotones hasta más de 1,000.

Cráter dejado por Trinity

Cráter dejado por Trinity.

Todos los observadores estaban distribuidos en varios refugios a nueve kilómetros del punto cero. Se repartieron gafas especiales para evitar daños a los ojos. Aparentemente, el físico Richard Feynman fue el único que no se puso las gafas (no le pasó nada), Teller llevó protector solar.

La prueba estaba programada para las 4:00 de la mañana, pero el clima lluvioso y otros detalles de última hora la retrasaron. Finalmente, a las 5:29 hora local, estalló la primera bomba nuclear de la historia.

Nace la Era Nuclear

La luz de la explosión iluminó hasta donde alcanzaba el horizonte. Según los testigos, se hizo de día durante un par de segundos. El calor sentido por los testigos a nueve km fue como “el de un horno”.

La potencia de Trinity se calculó en unos 20 kilotones de dinamita. El cráter dejado por la explosión fue de 1.5 m de profundidad por unos 30 m de diámetro. La arena del desierto quedó convertida en cristal, fundida por el calor.

El sonido tardó en llegar a los refugios 40 segundos, y llegó a escucharse a una distancia de 160 km. El hongo de humo y vapor alcanzó los 12 km de altura. Trinity había inaugurado la Era Nuclear.

Robert Oppenheimer recordaría años después que en el momento de la explosión pensó en unos versos del Bhagavad Gita, parte de la épica hindú Mahabharata. En ellos, Vishnu dice al Príncipe Arjuna::

“Me he convertido en la muerte, en el destructor de mundos”.

Consecuencias

Minutos después de la prueba, el Presidente Harry Truman, en Potsdam para la conferencia post-conflicto, fue notificado. Este a su vez se lo comunicó a Churchill, pero no a Stalin. Truman tendría entonces que decidir si utilizar bombas nucleares contra Japón.

Al final, como es bien sabido, Truman se decantó por acortar la guerra autorizando el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki. Alrededor de 150,000 personas murieron entre las dos ciudades, y miles más en los meses posteriores.

Lo que a principios de los años 30 era todo teoría, se había convertido en realidad. Trinity, la primera bomba nuclear, cambió el mundo y el rumbo de la historia. Y sin ayuda de los alemanes.

Relacionado: Por que la gente vive en Hiroshima y Nagasaki, pero no en Chernobyl.

Nota:

Como dije al principio, me sentí obligado a escribir este artículo debido a comentarios ingenuos que leí en las redes sociales. La premisa de algunos, es que Estados Unidos no tenía la capacidad para construir una bomba nuclear, y que los alemanes sí la tenían.

A los faltos de formación, es imposible convencerlos de la realidad aún cuando esta presenta apabullantes pruebas. Su ideología no les permite abandonar sus dogmas, por muy ridículos que sean.

La historia ha demostrado que los nazis no lograron construir una bomba nuclear, y de hecho, se quedaron muy lejos de ello. A lo más que llegaron fue a enriquecer unos pocos kilos de uranio. Ellos mismos lo reconocieron, y a eso apuntan todas las pruebas.

La captura de media tonelada de uranio sin enriquecer en el submarino U-234, es el único argumento utilizado por los que apoyan la teoría de la supremacía nuclear alemana. Como no podía ser de otra manera, cualquier evidencia que se les muestre a lo contrario es tachada de “mentira yanqui”, sin saber que buena parte de la información con la que contamos salió de los mismos alemanes que trabajaron en su intento, y no de los estadounidenses.


Creer que en la bloqueada, y a diario bombardeada Alemania, se podía llevar a cabo un proyecto como el Manhattan, es no conocer la historia. Peor aún, creer que los alemanes llevaban una centrifugadora en el U-234, es no entender la ciencia.

Creer que los norteamericanos, con la ayuda de científicos de todo el mundo, y con su potencia industrial, no eran capaces de construir la bomba nuclear, es estar ciego.

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