Hermann Göring, otro nazi drogadicto.

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Piloto, héroe de guerra, conspirador exiliado, uno de los primeros apoyos de Hitler. Finalmente, Jefe de la Luftwaffe, y segundo del líder nazi en el gobierno del Tercer Reich. Hermann Göring lo fue todo, además de esposo y padre, y de ser un consumado drogadicto.

No exagero, Hermann Göring fue adicto a la morfina desde noviembre de 1923, cuando herido durante el Putsch de Hitler, fue tratado con la droga. No abandonaría su adicción hasta que fue hecho prisionero por los aliados en 1945.

Toda la jerarquía nazi conocía su vicio, incluido el también drogadicto Hitler. Este se lo pasó, pero el resto de sus colegas lo criticaba duramente, en privado. Después de todo, era el Reichsmarschall, y uno de los hombres más poderosos del régimen.

No obstante, los fracasos de su Luftwaffe redujeron en cierta forma su poder. Göring pasaba más tiempo en su finca privada, cazando, y drogándose, más que en dirigir su derrotada fuerza aérea.

Al final, cuando el Führer estaba encerrado en el búnker de Berlín y quedaban pocos días para la derrota, Hermann Göring sugirió a Hitler ocupar su sitio, y desde las montañas al sur de Alemania dirigir la resistencia. Hitler lo declaró traidor, y ordenó su captura.

Hermann Göring

Hermann Göring

Infancia

Hermann Wilhelm Göring nació el 12 de enero de 1893 en Rosenheim, un pueblecito en lo que aún era el Reino de Baviera. Su padre, Heinrich Ernst Göring, era un antiguo oficial de caballería y funcionario, que tenía cinco hijos de un matrimonio anterior.

Casado con Franziska Tiefenbrunn, Heinrich tuvo cinco hijos más. Hermann fue el cuarto, después de Karl, Olga, Paula, y antes que Albert. Cuando Hermann nació, su padre estaba trabajando en haití, y Franziska sólo volvió a Alemania para el parto.

Poco después del nacimiento, dejó al bebé a cargo de unos amigos, y se reunió con Heinrich en Haití. Ninguno vería a Hermann otra vez hasta que este tenía tres años. A la vuelta, la familia se mudó a una casa prestada por otro amigo de la familia, el Dr. Hermann Epenstein, un acaudalado judío que pronto estableció una relación sentimental con Franziska.

Cuando 15 años después dicha relación terminó, la familia Göring se trasladó a Múnich, Poco después, murió el padre, y para entonces Hermann ya era militar.

El soldado Göring

Hijo de militar, a Hermann le atrajo la carrera castrense desde niño. También a una temprana edad, le entró el gusto por la historia, y las leyendas, de la Alemania medieval. Asimismo, el joven Göring se convirtió en un avezado alpinista.

A los 16 años entró en la Academia Militar Lichterfelde, en Berlín. Tres años después se graduó con honores, a pesar de que hasta entonces había sido un mal estudiante. En 1912, entró a formar parte del Regimiento 112, Prinz Wilhelm, de la infantería. Con ellos estaba cuando empezó la Primera Guerra Mundial.

Durante el primer año del conflicto, Hermann Göring sirvió como soldado de infantería en la zona de Mulhausen, muy cerca de la frontera con Francia. Hay que decir que sólo estuvo en el frente unos días. La mayor parte del tiempo lo pasó en el hospital, aquejado de reumatismo por la humedad de las trincheras.

Ahí estaba cuando un amigo, Bruno Loerzer, lo visitó, y lo convenció de que pidiera su ingreso en la Luftstreitskräfte, la naciente fuerza aérea imperial. Desde octubre de 1914 y hasta el verano del año siguiente, Göring voló con Loerzer como observador.

Piloto

Göring se había transferido a la fuerza aérea sin pedir permiso, y fue sentenciado por ello. No obstante, la sentencia no se aplicó, pues la Lufstreikräfte estaba necesitada de pilotos. Más aún, Göring y Loerzer fueron condecorados con la Cruz de Hierro de Primera Clase.El piloto Hermann Göring

Una vez terminado el curso de piloto, Göring fue asignado al recién creado escuadrón de combate, Jagdstaffel 5. Sin embargo, en uno de sus primeros vuelos fue herido en una pierna, y pasó casi un año en el hospital Recuperado, fue reasignado al Jagdstaffel 26, a las órdenes de Loerzer.

A mediados de 1917, Göring recibió el mando de su propio escuadrón, el Jagdstaffel 27. Durante este periodo entre el 26 y el 27 Göring consiguió la mayoría de sus victorias, un total de 22, lo que le convirtió en As, y por lo que recibió la más alta condecoración alemana, la Pour le mérite.

Casi al final de la guerra, en julio de 1918, Göring fue hecho comandante del Jagdgeschwader, el “Circo Volante”, antiguo escuadrón del malogrado Barón Rojo. Siempre arrogante, Göring nunca se ganó el respeto de sus pilotos.

El mito de la puñalada en la espalda

Hermann Göriing fue uno de esos incautos que creyó que Alemania podía ganar la guerra. Fue uno de los más ardientes defensores del mito de la “puñalada en la espalda”, la creencia de que traidores en Berlín habían provocado la rendición, pagados por los aliados.

Sobra decir que dicha leyenda no es más que eso. Curiosamente, Erich Ludendorff, sólo segundo en el escalafón militar a Hindenburg, también creía en ella, a pesar de que él y su jefe habían dicho al gobierno que era imposible seguir luchando.

Otro que creía en el mito era un soldado de infantería, Adolf Hitler, que algunos años después se cruzaría en el camino de Göring.

Exilio voluntario

Hermann Göring quería seguir volando pero el Tratado de Versalles prohibió que Alemania tuviese una fuerza aérea. El piloto, después de pasar unos meses en Dinamarca, encontró trabajo en una línea aérea privada en Suecia.

Estando en la Svenska Lufttrafik, en enero de 1921, Göring tuvo que llevar al conde Eric von Rosen desde Estocolmo hasta su castillo privado en Rockelstad. Debido al mal tiempo, el conde invitó a Göring a pasar la noche.

Carin y Hermann Göring

Carin y Hermann Göring.

Ea misma noche, Göring conoció a Carin von Kantzow, cuñada del conde. Según parece, fue amor a primera vista, y la pareja pronto se citó en la capital. Von Kantzow estaba casada y tenía un hijo de ocho años, pero su matrimonio ya hacía aguas.

A finales de ese año, Göring decidió volver a Alemania para estudiar en la universidad. Carin se divorció y lo siguió hasta Múnich, donde contrajeron matrimonio el 3 de febrero de 1922.

Hermann Göring el nazi

Göring acudió a un mitin de los nazis en 1922. Ese día habló Hitler, quien con su histrionismo y retórica convenció al piloto. Al poco tiempo Hermann Göring se unió al partido. A Carin también le gustaba Hitler, y pronto el hogar de los Göring se convirtió en un foco social de los líderes nacionalsocialistas.

Hitler, aprovechando que Göring era un héroe de guerra, lo nombró Líder Supremo de las SA, un título ceremonial, más que práctico. En su beneficio, la posición obligaba a Göring a acompañar a su líder en todas las actividades del partido.

Göring y Hitler en un aniversario del Putsch

Göring y Hitler en un aniversario del Putsch.

Así, Göring estaba al lado de Hitler la mañana del 9 de noviembre. El Putsch organizado por Hitler no parecía ir a ninguna parte, y los líderes nazis decidieron marchar, a sugerencia de Ludendorff, hacia el Ministerio de Defensa Bávaro.

El grupo no llegó a su destino. En la Plaza Odeon de Múnich, se toparon con 130 soldados leales. Se desató un tiroteo, en el que murieron cuatro policías y 16 nazis. En el enfrentamiento Göring fue herido en una pierna.

El gusto por la droga

Con la ayuda de Carin, y perseguido por las autoridades, Göring llegó a Innsbruck, Austria, y fue ingresado en un hospital. Fue operado, y para disfrazar el dolor, los médicos dieron a Göring morfina, dos veces al día.

A partir de ese momento Hermann Göring sería un adicto a la droga. Sólo en un par de periodos en los que estuvo ingresado en hospitales en Suecia, no la consumió. Una vez llegado al poder, el Reichsmarschall sería bien conocido entre sus colegas como un vulgar drogadicto.

Prácticamente todos lo sabían, HItler, e incluso los soldados a los que visitaba. Los ojos los tenía vidriosos casi todo el tiempo, y pasaba de la euforia a la depresión en horas, incluso minutos.

En 1934, Göring contrató a un pintor, Imre Goth, para que le hiciera un retrato. El resultado no gustó nada al líder nazi, pues le mostraba con las pupilas reducidas, y con la mirada clavada y vacía. Goth tuvo que refugiarse en Inglaterra con su pintura.

Detalle del retrato de Göring por Goth

Detalle del retrato de Göring por Goth.

Ahora sabemos que Hitler también era un drogadicto, y que muchos de los soldados alemanes en la guerra iban drogados con anfetaminas. Aquello fue un secreto durante los 12 años del Tercer Reich.

Pero que Hermann Göring era un drogadicto, lo sabía todo el mundo antes incluso de la toma de poder. Él mismo lo confesó a sus captores en Nuremberg. Consumía a diario, entre 260 y 350 miligramos de morfina.

Hermann Göring el político

Como uno de los más antiguos nazis y cercano colaborador de Hitler, incluso antes de que los nazis llegaran al poder, Hermann Göring fue nombrado Presidente del Reichstag. Su intervención fue crucial en la disolución de la República de Weimar y de instalar la dictadura en 1933.

Göring también fue nombrado Jefe de la Policía Prusiana, cuerpo que utilizó como germen de la Geheime Staatspolizei, la GESTAPO. Este cuerpo luego pasaría  a las manos de Himmler, pero mientras tanto le había servido a Göring para incrementar y afianzar su poder político.

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Fue él el primer líder nazi en acercarse al Reichstag después de que se declarara un incendio en el edificio. Años después, en los Juicios de Nuremberg, el General Franz Halder, Jefe del Estado Mayor del Alto Mando alemán, declaró que Göring le había confesado que él había iniciado el fuego.

Göring lo negó, pero algunos observadores como el periodista William Shirer y el historiador británico Alan Bullock, creyeron que los nazis habían tenido algo que ver.

La Luftwaffe

Aún en contra del mandato del Tratado de Versalles, los nazis comenzaron a rearmarse. A Göring le cayó el encargo de crear una nueva fuerza aérea, la Luftwaffe. Hitler había puesto toda su confianza en la aviación para apoyar su blitzkrieg.

Ernst UdetUn antiguo colega piloto, el también As de la aviación Ernst Udet (imagen), se hizo cargo del diseño y la producción de aviones de guerra. El mismo Udet diseñó el que sería uno de los cazas más célebres de la guerra, el Stuka.

Udet, probablemente el mejor piloto vivo en el momento, tuvo una enorme influencia en el desarrollo de nuevas tácticas de combate aéreo, incluido el bombardeo en picado. No obstante su gran capacidad como diseñador, como administrador era menos brillante.

Göring contrató entonces a un antiguo director de Lufthansa. Erhard Milch reestructuró tanto las formaciones aéreas como la producción de aviones. Aún así, la Luftwaffe no alcanzó el éxito esperado.

Segunda Guerra Mundial

Durante la invasión de Polonia en 1939, los Stuka de la Luftwaffe se lucieron ante un enemigo veinte veces en inferioridad numérica. La propaganda nazi hizo lo posible por exagerar los éxitos, ocultando los muchos fallos.

Pero cuando la fuerza aérea falló en la Batalla de Inglaterra, Hitler comenzó a pensar que con Göring se había equivocado de hombre. La relación empeoró aún más cuando los aviones aliados comenzaron su campaña de bombardeo a las ciudades alemanas.

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Junkers Stuka.

La marea de la guerra invertida, Göring pasaba más tiempo en su finca a las afueras de Berlín, Carinhall, que trabajando. Su esposa Carin había muerto en 1931, y el Reichsmarschall había vuelto a contraer matrimonio en 1935 con la actriz Emmy Sonnemann. Tres años después tuvieron una hija, Edda.

A pesar de la paternidad, Göring seguía consumiendo morfina, día y noche. El enfriamiento de su relación con Hitler sólo empeoró su estado. Después de la derrota de los nazis en Stalingrado, el Führer dejó de invitarlo a las reuniones del Estado Mayor.

El fin de Hermann Göring

Como es sabido por todos, la superioridad numérica del Ejército Rojo, y la industrial de Estados Unidos, dieron al traste con los planes de Hitler. El cerco aliado al Tercer Reich se fue cerrando inexorablemente desde 1943.

Con Berlín sitiada, Hitler se encerró en el búnker de la cancillería. Seguía dirigiendo tropas inexistentes a la espera de un milagro. Hitler se quejaba constantemente de que los generales le habían traicionado, y de que eso era la causa de su derrota.

En ese estado de desesperación, a Hitler le llegó una noticia que le provocaría una de sus famosas rabietas.

Desde su finca en los Alpes, Göring sugirió a Hitler que, ya que este estaba encerrado, él podía asumir la jefatura del Reich para continuar la lucha. El Führer, atizado por Martin Bormann y Joseph Goebbels, enemigos de Göring, ordenó que el Reichsmarschall  fuese detenido y degradado.

Un comando de las SS arrestó a Reichsmarschall y lo encerró en un castillo bávaro. Desde ahí, Göring escribió varias cartas a Dwight Eisenhower. El Comandante Supremo aliado no las respondió. En su lugar, soldados norteamericanos lo detuvieron el 6 de mayo de 1945.

Relacionado: Sobrevivió Hitler a la Segunda Guerra Mundial?

Juicio y muerte

Hermann Göring fue el nazi capturado de más alto rango (Dönitz había sido nombrado por Hitler como su sucesor, pero dicho cargo le duró sólo unos días). Por ello, en los juicios de Nuremberg fue quien más actuó a la defensiva.

Durante el procedimiento, el arrogante expiloto dio a entender que él era ahora el legítimo líder de Alemania, y que como tal, debía ser respetado por otras naciones. Al igual que otros, se defendió diciendo que no podía oponerse a Hitler, pues temía por su vida y la de su familia.

De nada sirvieron sus diatribas; de nada sirvieron sus excusas. Göring había sido parte en todas las atrocidades del régimen nazi. Había pruebas suficientes, y así lo creyó el jurado, que lo condenó a la horca.
Pero el nazi drogadicto se guardaba un as en la manga. Hermann Göring esquivó la horca gracias a una cápsula de cianuro. Nadie sabe exactamente quién se la dio o cómo la introdujo en su celda.

Hermann Göring muerto

Observado las 24 horas al día, el soldado que miraba por una pequeña apertura en la puerta sólo pudo ver cómo Göring se llevaba algo a la boca. Los guardias entraron inmediatamente, pero ya era demasiado tarde.

Hermann Göring, otro nazi drogadicto, esquivó la horca, pero no la muerte ni el merecido oprobio.

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6 thoughts on “Hermann Göring, otro nazi drogadicto.

  1. No pues que mal articulo, quizas tenga un 5% de verdad, el resto el 95 % es falso, creo que el unico drogadicto aqui es el escritor de este articulo.

  2. Aparte de la cuestión yonki, sobradamente probada y que conocemos desde que este personaje llamado Hermann Monster, perdón, Göring, saltó a la escena en la Primera Guerra Mundial, creo que es justo ponerlo en su sitio especialmente en su relación con Ernst Udet, cuyo nombre luzco con orgullo en mis comentarios.

    Una de las cualidades propias de los INEPTOS, como Hermann morfina Göring, el culpar a inocentes de sus propios errores, bacalás, meteduras de pata hasta el sobaco o continua pisada de “merde”. Si la Luftwaffe necesitaba un bombardero de mayor autonomía para sus misiones sobre Gran Bretaña, no era competencia de Udet el tomar la decisión de su construcción. Su misión era diseñar y fabricar lo que se le encargaba y/u ordenaba, pues para decidir lo que la Luftwaffe necesitaba estaba el INEPTO de Göring, y éste nunca supo lo que su fuerza aérea precisaba, por INEPTO y por falta de tiempo, entre modelismo ferroviario, estancias en su finca y pinchazos en el brazo o donde fuere.

    Ernst Udet era un héroe de guerra. Consiguió casi el triple de derribos que Göring en la Primera Guerra Mundial (62 por 22). Fue el 5º as absoluto, el segundo alemán, sólo por detrás de Manfred von Richthofen, y el primero de la Luftstreitkrsäfte de los que sobrevivió a la guerra. Su vida no fue perfecta, ni mucho menos. Le gustaba empinar el codo y le perdía una falda (entre su lista de “victorias confirmadas” estuvo la mismísima Mary Pickford), pero fue algo que nunca pudo alcanzar la morsa nazi de Göring: un excelente aviador y diseñador de aviones.

    Y para terminar, voy a esperar unos días por si tú, Eduardo, la cagas otra vez, pues en tal caso no voy a tener piedad. Este blog lleva funcionando más de cuatro años y te aseguro que su autor no se droga, así que ya te puedes meter por el culo tus injurias, pues no me cabe duda de que el que se mete coca, crack, heroína, grifa y la morfina que se metía la foca nazi eres tú.

    No vengas aquí a tocarnos las pelotas, y cuidadito con las réplicas porque paso por aquí TODOS LOS DÍAS.

    Un abrazo Jesus, y una patada en el culo para ti, Eduardo.

    • Mi estimado Ernst,
      cuando era muy joven, fui de los que se creyeron el mantra de la efectividad y “grandeza” de la Luftwaffe. Gracias a Dios, la educación me abrió los ojos. En otros artículos ya he tratado algunos de los muchos errores de los nazis, los de Hitler, y los de Görng.
      Siendo objetivos, la Luftwaffe sólo triunfo ante Polonia. En el resto de campañas fue una decepción. El mismo Hitler se dio cuenta, cuando los bombarderos aliados campaban a sus anchas sobre los cielos de Alemania. La Luftwaffe no pudo contra Inglaterra, ni contra los yanquis, y muchos menos contra los rusos.
      Claro está, buena parte de la culpa la tuvo el Reichsmarschall, quien se preocupaba más de la buena vida que de dirigir su fuerza aérea como debía. Como bien dices, Göring era un inepto. Si brillo en la PGM , fue porque buena parte de los ases sucumbieron. Es una lástima que Udet no hubiese sido capaz de gestionar su talento, pero es que tampoco le dieron la oportunidad. La Luftwaffe, como todo en el Tercer Reich, estaba politizado, y contaba más el fanatismo y el seguidismo al Führer que las habilidades de una persona.
      Ya trataremos mejor el tema próximamente. Precisamente quise escribir sobre Göring como antecdente a la historia de Ernst Udet.
      Y sobre el pájaro este, mejor ni digo nada. Te agradezco mucho el comentario, y te deseo el mejor de los domingos.
      Un abrazo aéreo!

  3. Fantástico, Jesús .. he preciado múchisimo tu información sobre Göring y ¿quizás? más aún tu respuesta a alguien faltando de educación. Insultándote sin aportar datos para sus afirmaciones tramposas..
    Un abrazo fuerte, compañero, y a leerte más.

    Eugène

    • Mon ami Eugene,
      Es bien conocida la adicción de Göring a las drogas, no he contado nada nuevo. Lo malo es que, en ocasiones, algunos e dejan llevar más por su ideología que por la realidad. La verdad es que ni me ofendo ni me preocupan mucho. allá ellos… P
      Muchas gracias como siempre por tu aportación. Un gran abrazo hacia Inglaterra!

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