La noche en la que el mundo no se volvió loco.

“Les hablo desde la azotea del edificio Broadcasting en Nueva York. Las campanas que escucháis tañen para advertir a la población de que evacúen la ciudad antes el avance de los marcianos. Se estima que en las dos últimas horas, tres millones de personas han recorrido las calles dirigiéndose hacia el norte. La Avenida Hutchinson River aún está abierta al tráfico. Evitad los puentes hacia Long Island…irreparablemente atascados. Todas las comunicaciones con la rivera de New Jersey cesaron hace diez minutos. Ya no hay defensas. Nuestro ejército ha sido barrido…artillería, la fuerza aérea, todo aniquilado. Esta puede ser nuestra última emisión. Nos quedaremos aquí hasta el final…”

Luces

La cita anterior corresponde a la célebre emisión de La Guerra de los Mundos el 30 de octubre de 1938, con Orson Welles como narrador y casi una treintena más de actores. La historia, basada en una novela escrita en 1898 por H.G. Wells, contaba una invasión de la Tierra por parte de los marcianos, ficticia por supuesto. Pero el estilo descriptivo utilizado por los productores del programa, en el que se incluían supuestos boletines de prensa y también supuestas conexiones en directo desde varios puntos de los Estados Unidos, hizo creer a mucha gente que se trataba de una invasión real. Las llamadas colapsaron las centralitas de la estación de la CBS (responsable de la emisión) y de muchas comisarías de la policía. Al día siguiente, la prensa habló de pánico en las calles, de histeria masiva, de suicidios y muchos heridos en los hospitales. Los mismos periódicos criticaron el programa por exceso de sensacionalismo y pidieron que se regularan sus emisiones desde la FCC (Federal Communications Commission). Esa es la historia que la mayoría de nosotros ha leído y escuchado. pero la realidad es muy distinta.

WarOfTheWorlds estudio

El Mito

Para empezar, no fueron tantos los que escucharon la transmisión del programa “The Mercury Theatre in the Air”, pues en aquel entonces la radio comenzaba a ganar popularidad, pero distaba mucho de ser un medio extendido entre toda la población. Además, dicho programa no estaba entre los favoritos de los norteamericanos, y era un domingo por la noche, lo que limitaba aún más la audiencia. En una encuesta realizada por la empresa de ratings C.E. Hooper, sólo el 2% respondió haber escuchado la retransmisión del programa. El 98% restante se decantó por The Chase and Sanborn Hour, una programa de variedades y comedia que era la sensación en aquel entonces. Investigaciones recientes ponen la cifra de audiencia en alrededor de un millón de oyentes, menos del 1% de la población total.

No hubo pánico en las calles. El editor del diario neoyorquino New York Daily News, informó haber encontrado las calles de la Gran Manzana desiertas cuando se dirigía a su oficina al final del programa. Lo mismo informaron los actores cuando por fin les permitieron salir de los estudios. Ningún hospital de la región confirmó un aumento en las urgencias, la policía negó también cualquier informe de suicidios. Ninguna rama de las fuerzas armadas fue convocada para controlar a las masas.

La Realidad

Es verdad que las centralitas de la propia CBS y de muchas estaciones de policía recibieron muchas más llamadas de lo normal, un 40%, pero la mayoría eran para preguntar si la invasión era verdad o una broma de Halloween; otras muchas eran para quejarse del mal gusto del programa, y otras para lo contrario, para felicitar a sus creadores por el éxito.Algunos creyeron que se trataba del inicio de la guerra en Europa, ya que el evento sucedió sólo un mes después de la Cumbre de Munich en la que el conflicto fue pospuesto en el último minuto. Poca gente en realidad se creyó que los marcianos estaban invadiendo la Tierra. El hecho de que la gente llamase por teléfono y no saliera a las calles es considerado por los sociólogos como una muestra de que la población no entró en pánico, a pesar de que sí se preocupó por un momento.

Sepia

La Prensa

El verdadero escándalo comenzó al día siguiente, con supuestos reportajes publicados por los grandes periódicos en los que relataban escenas de caos, pero en pocas ocasiones dichos reportajes incluían nombres de personas o lugares concretos, y en menos casos aún contaban con testigos o pruebas. Durante las primeras semanas, más de doce mil artículos dedicados al tema encontraron su lugar en las páginas de los diarios. Hitler aprovechó el escándalo para criticar “la corrupta condición y el decadente estado de la democracia”. La prensa aprovechó también para atacar a la radio y pedir que fuese regulada más ampliamente.

A muchos no se les escapó el hecho de que fuese precisamente la prensa escrita la que intentara sacar las cosas de quicio. En los últimos años, los medios de papel y tinta habían visto cómo las ondas les habían quitado parte de los ingresos por publicidad, y aquella era una muy buena oportunidad para desgastar a la radio, tachándola como un medio irresponsable y poco fiable. Orson Wells, quien en un principio se mostró molesto y criticó a los medios por exagerar la reacción del público, se dio cuenta con el tiempo de que la controversia le beneficiaba, aumentando su popularidad, y él mismo se encargó de inflar el mito.

Conclusión

En todo caso, el evento causado por la emisión de La Guerra de Los Mundos, se convirtió en historia, o en leyenda, según cómo lo veamos. Sï hubo cierta preocupación entre los oyentes, pero nada comparada con el mito de la histeria masiva. Al menos no en los Estados Unidos. En 1949, una adaptación de la misma historia por parte de dos ecuatorianos, Leonardo Páez y Eduardo Alcántara, transmitida por Radio Quito, provocó el pánico en las calles, con brigadas de bomberos y policía saliendo a las calles para enfrentarse a los invasores. Cuando el público se enteró del bulo, el pánico se transformó en violencia, y las sedes de Radio Quito y del diario El Comercio, que había participado en el engaño, fueron atacadas. Al menos siete personas murieron, incluídas la novia y el sobrino de Páez, que tuvo que mudarse a Venezuela.

12 thoughts on “La noche en la que el mundo no se volvió loco.

  1. Hola Jesús,
    pues me desmontaste otro mito. Pensaba que el impacto en la población había sido mucho mayor durante la transmisión en directo y veo que no fue así. Una muestra más de que la información es poder, el mal uso de los medios de comunicación (escrita o no escrita) pueden llegar a provocar verdaderos desastres a nivel mundial. A parte de la ética profesional de los periodistas pienso que debería haber más regulación en este sentido por el bien de la… Humanidad. Por otra parte, si en nuestros tiempos se produjera una verdadera invasión marciana, ¿alguien se la creería después de la “broma” de Welles? ¡Ja, ja, ja!
    Saludos marcianos

    • Hola Francisco,
      aciertas en tu diagnóstico del poder y la responsabilidad, o irresponsabilidad de los medios. En este caso, como en otros muchos, fueron ellos los culpables de cualquier “caos”. Soy de los que cree en la libertad de prensa, pero también en que los periodistas deben tener mucho cuidado con lo que publican, pues pueden causar un desastre. No sería la primera vez.
      Y en el caso de que lleguen los marcianos, pues creo que los veríamos desde lejos y eso les robaría la exclusiva a los medios, aunque seguro ya saldrían con alguien a quién entrevistar…:P
      Muchas gracias por comentar. Un abrazo.

  2. La libertad de prensa a devenido, para desgracia de la humanidad y en muchos casos, en un verdadero e inconmensurable “libertinaje de prensa”. Y es que la seriedad y objetividad, como premisas periodísticas, son cada vez algo más exótico. 🙁

    • Tienes toda la razón Ángel, mucha gente confunde libertad con hacer lo que les de la gana, y es un gran error. La libertad tiene sus límites, justo donde empieza la libertad del vecino.Muchas gracias y un saludo.

  3. Excelente artículo Jesús. Los mitos y los bulos son enemigos públicos números uno del conocimiento riguroso de la historia. Un cordial saludo.

    P.D. He cambiado de piloto. Rudolf Berthold fue muy bueno pero Udet obtuvo más victorias. De hecho, se llevó la medalla de plata alemana detrás del gran Manfred.

    • Lieber Herr Udet,
      A veces me pregunto, qué sería de nuestro mundo sin los bulos? Un aburrimiento, y muchos negocios se vendrían abajo, como el de la homeopatía… Claro está que nuestro deber es descubrirlos e intentar eliminarlos, pero no me vas a poder negar que le añaden una chispa de ignorancia a nuestras vidas…

      P.D. Udet fue el maestro de todos, incluso de Richthoffem así que ha sido usted ascendido de rango. Enhorabuena!

      • No me había planteado lo de los bulos desde ese punto de vista. Tienes razón.

        El gran Udet hizo tres cosas que Richthofen no pudo hacer: sobrevivir a la Gran Guerra, catar en combate los dos mejores cazas alemanes de aquella conflagración -el Fokker D.VII (Manfred sólo intervino en las pruebas previas) y el Siemens Schuckert D.III- y participar en la génesis y desarrollo de la Luftwaffe.

        • Hola Antonio,
          no me acordaba del detalle que mencionas sobre a influencia de Udet en el nacimiento de la Luftwaffe. Como muchos, tiendo a cometer el error de centrarme en la figura del inútil de Göring, cuando fue Udet quien sentó las verdaderas bases del éxito disfrutado por los alemanes al principio de la SGM. te agradezco lo hayas recordado.

          Muchas gracias por comentar. Un cordial saludo.

  4. Sería ideal un artículo sobre periodistas en el apartado “villanos”. Para que nos hagan compañía. Ya sabes quiénes somos, jejejejejeje.

Comments are closed.