Cuando el vino frenó un ataque a España.

Muchas son las razones por las que una batalla puede ser ganada o perdida, una mala estrategia, el clima, o un mensaje que no llegó, pero pocas que yo conozca (estoy convencido de que en la antigüedad hubo más casos cuyas historias no han llegado hasta nuestros días), han tenido entre las causas de su desenlace al buen amigo vino. Quiso el destino que el beneficiado, y el dueño del vino, fuese España, y que la víctima, el atacante, una de sus más acérrimas enemigas, la Pérfida Albión, la altiva potencia en ciernes que aún no lograba el completo dominio de los mares. Quiso el destino también, que su objetivo fuese uno que creyeron fácil, y que en 1596 ya habían saqueado impunemente, pero cuyos defensores se empeñaron esta vez en darle vuelta al marcador, Cádiz.

Soldados británicos bebiendo

Era una época de guerras constantes, de rivalidades entre los reinos europeos en búsqueda de la supremacía mundial. Un tiempo en el que buena parte de las guerras se desarrollaban en los mares, especialmente en el Atlántico, lleno de grandes barcos mercantes llenos de tesoros americanos. España seguía siendo la potencia mundial por excelencia, aunque ya dejaba entrever señales de debilidad, y el resto de aspirantes al puesto no cesaba en su carrera por buscarle las cosquillas. Gran Bretaña aún se sentía confiada décadas después de su victoria sobre la Armada Invencible, pero olvidaba que en aquella ocasión un factor tan importante como la climatología había sido decisiva, y no tanto la calidad de sus armas o de sus soldados.

Reinaba en la Corte de Saint James, pues eso, James I, hijo de Mary Stuart y sucesor de Elizabeth I, aquella que había sacado de la oscuridad a su pequeño y pobre reino gracias a los piratas, pero que no tuvo descendencia. James, presionado por sus asesores, creyó que una buena manera de aumentar su popularidad era volver a la época Elizabethiana, en la que robarle a sus enemigos era el camino más fácil para enriquecerse, y de paso, enardecer el patriotismo de sus súbditos. No obstante, James tardó en decidirse a autorizar la expedición debido al rechazo del Parlamento, que no quería o no se sentía capaz de proveer los fondos necesarios. Tanto tardaron, que James murió, víctima de la disentería en marzo de 1625. Su hijo Charles I le sucedió, y en septiembre de ese mismo año, y sin los fondos necesarios, este aprobó el ataque a España.

A cargo de la correría fue nombrado Sir Edward Cecil, un militar y político que había demostrado su valía en los campos de Sir Edward Cecilbatalla de Flandes contra los españoles, pero que nunca había luchado en el mar. Además de su falta de experiencia, Cecil se vio obstaculizado por la falta de recursos y de tiempo, pues el rey redujo la preparación de tres a una semana. Los marinos fueron reclutados, en muchos casos por la fuerza, entre los habitantes de los puertos del sur de Inglaterra. La comida era escasa, y la moral exigua. Para más inri, muchos de los capitanes de los casi cien barcos de guerra preparados no confiaban en su comandante, y ya en el trayecto demostraron sus intenciones de seguir sus instintos, y no las órdenes de su superior. La única buena noticia es que los holandeses apoyarían con 15 naves y mil soldados.

La expedición zarpó por fin a mediados de octubre de 1625 y llegó a la bahía de Cádiz a finales del mes, demasiado tarde para interceptar los barcos cargados de tesoros ya en puerto, y los que quedaban habían sido advertidos y tomaron otra ruta. Cecil ordenó entonces atacar la ciudad. El plan inicial, elaborado por los más experimentados holandeses, era desembarcar en el Mapa de la Bahía de Cádiz, Ca. 1625.Puerto de Santa María y avanzar por tierra hasta la península, pero pronto se dieron cuenta de que la poca profundidad del mar en esa zona dificultaría la maniobra y Cecil decidió en su lugar atacar el Fuerte del Puntal, en la saliente donde actualmente llega el puente que une a la península con el Trocadero. Aproximadamente 1,000 hombres y sus equipos tomaron tierra, al día siguiente consiguieron tomar el fuerte y permitieron a sus defensores salir con honor. Cecil ordenó entonces el desembarco de 9,000 soldados más, preparando un ataque frontal contra la ciudad, pero entonces supo que el Corregidor de Jerez, Luis Portocarrero, avanzaba por tierra con 2,300 hombres para unirse con otros tantos provenientes de las guarniciones de Medina Sidonia y Chiclana. Cecil giró 180 grados para salir a su encuentro, pero antes de encontrar al enemigo, fue informado de que los soldados no llevaban ni comida ni agua.

Al menesteroso Cecil se le ocurrió la gran idea de permitir a los soldados que buscaran entre la población comida y bebida, y estos, que llevaban casi 48 horas sin bocado, se dierona la tarea con gusto. El problema es que más que comida, lo que encontraron fue una bodega de vinos, y ni lentos ni perezosos consumieron todo lo que el estómago les permitió, cogiendo una cogorza que los inhabilitó no ya para luchar, sino siquiera para mantenerse en pie. No quedó otra opción a Cecil que ordenar la retirada, sin haber podido tomar Cádiz, y sin haber capturado ningún tesoro de ningún barco. La mala suerte se cebó aún más durante el viaje de regreso a Inglaterra, donde la hambruna y la enfermedad se cobraron más víctimas.

El fracaso de la expedición fue total y ensanchó la ya abierta brecha entre el rey James y el Parlamento. Los enemigos del rey, finalmente consiguieron derrocarlo en 1642 y ejecutarlo siete años después. Para España fue una victoria más en el mismo año de la rendición de Breda y la reconquista de San Juan de Puerto Rico. Para los ingleses fue una llamada de atención, y el desastre de Cádiz sirvió para que la Royal Navy fuese reorganizada, profesionalizada y preparada para su futuro dominio de los mares. Y pensar que todo se debió al zumo sagrado de la uva… ¡Viva el vino!

8 thoughts on “Cuando el vino frenó un ataque a España.

  1. ¡Aaaaay! Cómo me conoces. Me ha encantado. Y además de encantarme, me trae a la memoria hechos muy parecidos, acaecidos 100 después en Cartagena de Indias.

    Como todo el mundo sabe (o debería saber), la defensa de Cartagena de Indias entre mediados de marzo y finales de mayo de 1741 también contó con un poderoso aliado: las enfermedades (el vómito negro y el escorbuto entre ellas). En aquella gloriosa batalla de la “Guerra del Asiento” no hubo vino, pero sí hubo 3.000 soldados españoles y coloniales contra más de 20.000 ingleses, indios macheteros y colonos de Norteamérica (entre ellos, el hermano mayor de un tal George Washington). El trinomio Lezo-Eslava-enfermedades diezmó las fuerzas atacantes de otro Edward (Vernon), aunque aún no se ha investigado lo suficiente la relación amor-odio entre el virrey de Nueva Granada y el almirante Lezo. Lo que sí se sabe es que Don Blas murió poco después de esa victoria, a causa de las heridas recibidas en su ya muy maltrecho cuerpo y a causa de la epidemia de peste que se declaró en Cartagena de Indias tras el combate. También se sabe que la Real Orden que decretaba su destitución llegó mes y medio después del óbito, en octubre de 1741, gracias a las intrigas de Sebastián de Eslava, que quiso arrogarse todos los méritos de tan épica victoria. Sin embargo, mi opinión personal sobre el virrey es similar a la que te expuse al hablar de Nerón: creo que no era tan malo como lo pintan.

    La memoria del almirante fue restablecida por Carlos III veinte años después, con la concesión de diversos títulos nobiliarios a su primogénito. Como acertadamente se afirma en el catálogo editado en 2013 con motivo de la exposición monográfica en honor al Don Blas en el Museo Naval, él también ganó una batalla después de muerto, como hiciera el Cid Campeador.

    Y volviendo a tu artículo, aunque en el último párrafo haces referencia al difunto rey James, queda claro que a quien ejecutaron en 1649 fue a Carlos I, por obra y gracia de Sir Oliver Cromwell (qué grandes Richard Harris y Alec Guinness en la famosa película).

    Un abrazo.

    • Hola Antonio,
      precisamente cuando buscaba información para esta entrada, me encontré con el episodio que cuentas de Cartagena. EL personaje de Vernon fue fundamental para la actividad pirata en el Caribe, y para la eventual organización de la incipiente Royal Navy. EL tema me ha picado la curiosidad, así que no te extrañe si un día te encuentras con un artículo al respecto. Y tienes razón, el ejecutado fue Carlos, y no James. A ver si encuentro la manera de explicarlo mejor.

      Muchas gracias por comentar.
      Un crdial saludo.

  2. Hola Jesús,
    para que digan que el vino es malo ¡ja, ja, ja! Es broma, claro, todo en su justa medida, aunque nuestros caldos son de lo mejor. ¡Qué aprendan los ingleses!
    Saludos

    • Hola Francisco,
      En broma y en serio, el vino es un gran invento, y como médico sabes perfectamente que en moderación es muy beneficioso para la salud. Eso si, poco a poco, y no todo de un tirón, que siempre habrá más mañana…:P
      Muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo y feliz semana!

    • Mil gracias a tí por todos tus comentarios, y tus retuits! Este blog no sería nada sin vosotros los lectores, y estoy eternamente agradecido contigo y con todos aquellos que constantemente me dedican un poco de su valioso tiempo.
      Sois lo más! Un besazo! 😉

Comments are closed.