El mito del General Invierno

Desde niño, en el cole, aprendí que Napoleón y Hitler intentaron conquistar Rusia. Ambos, decían los libros, se toparon con un enemigo inesperado, el General Invierno. Aún leo en casi todas partes que fue el frío el que frenó a los ejércitos invasores de los dos megalómanos, una teoría con la que cada vez estoy menos de acuerdo. Ahora bien, no me atrevería a decir que las bajas temperaturas no tuvieron nada que ver con dichos intentos fallidos. No soy tan arrogante. Sin embargo, si ponemos los clichés de un lado, es fácil ver que aquellas campañas de conquista encontraron otros obstáculos más poderosos que el frío. Si el artillero corso y el cabo austriaco no lograron su objetivo, no fue por culpa del General Invierno.

Napoleón se retira de Rusia, no fue el General Invierno

Napoleón 1811

Aquel año parecía que Francia estaba en su apogeo. Buena parte de Europa estaba bajo la bota de Napoleón, del Atlántico al Báltico y de Portugal a Italia. La excepción era la tozuda Gran Bretaña, cuya planeada invasión se quedó en nada tras la derrota francesa en Trafalgar. Sin una flota que dominase los mares, sería imposible cruzar el Canal de la Mancha. Eso, en la superficie. Por dentro, la situación era más complicada.

En 1807, tropas napoleónicas y españolas invadieron Portugal, y muy pronto sería la misma España la que caería, no sin la traición de su propio rey. La guerra de guerrillas iniciada por los españoles resultó ser un dolor de cabeza permanente para Napoleón. Francia tenía cada vez más enemigos, y en el frente doméstico la euforia de los primeros años del imperio había dado paso al pesimismo, empujado por la carestía, y lo muchos jóvenes muertos en el campo de batalla.

La moral estaba por los suelos, y la popularidad del emperador iba por el mismo camino. Hacía falta un revulsivo. Qué mejor que una nueva campaña, más conquistas, pareció haber pensado Napoleón.

Rusia 1812

El imperio de los zares ya había sido vencido por Napoleón con anterioridad. Una de las cláusulas que se obligó a firmar a los rusos, es que no podrían comerciar con los El Zar Alexander Ibritánicos, pues la intención de Napoleón era asfixiar económicamente al único enemigo que no había vencido. Para 1810, no obstante, la economía rusa también estaba sufriendo por la falta de comercio. El zar Alejandro dejó de cumplir con esa cláusula.

Otro punto de conflicto estaba relacionado con la cuestión territorial. Con el Tratado de Schönbrunn, Napoleón obligó a Austria a ceder Galicia Occidental a Polonia. Rusia no vio con buenos ojos este movimiento, pues tenía frontera con ese territorio, y el zar temía que Francia pudiese utilizarlo como base de avanzada en una invasión.

No se equivocaba. De hecho, Napoleón llamaría a su campaña la Segunda guerra Polaca, y la estableció en términos beneficiosos para su aliado. Polonia, según él, estaba en peligro ante el gigante ruso, y era mejor una ofensiva preventiva que esperar el ataque. Comenzaron los preparativos.

La campaña

Las fuerzas napoleónicas cruzaron el Río Neman el 24 de junio de 1812 y se dirigieron hacia Moscú. Las fuentes varían en el número de soldados, entre 450,000 y 600,000. En cualquier caso, era el ejército más grande que jamás se hubiese puesto en marcha. Aproximadamente la mitad eran franceses, y el resto aliados.

El zar sabía que no podía enfrentarse a Napoleón en una batalla directa. La estrategia inicial del General Barclay fue retirarse poco a poco, evitando dar batalla. Los primeros días los franceses avanzaron casi sin oposición, con apenas algunas escaramuzas. En agosto, cercano ya a Smolensk, Napoleçon diseñó un ataque sorpresa por un flanco para obligar a los rusos a dar batalla. El 14 de octubre por la noche, una avanzadilla francesa logró hacerse con algunos barrios de la ciudad, esperando que eso provocara un ataque ruso.

No fue sino hasta el 16 que Barclay acudió al llamado, y aún así, sólo con parte de su ejército. No más de 60,000 hombres por cada bando participó en la Batalla de Smolensk. Al final, la victoria fue para los franceses, pero nuevamente los rusos habían logrado escapar. Eso sí, dejaron la ciudad en llamas, los depósitos de munición y comida vacíos, y las infraestructuras destruidas.

La logística

Fue el mismo Bonaparte quien dijo que un ejército marcha sobre el estómago de sus soldados. El corso lo sabía muy bien, pero había hecho sus cálculos y preparativos pensando en su táctica habitual de utilizar las cosechas disponibles doquiera marcharan sus ejércitos. El problema es que no contó en que los rusos responderían con la “tierra quemada”; no dejando nada aprovechable al enemigo en su avance. Ya en Smolensk, los franceses comenzaban a sufrir la escasez de suministros.

A pesar de que los generales rusos estaban considerados como los peores en Europa, su estrategia colectiva estaba funcionando. Al retirarse y permitir el avance francés. Las líneas de suministro del enemigo se alargaban. Napoleón lo tenía cada vez más difícil para alimentar a sus hombres. El hambre no tuvo nada que ver con el General invierno.

Borodino

Aún ante las dificultades, la Grand Armée siguió avanzando, y a principios de septiembre se encontraba a menos de 100 kilómetros de Moscú. El General Kutuzov, que había reemplazado a Barclay, dirigió su ejército de alrededor de 150,000 hombres, y lo situó en las afueras de Borodino. Bonaparte contaba con 200,000 tropas.

Batalla de Borodino

Batalla de Borodino

Por fin, el día 7, tuvo lugar la batalla que Napoleón buscaba, que sería la más grande de la campaña. Los rusos resistieron durante buena todo el día los ataques franceses. Fue una lucha sangrienta en la que los dos ejércitos sufrieron grandes pérdidas. Finalmente, los rusos decidieron retirarse durante la noche. Napoleón, consciente del agotamiento de sus soldados y del hambre que muchos ya sufrían, decidió no perseguir al enemigo. Ese fue probablemente su mayor error.

Moscú

Napoleón y su mermado ejército entraron en la capital rusa el 14 de septiembre: la encontraron vacía, pues todos los habitantes habían sido evacuados. O casi todos. En las calles, los franceses encontraron a seres de aspecto terrible, figuras que los soldados apenas creyeron humanos. Eran prisioneros de la cárcel del Kremlin, que habían recibido su libertad a cambio de una tarea funesta: incendiar Moscú.

Napoleón observa el incendio de Moscú

Napoleón observa el incendio de Moscú

Los reos hicieron bien su tarea. Dos tercios de la ciudad fueron devorados por las llamas. Muy importante fue que entre los barrios calcinados estaba el de los comerciantes, donde los franceses esperaban encontrar alimentos. Aquellos que fueron sorprendidos con antorchas, fueron ejecutados sumariamente.

No fue el General Invierno

Contraria a la suerte de los alemanes 139 años después, Napoleón si llegó a capturar Moscú. Sin embargo, la suya fue una victoria pírrica, pues aparte de no haber podido destruir al ejército ruso, había perdido casi la mitad  de sus propios hombres. La falta de alimentos, las enfermedades, y el prospecto de un frío invierno, obligaron a Bonaparte a dar la orden de retirada en noviembre.

Como podemos ver, no fue el frío lo que frenó a Napoleón. Moscú fue capturado a mediados de septiembre, un día soleado y cálido, según los testigos. Lo que decidió el resultado de la campaña, no fue el invierno, sino la falta de alimentos las enfermedades y el agotamiento. No podemos evitar darle crédito a los rusos, que en las pocas batallas habían conseguido causar fuertes bajas al enemigo.

El final de la Grand Armée

El final de la Grand Armée

Si el frío tuvo algo que ver con el desastre, fue ya en la retirada, cuando cientos de miles de hombres perecieron camino a casa. El mito del General Invierno puede ser aplicado, sí, pero insisto, sólo cuando Napoleón ya había dado la campaña por perdida.

Operación Barbarrosa

En 1941, Hitler se encontraba en una situación similar a la de Napoleón. Después de haber conquistado casi toda Europa, los ingleses quedaban como su único, y resistente enemigo. También al igual que el francés, el Führer había conseguido un pacto con los rusos, aunque ambas partes sabían que el enfrentamiento llegaría tarde o temprano. Hitler no quiso esperar, y fijó la fecha para la invasión de la Unión Soviética. La Operacion Barbarossa comenzaría el 22 de junio.

La fecha fijada originalmente para la operación era el 15 de mayo. Sin embargo, un golpe de estado en Yugoslavia en contra del gobierno pro-nazi, llevó a Hitler a posponerla mientras invadía Yugoslavia. Ese retraso de seis semanas, según mucho, serían clave en el fracaso alemán.

La idea tradicional es que, si no hubiese sido por ese retraso, los nazis podrían haber ganado la guerra contra la URSS. La premisa de esta suposición, es que fue el General Invierno quien frenó su avance. Yo mismo lo creí durante mucho tiempo, pero poco a poco me he ido convenciendo de lo contrario. Estas son mis razones.

No fue tan fácil

Aparentemente, y a juzgar por los rápidos avances de la Wehrmacht en las primeras semanas de la invasión, todo salió a pedir de boca. Los rusos no estaban preparados y los alemanes avanzaron, si, pero a un coste muy alto.

Al principio todo fue avanzar

Al principio todo fue avanzar…

El ataque inicial en junio contó con más de tres millones de soldados, y aproximadamente 400,000 en reserva. No obstante, para principios de diciembre, cuando los alemanes llegaron a las puertas de Moscú, ya habían sufrido 600,000 bajas. Puede no parecer mucho, pero fueron los batallones de élite habían sufrido en mayor número de hombres. Los reemplazos eran reservistas sin experiencia, y con menos preparación. El ejército perdió mucha de su efectividad de combate por esta razón.

En armamento la Wehrmacht también había sufrido pérdidas considerables. Al inicio de la campaña, Hitler puso a disposición de los generales casi 3,500 tanques. Dos meses después, 700 de ellos habían sido destruidos por los rusos y otros 1000 habían sufrido daños. La mitad de estos requirieron profundas reparaciones. Aquí, el General Invierno tuvo poco que ver.

Y la Luftwaffe no se quedaba atrás. De los 2,700 aviones disponibles en junio de 1941, sólo quedaban 800 en noviembre. Las fábricas continuaron produciendo nuevas naves, pero era mucho más difícil reemplazar a los pilotos. La vida media de un  piloto alemán pasó de tres años antes de Barbarossa, a apenas seis semanas a finales de 1941.

La distancia

Al igual que los franceses en 1812, las fuerzas de Hitler en 1941 tuvieron problemas de abastecimiento. El avance fue tan rápido que algunas divisiones tuvieron que pisar el freno para poder recibir suministros. Los transportes debía recorrer hasta mil kilómetros por viaje, y las condiciones de las carreteras no eran ideales.

Mapa de la Operación Barbarossa

Mapa de la Operación Barbarossa

Un punto más. Hay otro mito que versa sobre la maquinaria militar alemana. Durante décadas se nos ha hecho pensar que el ejército alemán estaba ampliamente motorizado. La realidad es algo distinta. De las más de 200 divisiones que cruzaron la frontera soviética en 1941, sólo 19 eran motorizadas.

Las demás contaban con tanques, camiones, motocicletas y otros vehículos, pero en menor cantidad, y la mayoría de la infantería marchaba a pie. En noviembre, los soldados estaban exhaustos, y no había visos de permisos.

La lluvia

La premisa de este artículo es que el frío no fue el factor en la derrota de Napoleón y Hitler. Sin embargo, el clima sí afectó a este último. Ya en julio y agosto dos grandes tormentas habían frenado el avance alemán unos días. En octubre la situación empeoró cuando la temporada de lluvias, una de las más fuertes del siglo XX, se adelantó.

Los caminos se convirtieron en ríos de lodo, y tanto vehículos como los carros tirados por caballos se atascaban constantemente, retrasando el avance y dificultando las operaciones. Cuando llegó el frío, en un principio fue una bendición, pues los caminos se congelaron y el avance se reanudó.

Tanque aleman atascado

El mito del General Invierno

Es verdad que, a partir de diciembre, el frío tuvo un efecto devastador en las tropas alemanas. La mayoría no contaba con abrigo suficiente para las bajas temperaturas de las latitudes rusas. Muchos murieron de frío en las primeras semanas.

Pero la realidad es que el ejército alemán había llegado a su máxima cota de avance. Como hemos visto, la Wehrmacht había sufrido grandes pérdidas de hombres y de material entre junio y noviembre, antes de la llegada del General invierno, Aparte de los problemas logísticos, similares a los de Napoleón, los alemanes perdieron a sus mejores hombres antes de la hora decisiva. Cuando los rusos lanzaron su contraataque el 5 de diciembre, la Wehrmacht ya estaba debilitada. Incluso si la Operación Barbarossa hubiese empezado antes, el resultado hubiese sido similar

Los rusos no estaban cojos, y a pesar de que en las primeras semanas sufrieron grandes pérdidas, también se las causaron a los alemanes. La diferencia es que el Ejército Rojo tenía una fuente mucho más amplia de reservas.

Los soviéticos sufrieron los primeros meses de la Operación Barbarossa, pero consiguieron frenar el ataque de Hitler. Ni Napoleón ni el Führer pudieron conquistar Rusia, y fue porque se enfrentaron a un enemigo mucho más poderoso de lo que ellos y sus generales esperaban, el Ejército Rojo, no el General Invierno.

14 thoughts on “El mito del General Invierno

  1. Que artillero corso ni que pollas….EMPERADOR DE LOS FRANCESES, que para algo fue coronado. ¿A alguien se le ocurre calificar a una persona por cuando empezó? ¿Deberíamos llamar al Doctor bachiller o niño de primaria?…. Sobre la campaña de Rusia recomiendo este documental…para ver si el hambre o la enfermedad no estaban ligadas a la temperatura y la tierra quemada. Querer comparar a Napoleón con Hitler es muy torpe en más de un sentido. El Ejército Rojo no existía en la época de Napoleón, el ejército zarista evitó las batallas campales con Napoleón, hasta tal punto que los generales rusos creyeron que el zar Alejandro carecía de honor…. Por cierto, geniales los zaristas cuando quemaron Moscú y cuparon a los franceses…. Ahí surgió la Guerra Patriótica, sobre una mentira….frente a un ejército francés que hubiera abolido la servidumbre (como anunció por cada pueblo por el que pasaba)…. Hay que empezar a superar el trauma con Napoleón y ver su obra más allá de un campo de batalla (Código Civil francés, Banco de Francia, etc, etc)

    • Hola Per,
      Napoleón era un artillero corso, y Hitler un cabo austriaco. Que luego hayan llegado a posiciones más altas en sus propias dictaduras, es otra cosa, pero ni uno ni otro pueden negar sus orígenes. En cualquier caso, ni Napoleón ni Hitler pudieron conquistar Rusia, pero en ninguno de los dos casos, el frío fue el culpable.
      Me causa gracia eso que ices que el ejército francés iba a abolir la servidumbre, cuando llevaba una década esclavizando a media Europa. Hay que leer un poco más de historia para no caer en errores tan graves. Es como decir que Hitler invadió la URSS para liberar a los soviéticos…por favor!
      Por cierto, no se de qué traumas hablas, aquí sólo se habla de historia.
      Un saludo.

    • No porque defiendan tus tesis afrancesadas puedes llamarlos documentales “serios”. Los habrá serios en los dos bandos, pero claro, algunos creen en el pensamiento único. Yo no.

  2. Cualquier campaña larga significa que las unidades de élite y el material sufre y malamente puede ser repuesto a la velocidad que cae. Aún así, al contrario que los franceses los alemanes tienen el mérito de haber aguantado al conjunto de invierno y al ejercito Rojo durante dos años con posiblidades de vencer o llegar a unas tablas venajosas. Ya en 1943 tras Kurst todo estaba perdido y solo era cuestión de tiempo. Y otro mérito alemán (para el ejercito y el pueblo, no los jerifantes) haber aguantado tan larga agonia.

    • Hola MIguel,
      concuerdo contigo en todo, especialmente en el punto del aguante de los alemanes. Napoleón se enfrentó a un ejército mal dirigido, mal equipado y con poca experiencia. Hitler, en cambio, y a pesar de la mala reputación del Ejército Rojo, no supo predecir el enorme potencial del enemigo. Los soviéticos le dieron más problemas de los que se imaginaba, y tenían a su disposición millones de reservas. Aún así, la Wehrmacht aguantó mucho más de lo que hubiese podido aguantar cualquier otro ejército.
      Muchas gracias por tu aportación. Un saludo.

  3. Hola Jesús.

    Coincido totalmente contigo en NO considerar como decisivo al “General Invierno”, tanto en 1812 contra el corso como en 1941 contra el cabo austríaco.

    Por lo que respecta a la Operación Barbarroja de 1941, hubo movimientos tácticos propiciados por el propio Hitler que retrasaron la llegada de la Wehrmacht a Moscú. Ese fue el caso de la toma de Kiev, en la que muchos ejércitos del Grupo Central fueron desviados al Sur para embolsar a cientos de miles de soldados soviéticos. Esto deja claro el empeño que tenía el Führer en destruir a los ejércitos enemigos, en detrimento de seguir avanzando, un empeño que le supuso una seria bronca con Heinz Guderian, partidario de todo lo contrario. Pero aun así, dudo mucho que seguir avanzando hubiese significado la toma de Moscú, y aunque se hubiese ocupado la capital de la URSS, las fábricas habrían seguido con su producción más allá de los Urales, y Stalin y su gente se habrían trasladado mucho más al Este. Si en algo contribuyó el invierno fue en el rotundo éxito del contraataque del general Zhúkov, en el que utilizó reservas de tropas siberianas, que hizo retroceder a los ejércitos alemanes más de 300 kms, dejando el frente estabilizado en ese sector hasta que la Stavka puso en marcha la “Operación Bagration”, curiosamente el mismo día de inicio de Barbarroja (22 de junio), pero de 1944. Esta operación llevaría a los rusos hasta Polonia y, después, hasta las puertas de la Cancillería berlinesa, convergiendo allí con tropas polacas y con el Primer Frente Ucraniano del general Iván Koniev.

    En junio de 2013 leí un interesante artículo de Pedro Fernández Barbadillo sobre la “Operación Barbarroja”, Aparte de su propia opinión al respecto, Fernández Barbadillo analiza la de otros historiadores y llegaba a la misma conclusión que se expone en tu artículo: el ejército alemán estaba poco motorizado y tenía pocos vehículos con orugas, si tenemos en cuenta el ingente número de tropas. Como bien explicas, esto supuso el agotamiento de gran parte de la infantería, y si se hubiese adelantado la invasión de la URSS nada se habría ganado. La primavera de 1941 fue muy lluviosa y ello habría obligado a esperar que los caminos fueran practicables.

    En la primavera-verano de 1942, Hitler decidió que había que progresar en el Sur en busca del petróleo del Cáucaso, puesto que el estéril asedio de Leningrado continuaba en el Norte y Moscú ya era una quimera en el centro. Ese fue el objetivo de la “Operación Fall Blau”. Llegado el invierno 1942-1943, éste destrozó al VI Ejército de Friedrich Paulus en Stalingrado, pero eso ocurrió después de que la “Operación Urano” (también diseñada por Zhúkov) cercara a los alemanes junto al Volga. La tozuda negativa de Hitler a permitir que el VI Ejército rompiera el cerco para salir de aquella ratonera, como pedía insistentemente Paulus, fue la que realmente condenó a muerte a aquellos 200 y pico mil hombres. La posterior “Operación Tormenta de Invierno” de von Manstein nada pudo conseguir para rescatar al VI Ejército, y su aprovisionamiento por parte de la Luftwaffe no dejó de ser un estéril farol de su morfinómano jefe supremo.

    Creo sinceramente que las decisiones de los mandos militares fueron mucho más decisivas que la meteorología, tanto en 1812 como en 1941-1942.

    Y no quisiera despedirme sin mi acostumbrada corrección de fechas, que ya se está convirtiendo en una tradición, jejejejeje. En esta ocasión hay que corregir el apartado “la campaña”, de la invasión napoleónica, párrafo 2º, renglón 4º. La Batalla de Smolensk se libró del 16 al 18 de agosto de 1812, y allí se ha “colado” un “14 de octubre”, cuando la Grande Armée ya había entrado en Moscú.

    No me lo tengas muy en cuenta. Un fuerte abrazo.

    • Estimado Ernst,
      siempre he pensado que tú deberías publicar un blog. Tu nivel de conocimientos está muy por encima de la media, y seguro tendrías miles de lectores, entre ellos yo.
      Quería escribir sobre este tema porque no hace mucho tuve una discusión al respecto. Un conocido, insistía en que la única razón por la cual los nazis perdieron fue el frío. Creo que he podido demostrar que este no fue el caso ni en 1812 ni en 1941. No niego que el general Invierno no haya tenido nada que ver, pero insisto, no fue eso lo que frenó a la Grand Armée y a la Wehrmacht. Hubo muchos factores más, como los problemas de suministros, y el hecho de que los rusos, en ambas guerras, y a pesar de su mala organización, causaron muchas bajas al enemigo.
      Hitler cometió varios grandes errores, entre ellos el simple hecho de invadir la URSS. Fall Blau también estuvo lleno de dudas y cambios inesperados, y falló estrepitosamente en Stalingrad. Precisamente en los próximos días voy a publicar algo al respecto.
      Y por cierto, gracias nuevamente por la corrección. Eso de las fechas no tiene arreglo… 😛
      Un abrazo y gracias!

  4. Los mitos nacen con una luz fuerte que los haga visible. En estos casos la fallida toma de Moscú se potencializa por uno de los factores que vuelven a este hecho en algo único. El general invierno tal vez no fue general pero seguro es más que un simple soldado.

    • Hola Roberto,
      coincido contigo. No es que el clima no afectara, sólo pongo el dedo en el hecho de que se ha exagerado un poco la influencia del frío en las derrotas de napoleón y Hitler. EL clima siempre es un factor en cualquier batalla, aunque no siempre el más determinante. Este finde escribiré algo sobre Stalingrado, y habrá mención también al frío.
      Muchas gracias por comentar y un saludo.

  5. Un poco y un poco. Es verdad que cuando se desató el invierno, los atacantes estaban desgastados, lo extenso de la campaña les complicó la logística. Pero la verdad es que, en el caso de Napoleón, el invierno lo liquidó, de lo contrario, aún tendría un ejército para seguir peleando. Con Hitler es un poco distinto, porque de hecho, mal que mal resistieron el clima, pero también es cierto que los dejó significativamente maltrechos. El bloque motor de los tanques se partía, literalmente, por el frio, para evitarlo tenían que dejar los motores encendidos con el consabido consumo de combustible, los aparatos de la Luftwaffe sufrieron mucho el ambiente implacable, los tanques de oruga fina se enterraban en el barro de la rasputitsa (el General Otoño) y en la nieve; escuadras de blindados fueron cazadas por los más adaptados vehículos rusos. No los liquidaron, pero los dejaron al borde del nockaut técnico, ni en un terreno tan escabroso como el norte africano sufrieron tantos golpes. Otro detalle, que sufrieron ambos atacantes: el frio mató a sus caballerías, en tanto que los equinos rusos estaban más adaptados para forrajear en la nieve. En el caso alemán, que dependían aún muchísimo del tiro animal, fué un desastre logístico. Con todos los daños sufridos, en otro terreno podrían haberse repuesto. No olvidemos que el ejército soviético, con lo poderoso que era, tuvo muchas dificultades con los fineses. Yo creo que fue decisivo, aunque no en forma instantánea.

    • Hola Oscar,
      es verdad que el frío destruyó al ejército de Napoleón, pero eso ocurrió ya en la retirada, meses después de que la Grand Armée ocupase Moscú. El general Invierno no frenó a los franceses, como tampoco frenó a los alemanes. Fueron la distancia y la guerra misma la que fue debilitando a ambos ejércitos. Pero Napoleón si llegó a Moscú, como decía, el 14 de septiembre, mucho antes de la llegada del invierno. El problema es que Napoleón sabía que sin alimento, no podrían sobrevivir por mucho tiempo, y por eso se retiro. Pero incluso cuando inició la retirada a mediados de noviembre, el frío no era tan fuerte. El problema, más que el frío, fue la alimentación. Aquellos soldados que sobrevivieron y pudieron volver a casa, fue porque encontraron comida.
      Muchas gracias por tu aportación. Un cordial saludo.

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