Jovencitas alemanas al servicio de Hitler.

No sé cuántas veces habré visto los vídeos, muchas. Si eres estudioso de la Segunda Guerra Mundial, seguro tú también los has visto. Jovencitas alemanas de trenzas haciendo gimnasia rítmica con aros y bolos en pantalones cortos. Grupos de muchachas marchando con sus uniformes por el campo y cantando canciones sobre su lealtad al Führer. La deificación de la feminidad al estilo nazi. Eran las chicas de la Bund Deutscher Mädel, la Liga de las Señoritas Alemanas, la sección femenina de las Juventudes hitlerianas.

Como cualquier estado totalitario, el Tercer Reich no podía concebir una sociedad en  la que los ciudadanos tomasen sus propias decisiones (en la URSS, en Corea del Norte e incluso en Cuba hubo y hay instituciones similares). Eso correspondía al estado, para poder manipular a la juventud y alinearla con sus intereses ideológicos. Los nazis no buscaban igualdad de oportunidades.

Si querían a toda la juventud bajo un mismo paraguas, era para crear una “raza perfecta”, donde todos fueran iguales, y donde todos supeditaran su libertad individual a la comunidad (Gemeinschaft). Era una cuestión práctica pensando en el futuro. Los chicos de la Hitlerjugend se convertirían en soldados; las jovencitas alemanas en madres de más soldados.

Jovencitas alemanas al servicio de Hitler

Orígenes

En Alemania, al igual que en otros países, ya existían asociaciones sociales de chicos y chicas mucho antes de que existieran los nazis. La BDM nació en los años 20, como parte de las Juventudes Hitlerianas (Hitlerjugend). Cuando aquellos llegaron al poder en 1933, tanto la HJ como la BDM se convirtieron en las únicas asociaciones legales. El resto, o se fusionó con las organizaciones nazis, o desaparecieron.

En 1936, una ley obligaba a todos los jóvenes a integrarse en su correspondiente asociación. La trampa, que sólo se permitía la entrada a niños y niñas de “raza aria” y debían pasar por una serie de estrictos exámenes médicos para determinar un perfecto estado de salud.

Aparentemente no eran más que clubes donde los jóvenes se reunían para socializar, aprender, divertirse y llevar a cabo una labor social. No eran muy diferentes de los Boy y Girls Scouts del resto del mundo, al menos en la superficie.

Objetivo

Aunque siempre estuvo supeditada al líder de las Hitlerjugend (Baldur von Schirach y Artur Axmann), a partir de 1934 la BDM tuvo una mujer como directora. Trude Mohr dejó claros los objetivos de la BDM en su discurso inaugural:

“Nuestro pueblo necesita una generación de chicas sanas en cuerpo y mente, seguras y decisivas, que marchen orgullosas y llenas de confianza; que asuman su lugar en el día a día con aplomo y criterio, libres de emociones sentimentales y eufóricas, y que, precisamente por esta razón, en su pronunciadamente marcada feminidad, serán las camaradas de un hombre, porque no lo ve como un ídolo, sino como compañero. Por ello, necesariamente, estas chicas trasladarán los valores nacionalsocialistas a la próxima generación como el baluarte mental de nuestro pueblo.”

Trude Mohr fue forzada a renunciar la dirección de la BDM en 1937, cuando contrajo matrimonio y se quedó embarazada. Las jovencitas alemanas pertenecientes a la BDM, no podían ni estar casadas ni tener hijos, eso ya vendría después. Mohr fue sustituida por Jutta Rudiger, que permaneció en el puesto hasta 1945.

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Jovencitas alemanas en uniforme

El uniforme original de la BDM era una falda azul marino por debajo de la rodilla, una blusa de cuello marinero y una pañoleta. También tenían un uniforme de educación física, pantalón corto negro y camiseta de tirantes blanca. En algunas ocasiones especiales se les vio con una túnica blanca muy corta, con pantalones cortos blancos por debajo.

Jovencitas alemanas en uniforme de la BDM

Con el tiempo aumentaron las variaciones, de invierno, de campaña, un abrigo largo o una chaqueta hasta la cintura, de piel marrón ambas y respectivamente. Había también tocados para el pelo, boinas y sombreros.

Uniformes de la BDM

Una vez iniciada la guerra, las jovencitas del a BDM mayores de 18 años, fueron integradas en algunos servicios del estamento militar. En cada uno de ellos adoptaron los colores del cuerpo: blanco para la Kriegsmarine, caqui para la Wehrmacht, azul para la Luftwaffe, y gris para las SS. Las líderes llevaban insignias de color plateado y negro o dorado y negro según su rango.

Insignias BDM

Los zapatos, siempre negros y resistentes para las marchas por el campo y los desfiles, parte integral del nazismo.

Formación

Teniendo en cuenta que uno de los principales objetivos de la BDM era preparar a las jovencitas alemanas a ser esposas y madres, la formación en cuestiones domésticas conllevaba especial importancia. Entre semana todas las actividades estaban enfocadas al hogar. Cocinar, coser, planchar, además, de llevar las cuentas de la familia.

Para ello, cada unidad tenía en sus instalaciones casas completamente equipadas, y con profesionales para instruir a las jovencitas en las tareas del hogar. Además de niños reales, se usaban muñecos para servir como modelos de bebés. Con dichos juguetes, las niñas aprendían a cambiar pañales, alimentarlos y dormirlos. Era el papel que se esperaba de ellas, y para ello debían entrenar.

Formación BDM

Los fines de semana se dedicaban a la preparación física. Carreras en pista y campo, marcha, salto, gimnasia y natación. Por la noche se organizaban fogatas, alrededor de las cuales contaban historias populares, y claro, recibían el adoctrinamiento nacionalsocialista. (El vídeo de arriba muestra todas las facetas de la BDM; te lo recomiendo).

En realidad el adoctrinamiento estaba presente en todo momento. A las muchachas de la BDM se les enseñaba que su futuro como madres era indispensable para la purificación de la raza. Desde muy jovencitas eran adoctrinadas en la superioridad de los arios, y en su papel como defensoras de la pureza.

Hitler, como no, era el amado líder, el guía de la nación, y como tal, lo idolatraban. En las reuniones de la BDM, entre las canciones más socorridas estaba la Horst Wessel Lied, escrita en honor a un matón nazi caído en la lucha callejera contra los comunistas en 1930.

Más adoctrinamiento

Conforme crecían, las chicas de la BDM eran sumergidas en una instrucción cada vez más política. A partir de los 17 años recibían clases de historia, manipulada por supuesto, y de “asuntos internacionales”. A las jovencitas alemanas se les enseñaba que los judíos eran el cáncer de la sociedad, y que la democracias occidentales eran decadentes.

También a esa edad eran instruidas para actuar como chivatos, de sus amigos, vecinos, e incluso de sus padres. Cualquier ataque o crítica al nacionalsocialismo, debía ser informado a los líderes de la organización. No hacerlo sería faltar el respeto a la comunidad.

BDM formación como madres

Más sutil pero más importante, fue el adoctrinamiento acerca del rol de la mujer como madre, como suministradora de niños alemanes sanos. Esto llevó a una laxitud sexual entre las jovencitas alemanas que provocó la protesta de los padres.

En 1936, de las 10,000 chicas de la BDM que participaron en las jornadas nazi de Nuremberg, 900 volvieron embarazadas. Al año siguiente se prohibieron los campamentos con las chicas. No obstante, el problema volvió a surgir en los últimos años de la guerra. En 1944, un grupo de padres denunció formalmente a los líderes de la BDM por animar a las chicas a tener hijos ilegítimos.

El cambio

Los chicos de la Hitlerjugend tenían un claro futuro como soldados, y así sucedió durante la guerra. Para las jovencitas de la BDM fue un poco diferente. Desde la invasión de Polonia, grupos de chicas fueron enviadas a los territorios conquistados para ayudar en la reorganizaciónBund Deutscher Mädel de la población.

Para muchas fue una revelación. Por primera vez  veían el trato que se le daba a los civiles vencidos, y a los judíos. Contrario a los que sucedió con los chicos, muchas protestaron y fueron expulsadas y enviadas a casa. Los pocos chicos que se atrevieron a decir algo, fueron directo al campo de concentración.

La BDM sufrió para mantener sus números durante la guerra, no sólo porque muchas niñas decidieron abandonar cuando vieron el peligro al que se enfrentaban, sino porque otras muchas tenían que hacerse cargo de sus familias, en ausencia de los hombres. Comparada con la HJ, la BDM apenas y tuvo un rol de importancia en la guerra.

Final

En las últimas semanas del conflicto, algunas chicas de la BDM se unieron a la milicia y lucharon contra los rusos. Su participación en la lucha armada estaba prohibida por la organización, pero para entonces el control ya era escaso.

La Bund Deutscher Mädel fue ilegalizada en octubre de 1945 y sus activos confiscados. Sólo sus líderes más representativos, como Mohr y Rudiger, fueron detenidos temporalmente por los aliados, pero estas nunca fueron juzgadas. Mohr siempre dijo haber hecho lo correcto para el desarrollo de las jovencitas alemanas. Rudiger sí mostró arrepentimiento por haber puesto a las chicas al servicio del Führer y del nacionalsocialismo.

La BDM en principio fue inofensiva. Muchas de sus socias confesaron que lo que allí aprendieron les ayudó a sobrevivir la posguerra. No obstante, la organización fue una manera más de poner a la ciudadanía a los pies de una ideología asesina. Las jovencitas alemanas del BDM, más que nada, fueron una herramienta propagandística al servicio de Hitler.

2 thoughts on “Jovencitas alemanas al servicio de Hitler.

  1. Excelente artículo.

    PD: Creo que tienes un fallo en la fecha del segundo párrafo del apartado “Orígnes” ¿1966?

    Un saludo.

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